El empresario asturmexicano recibe el doctorado honoris causa por su trayectoria empresarial, filantrópica y universitaria. “Una parte de mi corazón se queda para siempre en estas aulas”, afirmó en un acto en el que reivindicó la educación, el pensamiento crítico y los lazos históricos entre las dos orillas del Atlántico
La Universidad de Oviedo ha incorporado este miércoles a su claustro de doctores honoris causa a Carlos Casanueva Varas, empresario mexicano de raíces asturianas y una de las figuras que más ha trabajado durante las últimas décadas para fortalecer los vínculos educativos, sociales y culturales entre Asturias y México.
La ceremonia se celebró en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, presidida por el rector, Ignacio Villaverde, y reunió a autoridades académicas, representantes institucionales, familiares y amigos del nuevo doctor.
Casanueva recibió la distinción con “humildad” y como un “enorme compromiso social y ético”, vinculando el reconocimiento no solo a su trayectoria personal, sino también a la relación histórica entre sus dos tierras: México, donde nació y desarrolló su carrera, y Asturias, de donde procedían sus cuatro abuelos.
Cuatro abuelos asturianos y una vida construida en México
La historia familiar estuvo muy presente durante toda la ceremonia.
Casanueva recordó que sus cuatro abuelos emigraron desde Asturias a México siendo prácticamente adolescentes y construyeron allí una nueva vida. Esa experiencia migratoria marcó profundamente la identidad de las siguientes generaciones y su propia relación emocional con el Principado.
“Este doctorado no lo asumo como un reconocimiento individual”, señaló, sino como un homenaje al vínculo entre “mi querido México” y “mi querida Asturias”.
Una relación que él mismo describió como mucho más que una conexión sentimental.
Durante su discurso repasó el camino seguido por miles de asturianos que, durante los siglos XIX y XX, partieron hacia América en busca de oportunidades y terminaron dejando una profunda huella económica, social y cultural en México. También recordó el camino inverso producido durante la Guerra Civil y el exilio, cuando México recibió a miles de españoles que tuvieron que abandonar su país.
De un pequeño despacho de seguros a una gran empresa latinoamericana
La trayectoria profesional de Casanueva comenzó en 1965, cuando abrió un pequeño despacho de seguros en Ciudad de México.
A partir de aquella oficina, y después de décadas de crecimiento, la familia consolidó Interprotección como una de las principales agencias de seguros de América Latina, con presencia también en España y cientos de empleos directos e indirectos.
Pero durante el acto, tanto el homenajeado como quienes glosaron su figura insistieron en que la actividad empresarial explica solo una parte de su trayectoria.
Su madrina académica, la profesora Laura Galguera, subrayó que Casanueva entiende la empresa como una responsabilidad social y como una herramienta para generar oportunidades, empleo y protección para las familias.
Lo definió como un empresario que no concibe el liderazgo desde la distancia, sino desde “la proximidad, el compromiso personal y la entrega”.
La filantropía como segunda parte de una vida empresarial
Una parte fundamental del reconocimiento de la Universidad de Oviedo está relacionada precisamente con esa vertiente social.
Desde 2006, la Fundación Carlos Casanueva Pérez, creada en recuerdo de uno de sus hijos, desarrolla proyectos relacionados con la salud, la educación y el medio ambiente.
El propio Casanueva resumió la filosofía que inspira esa actividad con una idea especialmente contundente: considera que nadie tiene derecho a vivir de manera superficial mientras otras personas carezcan de lo necesario.
En Asturias, esa actividad se ha concretado también en su apoyo a la Fundación Iberoamericana ASICOM, los Premios Iberoamericanos y, especialmente, el Premio Ana Casanueva, creado en memoria de su esposa para reconocer cada año a organizaciones sociales del Principado y acompañar el reconocimiento con apoyo económico.
Laura Galguera destacó precisamente que estas iniciativas han permitido convertir la filantropía en actuaciones concretas dirigidas a organizaciones que trabajan frente a la vulnerabilidad y la exclusión social.
“La conciencia crítica y ética del Principado”
Uno de los pasajes más significativos del discurso de Casanueva estuvo dedicado a la propia Universidad de Oviedo.
El nuevo doctor honoris causa reivindicó el papel histórico de la institución como espacio de conocimiento, pensamiento y transformación social.
“La Universidad de Oviedo sigue siendo, sin lugar a duda, la conciencia crítica, pero también ética del Principado”, afirmó.
