Asturias enamora para vivir, pero no para hacer carrera: la contradicción que amenaza su futuro laboral

Asturias enamora para vivir, pero no para hacer carrera: la contradicción que amenaza su futuro laboral

El nuevo Barómetro de Talento pone cifras a una contradicción incómoda: el 61,4 % de los universitarios quiere quedarse en Asturias y el 92,8 % de quienes piensan marcharse querrían regresar, pero casi uno de cada tres no confía en encontrar aquí empleo a corto plazo. Las empresas, mientras tanto, aseguran que necesitan precisamente profesionales cualificados y con experiencia

Asturias tiene un problema extraño.

No parece ser que la gente no quiera vivir aquí.

Tampoco que las empresas no necesiten trabajadores.

Ni siquiera que los jóvenes asturianos estén deseando marcharse para siempre.

Los datos apuntan más bien a algo bastante más incómodo:

quieren quedarse, las empresas quieren contratarlos, pero unos y otros no terminan de encontrarse en condiciones suficientemente atractivas.

El III Barómetro sobre las Necesidades de Talento de las Empresas Asturianas, presentado este jueves por Compromiso Asturias XXI, vuelve a señalar una de las grandes contradicciones del mercado laboral regional.

Las compañías necesitan especialmente profesionales con experiencia.

Los jóvenes valoran enormemente vivir en Asturias.

Pero la falta de proyección profesional, los salarios y la percepción de precariedad siguen empujando parte del talento fuera.

El estudio se ha elaborado a partir de las respuestas de 50 empresas asturianas con capacidad de contratación e internacionalización, complementadas posteriormente con un grupo de discusión.

No pretende representar estadísticamente a todo el tejido empresarial, pero sí identificar qué están demandando algunas de las compañías con mayor capacidad para captar profesionales.

Las empresas buscan justamente a quienes más fácil tienen marcharse

Uno de los resultados más reveladores es el tipo de trabajador que necesitan las compañías.

La mayor parte de la demanda se concentra en profesionales con varios años de experiencia, especialmente perfiles cualificados y capaces de desenvolverse en entornos técnicos e internacionales.

No buscan únicamente recién titulados.

Buscan gente que ya haya trabajado.

Que tenga experiencia real.

Que pueda asumir responsabilidades desde prácticamente el primer día.

Ese patrón ya aparecía con claridad en la edición anterior del barómetro, en la que las empresas señalaban como especialmente demandados los perfiles con cuatro o cinco años de experiencia y destacaban particularmente la necesidad de titulados universitarios e ingenieros.

Y ahí está la primera contradicción.

Ese profesional de 28, 30 o 35 años es precisamente el que dispone de más alternativas fuera de Asturias.

Ya tiene currículum.

Ya tiene referencias.

Puede comparar salarios.

Puede elegir ciudad.

Y puede comprobar con bastante facilidad cuánto le ofrecen por su experiencia en Madrid, Bilbao, Barcelona, Málaga o fuera de España.

Asturias necesita justamente al trabajador que menos depende de quedarse en Asturias.

El 61 % quiere quedarse, pero casi uno de cada tres no confía en poder hacerlo

Hay otro estudio reciente que completa perfectamente esta fotografía.

El Barómetro 2026 sobre Expectativas del Estudiante Universitario Asturiano indica que el 61,38 % de los universitarios desea permanecer en Asturias al terminar sus estudios.

Es un dato importante porque desmonta una idea muy repetida: que los jóvenes asturianos simplemente quieren marcharse.

La mayoría preferiría quedarse.

Pero aparece inmediatamente el dato que cambia la lectura:

el 30,4 % no confía en encontrar empleo en Asturias a corto plazo.

Y todavía hay otro resultado especialmente significativo.

Entre quienes contemplan marcharse, el 92,8 % asegura que lo haría con intención de regresar algún día.

Asturias no parece tener, por tanto, un problema fundamental de desafección.

Tiene un problema de oportunidades.

Muchos jóvenes no se van porque no quieran vivir aquí.

Se van porque creen que para crecer profesionalmente tienen que hacerlo fuera.

Querer volver y poder volver son dos cosas distintas

Las razones que aparecen detrás de esas salidas tampoco tienen demasiado misterio.

Condiciones laborales.

Retribución.

Proyección profesional.

El problema del retorno no consiste simplemente en convencer emocionalmente a un asturiano que vive fuera de que vuelva.

Muchos ya quieren hacerlo.

El verdadero desafío es que puedan regresar sin tener que desmontar la carrera profesional que han construido lejos de Asturias.

Un ingeniero que lleva siete años trabajando en Madrid puede querer regresar a Gijón.

Una investigadora puede echar de menos Oviedo.

Un informático puede preferir criar a sus hijos en Avilés.

