La noche más terrorífica del año deja escenas para recordar en los pueblos y ciudades asturianos. Una madre convertida en el fantasma de la conciliación, centenares de niños a la caza de caramelos, comercios entregados al miedo y originales propuestas que mezclan Halloween con las tradiciones asturianas. El Samaín demuestra que también sabe reírse de sí mismo.
Domingo, 1 de noviembre de 2026 | Asturias Mundial
Hay noches en las que Asturias parece perder la cabeza. Afortunadamente, esta vez ha sido por una buena causa: disfrazarse, divertirse y asustar al vecino sin que nadie termine llamando al exorcista.
Halloween y Samaín han vuelto a convertir calles, plazas, establecimientos y centros culturales en escenarios de lo más variopinto. Y entre tantos fantasmas, zombis y criaturas de ultratumba, algunas de las historias más curiosas no las ha protagonizado ningún monstruo de película, sino la imaginación de los propios asturianos.
Las celebraciones se han repartido entre el viernes 30 y el sábado 31 de octubre, con actividades que continúan este domingo. Estas son algunas de las estampas más originales y divertidas que han dejado las fiestas.
El fantasma más temido de Oviedo no daba miedo: pedía conciliación familiar
En Ciudad Naranco, una de las fiestas vecinales de Halloween dejó una imagen tan sencilla como ingeniosa.
Tamara Suárez decidió disfrazarse de algo que muchas familias conocen demasiado bien: el fantasma de la conciliación.
Una sábana blanca, un mensaje escrito sobre el pecho y una reivindicación que no necesitaba maquillaje profesional.
Madre de dos hijos, utilizó el humor para representar las dificultades de compaginar el trabajo con la crianza.
Y es que en Asturias puede haber fantasmas que atraviesen paredes, pero encontrar tiempo para trabajar, cuidar de los niños y disfrutar de la vida familiar sigue siendo una auténtica misión paranormal.
La ocurrencia se convirtió en una de las estampas más originales de la celebración de Ciudad Naranco, donde cientos de familias participaron en una jornada comunitaria de disfraces, sustos y recogida de caramelos.
El disfraz tenía una virtud difícil de superar: daba risa y hacía pensar al mismo tiempo.
Colloto: 700 personas, 40 establecimientos y bares que agotaron algunas bebidas
La tercera edición de la Ruta del Miedo de Colloto, celebrada el viernes, demostró que no hace falta organizar una superproducción de Hollywood para movilizar a todo un barrio.
Alrededor de 700 personas participaron en una celebración en la que colaboraron cerca de 40 establecimientos comerciales y hosteleros.
Los pequeños recorrieron las calles siguiendo un mapa para localizar los negocios que repartían golosinas.
También hubo una casa del terror, un desfile de disfraces y un concurso sobre una alfombra roja.
Y, después de tantos sustos, llegó la recompensa: bizcocho con chocolate para los asistentes.
Pero la gran anécdota se produjo en algunos bares.
Según la información trasladada por los organizadores, determinados establecimientos llegaron a agotar sus existencias de algunas bebidas por la elevada afluencia de público.
Parece que los muertos vivientes resucitaron con bastante sed.
La fiesta se desarrolló sin incidentes destacados y confirmó que el comercio local puede convertirse en uno de los grandes protagonistas de Halloween.
Turón: el chalé de Figaredo se convierte en un hospital del terror
En Turón, el Halloween de este año encontró uno de sus escenarios más apropiados en el histórico chalé de Figaredo.
El inmueble se transformó en una particular instalación hospitalaria de pesadilla, con una ambientación concebida para provocar escalofríos.
La propuesta, presentada como el hospitalillo del terror, aprovechó el carácter del edificio para construir una experiencia muy distinta de los habituales concursos de disfraces.
Porque una cosa es encontrarse a un zombi por la calle y otra bastante diferente entrar voluntariamente en un hospital donde lo último que uno desea es que le llamen para pasar consulta.
La experiencia constituye uno de los ejemplos más originales de cómo antiguos edificios y espacios singulares pueden adquirir una segunda vida durante estas fiestas.
En Turón, el miedo encontró alojamiento. Y no precisamente en una casa encantada convencional.
La Fresneda: Halloween se convierte en una fiesta colectiva
La Fresneda, en Siero, volvió a demostrar que sus vecinos se toman Halloween muy en serio.
La celebración reunió actividades festivas, caracterizaciones y propuestas para distintas edades en un ambiente que los propios participantes describieron como especialmente intenso y divertido.
La localidad se ha consolidado como uno de los escenarios habituales de las celebraciones de miedo en el centro de Asturias.
Y hay algo que llama especialmente la atención: Halloween ha dejado de ser una fiesta limitada a quienes salen por la noche para convertirse en una celebración familiar y comunitaria.
Los niños buscan caramelos, los adultos participan con disfraces y los vecinos se implican en la ambientación.