Añadió que se trata del lugar donde se forman “las mentes del hoy y del mañana” y donde se construyen muchas de las ideas que darán forma a “la Asturias del futuro”.
Su intervención defendió asimismo que las universidades deben seguir ejerciendo esa función en un contexto marcado por las transformaciones tecnológicas, las tensiones geopolíticas y los desafíos ambientales y éticos.
Frente a la superficialidad y las respuestas fáciles, reclamó universidades capaces de seguir actuando como “faros de pensamiento crítico, de racionalidad, de empatía y de humanismo”.
“Yo soy asturiano porque me da la gana”
El rector Ignacio Villaverde utilizó una anécdota para resumir la relación de Casanueva con Asturias.
Durante una visita a México, un funcionario asturiano habría cuestionado que alguien nacido fuera pudiera sentirse tan asturiano como quien había nacido en el Principado.
La respuesta de Casanueva terminó convirtiéndose en uno de los momentos más celebrados del acto:
“Yo soy asturiano por mis ancestros… y porque me da la gana”.
Villaverde destacó que esa asturianía “no es retórica” ni una mera evocación sentimental, sino “una forma de pertenencia”.
“Una persona de una generosidad extrema”
El rector fue especialmente expresivo al describir al nuevo integrante del claustro.
Recordó que conoció a Casanueva hace aproximadamente cinco años a través de los Premios Ana Casanueva y que aquel encuentro le permitió descubrir a una persona con una extraordinaria capacidad para convertir sus proyectos en ayuda para los demás.
“Tu obra dice quién eres, tus actos dicen quién eres”, afirmó.
Villaverde lo definió también como “una persona de una generosidad extrema”, “un hombre hecho a sí mismo” y, parafraseando a Federico García Lorca, “un ser humano irrepetible”.
El rector recordó además que Casanueva ha utilizado durante años la Universidad de Oviedo como espacio de encuentro entre Asturias, México y el mundo iberoamericano, impulsando iniciativas culturales, sociales y académicas.
“Carlos Casanueva eligió hace ya muchos años a la Universidad de Oviedo para hacer realidad su idea fecunda de construir espacios donde México y Asturias se encuentran con el mundo todo”, señaló.
Laura Galguera: “Un humanista en el sentido más amplio”
La profesora Laura Galguera, madrina del doctorando, situó la dimensión humana por encima incluso de su trayectoria empresarial.
En su laudatio definió a Casanueva como “un humanista en el sentido más amplio y cabal del término”, destacando su confianza en la educación, la ciencia y las artes como instrumentos de transformación social.
Para Galguera, la concesión del doctorado honoris causa no supone simplemente premiar una trayectoria, sino incorporar esa trayectoria al patrimonio moral de la Universidad.
La profesora aseguró además que Casanueva será “un embajador excepcional de la Universidad de Oviedo” allí donde desarrolle sus futuros proyectos.
Un doctorado que Casanueva considera un punto de partida
El empresario quiso evitar que el acto se interpretase únicamente como la culminación de una carrera.
A sus ojos, el doctorado supone justamente lo contrario.
“Este significativo acto no marca la llegada a la meta, sino un nuevo, exigente y motivante punto de partida que me compromete”, afirmó.
Y dejó una de las frases más emocionales de la jornada:
“A partir de este inolvidable día, una parte de mi corazón se queda para siempre en este recinto y en estas históricas aulas de la Universidad de Oviedo, en mi Asturias querida”.
Asturias y México, una relación de ida y vuelta
La ceremonia terminó convertida también en una reivindicación del vínculo histórico entre Asturias y México.
Casanueva recordó que durante generaciones esa relación estuvo protagonizada fundamentalmente por asturianos que cruzaban el Atlántico buscando una nueva vida.
Hoy, aseguró, el viaje funciona en ambos sentidos.
Estudiantes, empresarios, investigadores y creadores mexicanos encuentran oportunidades en Asturias, del mismo modo que profesionales asturianos continúan desarrollando proyectos en México.
Esa circulación de personas, conocimiento y oportunidades es precisamente la que quiere seguir impulsando como nuevo doctor honoris causa.
Su discurso terminó con tres vivas:
“¡Viva Asturias! ¡Viva México! ¡Viva la Universidad de Oviedo!”
Y el rector cerró la ceremonia recordando el significado último del reconocimiento: incorporar al claustro a quienes, sin haber formado previamente parte de él, han prestado servicios extraordinarios a la institución y a la sociedad.
Desde este miércoles, Carlos Casanueva Varas forma oficialmente parte de esa comunidad académica.
