El campo asturiano recupera una de sus tradiciones más queridas y una herramienta esencial para la economía rural. La feria del Primero de Noviembre de Pola de Somiedo ha marcado el regreso del ganado vacuno a los recintos feriales, después de un año de restricciones por la dermatosis nodular contagiosa. Hubo cerca de 300 animales, mucho público y ganas de recuperar la normalidad, aunque las compraventas fueron discretas. La reapertura llega con importantes limitaciones sanitarias y una fecha clave: el 31 de diciembre.
Lunes, 2 de noviembre de 2026 | Asturias Mundial
Volvieron las vacas, regresaron los ganaderos y los recintos feriales recuperaron una actividad que forma parte de la historia y la identidad de Asturias. Después de un año de restricciones sanitarias, el campo asturiano empieza a recuperar uno de sus principales espacios de encuentro y actividad económica.
El escenario de este regreso ha sido Pola de Somiedo, donde este domingo, 1 de noviembre, cerca de 300 reses participaron en la tradicional feria ganadera de Todos los Santos, la primera de ganado bovino celebrada en el Principado desde el levantamiento de la suspensión.
La jornada dejó una imagen de recuperación: ganaderos, tratantes, compradores y numerosos visitantes pudieron volver a encontrarse alrededor del ganado, como habían hecho durante generaciones.
Pero también dejó una advertencia económica: la afluencia de público fue elevada, mientras que las ventas no alcanzaron un volumen especialmente destacado.
Es decir, Asturias ha recuperado las ferias, pero todavía tiene pendiente recuperar plenamente el negocio que gira alrededor de ellas.
UN AÑO SIN FERIAS: LO QUE EL CAMPO ASTURIANO HA ECHADO DE MENOS
La suspensión de las concentraciones de ganado bovino se produjo a finales de octubre de 2025 como medida preventiva frente a la dermatosis nodular contagiosa, una enfermedad vírica que afecta al ganado vacuno.
Durante ese periodo, los ganaderos perdieron uno de sus canales tradicionales de comercialización.
Las vacas siguieron comprándose y vendiéndose, pero buena parte de las operaciones se desplazó a las transacciones directas entre ganaderos y tratantes.
Esta diferencia es importante.
En una feria, los compradores pueden examinar numerosos animales, comparar características, negociar precios y encontrar distintas ofertas en un mismo lugar.
También permite a los ganaderos observar el estado del mercado, conocer qué animales tienen mayor demanda y mantener relaciones comerciales que pueden resultar decisivas para sus explotaciones.
Cuando desaparecen estos encuentros, el negocio no se paraliza necesariamente, pero cambia su funcionamiento.
Las operaciones directas pueden seguir siendo eficaces, aunque desaparece una parte de la competencia y de la visibilidad que proporciona la concentración de compradores y vendedores.
El cierre de las ferias no significó que Asturias dejara de vender ganado. Significó que perdió temporalmente una de sus grandes plazas de mercado.
SOMIEDO RECUPERA SU GRAN CITA GANADERA: CERCA DE 300 RESES Y UNA FERIA MUY ESPERADA
La feria del Primero de Noviembre tiene una importancia especial en Somiedo.
Su celebración coincide con una época decisiva para las explotaciones ganaderas de montaña: el regreso de los animales desde los puertos y pastos de altura y la preparación de las ganaderías para los meses de invierno.
En estas fechas, numerosos productores necesitan decidir qué animales conservarán y cuáles venderán.
Reducir el número de cabezas antes del invierno puede permitir disminuir los gastos de alimentación, alojamiento y mantenimiento durante los meses más fríos.
Por eso, esta feria no es únicamente una tradición. Es también una herramienta económica que ayuda a organizar las explotaciones.
La cita de este domingo estuvo dedicada especialmente a la compraventa de terneros, novillas y vacas de la raza Asturiana de los Valles, predominante en el concejo y una de las grandes señas de identidad de la ganadería regional.
Somiedo cuenta con ganaderías reconocidas por la calidad de sus animales y por su vinculación con los sistemas tradicionales de aprovechamiento de los pastos de montaña.
La presencia de cerca de 300 reses y la elevada asistencia de público confirmaron que existía un gran interés por recuperar la feria.
Sin embargo, el movimiento comercial fue más limitado que la participación y el ambiente vivido en el recinto.
Una primera jornada positiva para la recuperación de la tradición, pero todavía insuficiente para hablar de una normalización completa del mercado.
¿CUÁNTO DINERO HA PERDIDO ASTURIAS POR LA SUSPENSIÓN DE LAS FERIAS?
Esta es una de las grandes preguntas que deja el año de restricciones.
Las ferias ganaderas generan actividad económica por distintas vías: compraventa de animales, transporte, servicios veterinarios, alimentación, hostelería y comercio local.
Sin embargo, no existe una cifra pública contrastada que permita determinar cuánto dinero ha dejado de circular por las ferias de ganado vacuno suspendidas durante este periodo.
