Estamos asustados porque el transporte más seguro del mundo nos da miedo. Y con razón: este año han muerto 115 personas en la alta velocidad española.
Lo que dijeron las portadas
Así lo contaron el viernes 30 de octubre, dos días después del choque, los grandes periódicos:
EL MUNDO
• «Adif aceptó prorrogar el viejo LZB por un ahorro de 37 millones»
• «El operario al que señala Puente consultó la orden y no decidió solo»
• «Puente puso su cargo a disposición de Sánchez, que respalda su continuidad» (tras el choque de trenes que ha dejado 69 fallecidos)
ABC
• «Puente despidió a técnicos y llenó la cúpula de Adif de políticos»
• «El Gobierno destina la mitad que la UE a mantenimiento ferroviario»
• «Se mantienen los 69 fallecidos en la tragedia de Urda, pero no se descartan más víctimas»
EL PAÍS
• «Los controladores de Atocha se confundieron de protocolo»
• «Page avisa de que hay muchos restos sin identificar y no descarta que aumente la cifra de muertos en el accidente de trenes»
• «Las tragedias ferroviarias de Adamuz y la de Urda suman 115 muertos en el corredor de alta velocidad que comunica Madrid con Andalucía»
EL ESPAÑOL
• «Los controladores de Adif culpan a Puente: "Nos presionan para que no haya retrasos, los trenes no pueden estar parados"»
• «Bruselas advirtió tras Adamuz que la "tecnología obsoleta" del AVE sólo puede mantenerse con nuevas "medidas de seguridad"»
• «Page señala que la cifra de víctimas mortales sigue en 69 fallecidos, pero "no descartamos que pueda sobrepasar los 70"»
Dos tragedias en la misma línea
¿Por qué murieron? Es un tema muy profundo, del que seguiremos hablando y del que hablan todas las portadas españolas y del mundo. Pero hay una comparación que lo resume todo. En Japón, desde que el tren bala empezó a funcionar en 1964, ningún pasajero ha muerto por un choque o un descarrilamiento. En más de 60 años y con miles de millones de viajeros, el número es cero. Lo que ha pasado en España este año no es admisible.
En enero, 46 personas murieron en Adamuz (Córdoba): se rompió un carril. En octubre, otras 69 en Urda (Toledo): falló el sistema de seguridad. Las dos tragedias ocurrieron en la Madrid–Sevilla, la línea de alta velocidad más antigua de España.
La conclusión es sencilla y ya la apuntan los primeros informes: ha fallado la seguridad. En Urda, a las 8:30 de la mañana, se cayó el sistema LZB en un tramo de 63 kilómetros. Los trenes se pararon, como está previsto. Después, desde el centro de control de Atocha se autorizó a un AVE a seguir a velocidad normal, sin que nadie le avisara de que tenía un tren parado delante. Durante 17 minutos circuló hasta a 200 km/h. A las 8:53 chocó contra el Iryo.
¿Qué es el LZB?
El LZB es un sistema de seguridad alemán, de Siemens. Vigila sin parar la velocidad del tren, envía las órdenes a la cabina del maquinista y frena el tren si hay peligro. No podemos decir que sea un mal sistema: ha funcionado durante 34 años en la línea Madrid–Sevilla, desde que se inauguró en 1992. El problema es que es antiguo, ya no se fabrica y este año se ha caído 170 veces, según ha reconocido el propio ministro de Transportes.
El resto de las líneas de alta velocidad de España ya funcionan con otro sistema, el ERTMS, que es el estándar europeo. Se comunica con el tren por radio y está pensado para que todos los trenes de Europa hablen el mismo idioma.
La gran pregunta: ¿por qué no se cambió?
¿Por qué la Madrid–Sevilla no se cambió antes al ERTMS, para que todas las líneas fueran iguales? El cambio estaba contratado. Adif lo adjudicó a Thales en 2021 por 93,8 millones de euros, con un plazo de 52 meses que acababa a principios de 2026. No se cumplió. Ahora nos dicen que estará listo en abril de 2027.
Hay otro dato que inquieta. El Iryo, uno de los trenes más modernos que circulan por España, tarda más en reconectarse con el LZB cuando el sistema se cae. Lo advirtió el consejero delegado de Iryo en el Senado tres semanas antes del accidente. En Urda, la maquinista del Iryo intentó dos veces reiniciar el sistema y no pudo. A las 8:48 avisó al centro de control de que seguía parada. La respuesta fue esta:
«Cuando pueda, y si tiene problemas, nos llama».
Cinco minutos después llegó el AVE.
¿Fue negligencia? ¿Fue ahorro? Lo dirán los jueces y los técnicos. Pero la responsabilidad siempre es del jefe. Que no nos tomen el pelo: el Gobierno sabía que el sistema fallaba.
¿Y ahora qué?
Soluciones a corto plazo no hay. El ERTMS no estará listo en la Madrid–Sevilla hasta 2027. Por lo tanto, bajemos la velocidad. Que los trenes circulen más despacio y que nunca se pueda reanudar la marcha a velocidad normal mientras el sistema de seguridad esté caído, como ya piden los maquinistas.
A medio plazo, la solución es clara. Paren la alta velocidad en esta línea, cambien el LZB y renueven, de verdad, las vías desgastadas. O construyan una nueva línea desde cero. Andalucía se lo merece. España se lo merece. Nuestros turistas se lo merecen.
Si no hay seguridad, renunciemos a la alta velocidad hasta que todo esté como en Japón. Que no jueguen con nuestras vidas: solo tenemos una, y este Gobierno no le ha dado la importancia que merece. España ha perdido su imagen para los próximos 20 años.
Mi consejo, mientras no se resuelva: no suban al AVE, al menos en las líneas donde todavía funciona el LZB.
Nuestro pésame
Nuestro más sentido pésame a las víctimas, a sus familias y a sus amigos. Ciento quince personas murieron en Adamuz y en Urda.
Sería un alivio para el mundo que dimitiera el Gobierno en pleno.
Salinas 1 de Noviembre, dia de todos los Santos

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