El resultado es una mezcla de fiesta popular, carnaval otoñal y película de terror, pero con bastante más humor que sangre.
Llanes: mariachis, monstruos y premios para los mejores disfraces
La villa de Llanes preparó una de las combinaciones más inesperadas de esta edición.
Su celebración del Samaín incluyó un desfile de disfraces por las calles, con animación de la Compañía Teatro Despierto y los Mariachis Águilas de Jalisco.
La combinación tiene su gracia: criaturas de ultratumba, caracterizaciones de miedo y música mexicana en pleno oriente asturiano.
El programa del sábado contemplaba una concentración de disfraces a las ocho de la tarde, actuaciones y un concierto posterior en La Talá.
También había premios para las mejores caracterizaciones infantiles, tanto individuales como de grupo.
Los premios podían alcanzar los 120 euros en categoría individual y los 200 euros en la modalidad de grupos.
La organización había reservado para este domingo un pasaje del terror en el Espacio Joven de Las Marismas.
Una manera de prolongar el miedo durante todo el fin de semana.
Lledías: la noche en la que aparecieron los «tortos vivientes»
Entre todas las propuestas de Halloween celebradas este fin de semana en Asturias hay una especialmente nuestra.
En Lledías, también en el concejo de Llanes, el programa del sábado incluyó una actividad bautizada como la Noche de los Tortos Vivientes.
Sí, tortos vivientes.
No sabemos si un vampiro sería capaz de resistirse a un buen tortu asturianu, pero el nombre de la celebración merece por sí solo un lugar destacado entre las ocurrencias más originales del Samaín.
La localidad había organizado también actividades de truco o trato, juegos, talleres y karaoke.
Una combinación que demuestra que las tradiciones locales pueden convivir perfectamente con las nuevas formas de celebrar Halloween.
Porque los zombis estarán muy bien, pero un tortu con gracia asturiana tiene bastante más personalidad.
Gijón: el Jardín Botánico se pone a bailar con los malditos
El Jardín Botánico Atlántico de Gijón volvió a apostar por una celebración de Halloween diferente.
Su programación de Samaín, bajo el título Calabazas y Calaveras, recuperó este año el concurso de calabazas decoradas.
Durante la tarde del sábado se programaron actividades familiares, personajes inquietantes, música, juegos y propuestas relacionadas con las tradiciones otoñales.
Pero al llegar la noche, el recinto cambiaba de registro.
«Danzad, danzad, malditos» era el sugerente nombre de la fiesta nocturna organizada para mayores de edad, con música de la DJ María Martín, animación y ambientación especial.
El horario anunciado se extendía desde las nueve de la noche hasta la una de la madrugada.
El Botánico ofrecía así dos caras de una misma celebración: por la tarde, el miedo apto para familias; por la noche, baile y disfraces para los adultos.
Porque lo de estar maldito puede ser un problema, pero al menos permite salir a bailar.
Otra forma de celebrar: santos en lugar de monstruos
No todo fueron calabazas, zombis y esqueletos.
En Oviedo, el Museo de la Iglesia de Asturias organizó una actividad familiar bajo el nombre de Holywins, una alternativa a Halloween centrada en el significado religioso de Todos los Santos.
La convocatoria reunió a cerca de treinta participantes, entre niños y familiares, y registró solicitudes que no pudieron atenderse por falta de plazas.
Una curiosa coincidencia de celebraciones: mientras en unos barrios los niños buscaban caramelos disfrazados de fantasmas, en otro espacio de la ciudad se reivindicaba una forma diferente de vivir estas fechas.
Dos maneras de acercarse a una tradición que sigue despertando interés entre distintas generaciones.
El Samaín asturiano ya tiene personalidad propia
Más allá de los sustos, la edición de 2026 deja una conclusión interesante.
Asturias está construyendo una manera propia de celebrar Halloween, mezclando la influencia internacional con el Samaín, la gastronomía, la música y las iniciativas vecinales.
Los antiguos ritos vinculados al final de las cosechas conviven con concursos de disfraces, experiencias de terror, fiestas en discotecas, actividades infantiles y amagüestos.
Y lo hacen tanto en las grandes ciudades como en pueblos pequeños.
Quizá esa sea la mayor curiosidad de todas: una fiesta asociada a las películas estadounidenses ha encontrado un terreno fértil en Asturias, donde las leyendas, las ánimas y las historias sobrenaturales llevan siglos formando parte de la cultura popular.
Al final, entre tantos monstruos, la criatura más poderosa de este Halloween ha sido la imaginación de los vecinos.
Y si hay que elegir una imagen para recordar la fiesta, quizá ninguna sea tan representativa como la de aquella madre de Ciudad Naranco que decidió disfrazarse de fantasma de la conciliación.
Porque algunos miedos desaparecen cuando termina Halloween.
Y otros siguen apareciendo todos los lunes por la mañana.

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