Para calcularla sería necesario conocer el número de encuentros cancelados, el volumen de transacciones que se habría realizado en condiciones normales, los precios de venta y la parte de las operaciones que se trasladó a otros canales comerciales.
Además, conviene distinguir dos conceptos que no son equivalentes: negocio desplazado y pérdidas económicas reales.
Si una vaca que habitualmente se vendía en una feria terminó comercializándose directamente desde la explotación, el dinero de esa compraventa no desapareció necesariamente de la economía ganadera.
Lo que sí pudo perderse fue la actividad complementaria asociada al propio certamen, así como determinadas oportunidades comerciales.
Por tanto, sería incorrecto multiplicar el número de ferias suspendidas por su volumen habitual de negocio y presentar toda esa cantidad como pérdidas.
La pregunta económica pendiente es cuántas operaciones se realizaron fuera de las ferias, en qué condiciones y qué ingresos dejaron de percibir los negocios vinculados a esos encuentros.
Sin esos datos, cualquier valoración global sería una estimación, no una pérdida acreditada.
MUCHO MÁS QUE COMPRAR Y VENDER VACAS: EL DINERO QUE UNA FERIA DEJA EN LOS PUEBLOS
La importancia económica de una feria ganadera va más allá del precio de los animales.
Cuando una localidad rural celebra uno de estos encuentros, llegan ganaderos, compradores, transportistas, profesionales del sector y visitantes.
Parte de esas personas utiliza los establecimientos de hostelería, realiza compras o contrata servicios.
En municipios de montaña y escasa población, esta actividad puede tener especial importancia para bares, restaurantes y comercios.
Una feria ganadera puede ser también una jornada de actividad para todo el pueblo.
En Somiedo, además, estos encuentros contribuyen a mantener vivo un patrimonio cultural ligado a la ganadería extensiva, las razas autóctonas y los sistemas tradicionales de aprovechamiento del territorio.
La desaparición temporal de las ferias ha supuesto, por tanto, algo más que una alteración de los canales de venta.
Ha interrumpido encuentros sociales, costumbres y relaciones económicas que forman parte de la vida cotidiana del campo asturiano.
Recuperar una feria significa volver a reunir animales y compradores, pero también recuperar una parte de la vida de los pueblos.
LA OTRA CARA DE LA REAPERTURA: LAS RESTRICCIONES SANITARIAS CONTINÚAN
El Gobierno del Principado ha autorizado la recuperación de ferias, concursos, certámenes, subastas, mercados y otras concentraciones de ganado vacuno desde el 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2026.
Pero no se trata de una reapertura sin condiciones.
La medida responde a la evolución favorable de la situación epidemiológica de la dermatosis nodular contagiosa y mantiene importantes restricciones para proteger las explotaciones ganaderas.
¿QUÉ VACAS PUEDEN PARTICIPAR EN LAS FERIAS?
La autorización permite participar a animales procedentes de explotaciones asturianas que hayan permanecido de forma continuada en el Principado desde antes del 1 de junio de 2026.
También pueden acudir los bovinos nacidos en Asturias después de esa fecha, siempre que hayan permanecido en la comunidad sin interrupción.
Los animales que hayan salido de Asturias después del 1 de junio no cumplen las condiciones generales de permanencia establecidas para estas concentraciones.
Estas limitaciones buscan reducir los riesgos sanitarios derivados de determinados movimientos de ganado.
La recuperación de las ferias tampoco significa que se hayan eliminado todas las obligaciones de bioseguridad.
CUARENTENAS DE 21 DÍAS, DESINSECTACIÓN Y CONTROLES VETERINARIOS
La normativa sanitaria contempla medidas preventivas relacionadas con el movimiento de animales y los vehículos de transporte.
Entre ellas figura una cuarentena de 21 días para animales de especies sensibles que lleguen a explotaciones desde zonas consideradas de riesgo.
También se establecen obligaciones de desinsectación del ganado y de los vehículos, así como medidas de limpieza y desinfección para transportes procedentes de otras comunidades autónomas.
Los servicios veterinarios oficiales, en colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad, realizarán actuaciones de control para comprobar que se cumplen las condiciones establecidas.
Además, la Administración recomienda limitar las visitas a explotaciones, evitar compartir determinados equipos y maquinaria entre instalaciones y mantener las medidas de protección frente a insectos transmisores.
La reapertura comercial no equivale al final de la vigilancia sanitaria.
Las condiciones podrán revisarse si cambia la evolución epidemiológica de la enfermedad.
¿QUÉ ES LA DERMATOSIS NODULAR CONTAGIOSA Y POR QUÉ HA PARALIZADO LAS FERIAS?
La dermatosis nodular contagiosa es una enfermedad vírica que afecta al ganado bovino y puede provocar fiebre, lesiones características en la piel, deterioro del estado general y pérdidas productivas.
Su transmisión se produce principalmente mediante insectos vectores, como determinadas moscas, mosquitos y tábanos.
No es una enfermedad que afecte a las personas, pero sí puede ocasionar importantes perjuicios sanitarios y económicos en las explotaciones ganaderas.
El riesgo asociado a los desplazamientos y concentraciones de animales explica las restricciones adoptadas para prevenir su propagación.
La decisión de flexibilizar las medidas tiene en cuenta la evolución favorable de la enfermedad, el avance de la vacunación en las zonas afectadas y la menor actividad estacional de los insectos transmisores.
Sin embargo, esas circunstancias no eliminan la necesidad de mantener controles.
La principal preocupación de las autoridades es evitar que la reanudación de la actividad comercial provoque nuevos problemas sanitarios.
POLA DE SIERO, LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE: EL MERCADO NACIONAL SIGUE LIMITADO
Aunque la reapertura representa una noticia positiva para el campo asturiano, todavía existe una limitación de especial importancia.
El Mercado Nacional de Ganados de La Pola Siero continuará sin autorización para funcionar como mercado de ámbito estatal hasta el 31 de diciembre.
Sus instalaciones podrán utilizarse para la agrupación, gestión, concentración y expedición de ganado bovino que cumpla los requisitos sanitarios establecidos.
Pero eso no supone recuperar inmediatamente su actividad habitual como centro de compraventa de alcance nacional.
La distinción resulta especialmente importante por el papel que desempeña este mercado como punto de encuentro entre productores y operadores comerciales.
La limitación del ámbito estatal puede seguir condicionando determinados movimientos y operaciones de compraventa.
Asturias ha reabierto sus ferias locales y regionales, pero todavía no ha recuperado toda la capacidad de comercialización que tenía antes de las restricciones.
El 31 de diciembre aparece así como una fecha decisiva para evaluar el siguiente paso de la recuperación.
LA DIRECTORA GENERAL DE GANADERÍA PIDE PRUDENCIA: LA NORMALIDAD TODAVÍA NO ES COMPLETA
La directora general de Ganadería y Sanidad Agraria del Principado, Rocío Huerta, visitó este domingo la feria anual de Somiedo para acompañar la recuperación de las concentraciones de ganado bovino.
Durante la jornada destacó la importancia de que el sector recupere estos encuentros, aunque insistió en la necesidad de actuar con prudencia y cumplir rigurosamente las medidas sanitarias.
La responsable autonómica recordó que la prevención sigue siendo fundamental para proteger las explotaciones ganaderas y avanzar hacia la normalidad con garantías.
El mensaje resume el equilibrio que busca el Principado: recuperar una actividad importante para el campo sin abandonar los mecanismos de prevención.
LAS FERIAS VUELVEN, PERO ¿VOLVERÁN TAMBIÉN LOS COMPRADORES?
El regreso de las vacas a Somiedo abre una nueva etapa para el sector ganadero asturiano.
La primera jornada ha demostrado que existe interés por recuperar los encuentros tradicionales y que los ganaderos mantienen un fuerte vínculo con estos espacios de comercialización.
Pero la presencia de numerosos animales y visitantes no garantiza por sí sola un aumento inmediato de las ventas.
Durante el periodo de restricciones se han mantenido operaciones directas entre productores y compradores.
Ahora habrá que comprobar qué proporción de esas transacciones regresa a los recintos feriales y si las condiciones comerciales vuelven a resultar atractivas para los distintos operadores.
También será necesario observar si la recuperación de las citas ganaderas beneficia a los negocios locales y si la relajación de las restricciones puede mantenerse sin comprometer la sanidad animal.
El verdadero balance económico de la reapertura no se medirá únicamente contando las vacas que entran en una feria, sino las operaciones que se cierran y la actividad que generan a su alrededor.
UN REGRESO QUE SIGNIFICA MUCHO PARA LA ASTURIAS RURAL
Para numerosos concejos asturianos, las ferias ganaderas representan una actividad mucho más profunda que una compraventa.
Son lugares de encuentro entre generaciones, escaparates de las razas autóctonas y espacios donde se mantiene viva una forma de entender el campo.
También son un recordatorio del peso de la ganadería en la conservación de los paisajes rurales.
Las explotaciones ganaderas contribuyen al aprovechamiento de los pastos, al mantenimiento de actividades tradicionales y a la vida económica de numerosos pueblos.
Por eso, la celebración de la feria de Somiedo tiene un valor que va mucho más allá de las aproximadamente 300 reses reunidas este domingo.
Después de un año de restricciones, Asturias ha recuperado una parte fundamental de su identidad rural.
Queda ahora por delante recuperar el ritmo de las compraventas, reconstruir la actividad de los mercados y conseguir que las medidas sanitarias permitan mantener abiertas las ferias durante los próximos meses.
El primer paso ya está dado.
Las vacas han vuelto. Los ganaderos también. Y con ellos regresa una tradición que mueve mucho más que animales: mueve economía, mantiene relaciones y ayuda a sostener la vida de los pueblos asturianos.
Ahora falta lo más importante: que la recuperación de las ferias se traduzca también en una recuperación real del negocio ganadero.

Dejar un comentario
Acceder al formulario de comentarios de la comunidad