Pero si volver supone perder una parte importante del salario, asumir menos responsabilidades o encontrarse con que después de ese puesto no existe ningún escalón más, el deseo de retorno difícilmente acaba convirtiéndose en una mudanza.

Más de la mitad de los jóvenes percibe precariedad

Otros estudios publicados este mismo mes incorporan una señal todavía más preocupante.

El 55,6 % de los jóvenes asturianos considera precario el mercado laboral.

El 63 % cree que acceder a un empleo es especialmente complicado.

Y otro dato obliga a mirar también hacia las empresas:

el 63 % asegura haber rechazado alguna oferta de empleo durante el último año.

Las razones principales son muy concretas:

horarios incompatibles con la vida personal,

salarios insuficientes,

y falta de estabilidad.

Esto introduce una contradicción especialmente interesante.

Las empresas aseguran que tienen dificultades para encontrar trabajadores.

Al mismo tiempo, una parte importante de los jóvenes afirma estar rechazando ofertas porque no considera suficientemente atractivas las condiciones.

Por tanto, no siempre estamos ante una simple escasez de trabajadores.

Puede existir también un desajuste entre lo que las empresas ofrecen y lo que los profesionales están dispuestos a aceptar.

El 70 % cambiaría de empresa por un salario mejor

El dinero sigue teniendo muchísimo peso.

El 70,4 % de los jóvenes asturianos afirma que cambiaría de empresa por un salario más competitivo.

Es uno de los porcentajes más elevados del país.

Y esa disposición encaja con otro problema.

El salario medio asturiano se situó en 2025 alrededor de 1.942 euros mensuales, frente a unos 2.055 euros de media nacional.

La diferencia ronda los 113 euros mensuales.

A simple vista puede no parecer enorme.

Pero el problema aumenta cuando se introduce la inflación.

Los salarios asturianos permanecieron prácticamente estancados mientras los precios continuaban aumentando.

Como consecuencia, Asturias fue en 2025 la comunidad autónoma donde los trabajadores sufrieron una de las mayores pérdidas de poder adquisitivo.

Para una empresa que intenta atraer talento cualificado, ese factor importa.

Mucho.

Porque el candidato ya no compara únicamente un sueldo bruto.

Compara salario.

Precio de la vivienda.

Coste de vida.

Teletrabajo.

Promoción.

Formación.

Responsabilidad.

Y posibilidades futuras.

Dos de cada tres jóvenes sienten que su carrera avanza despacio o está parada

El problema no termina cuando alguien encuentra trabajo.

Empieza entonces otra pregunta.

¿Y después qué?

El 44,4 % de los jóvenes asturianos considera que su carrera profesional progresa lentamente.

Otro 22,2 % asegura sentirse directamente estancado.

Sumados, prácticamente dos de cada tres describen una carrera profesional que avanza demasiado despacio o que sencillamente no avanza.

Ese dato ayuda a explicar por qué expresiones como “plan de carrera” empiezan a aparecer con tanta frecuencia cuando las empresas hablan de talento.

Un trabajador puede aceptar un empleo.

La verdadera dificultad es conseguir que cinco años después siga viendo futuro dentro de esa empresa.

Asturias sí atrae población: la realidad es más compleja

Existe además otro dato que obliga a evitar simplificaciones.

Asturias lleva ocho años consecutivos con saldo migratorio positivo.

Es decir, llegan más personas de las que se marchan.

Solo en 2024, la comunidad ganó más de 14.000 habitantes por movimientos migratorios.

También tuvo saldo positivo frente al resto de comunidades autónomas.

Por tanto, decir que Asturias es simplemente una región de la que todo el mundo huye sería falso.

Asturias sí atrae población.

La cuestión es otra:

¿consigue atraer y retener en la misma proporción a los profesionales jóvenes, cualificados y con experiencia que necesitan sus empresas?

Una comunidad puede ganar habitantes y al mismo tiempo sufrir dificultades para cubrir puestos de ingeniería, sanidad, tecnología, investigación o gestión empresarial.

Las dos realidades pueden coexistir.

El tamaño de las empresas también condiciona las carreras profesionales

Hay otro factor estructural especialmente importante.

Buena parte del tejido empresarial asturiano está formado por pequeñas y medianas empresas.

Eso ofrece muchas ventajas, pero también limita las posibilidades de promoción.

Una multinacional con miles de trabajadores puede ofrecer:

cambios de departamento,

puestos internacionales,

equipos diferentes,

ascensos,

movilidad interna,

formación,

especialización.

Una compañía de veinte personas puede ofrecer un gran empleo.

Pero difícilmente puede ofrecer diez escalones profesionales posteriores.

Las propias organizaciones empresariales asturianas reconocen que el reducido tamaño medio de las compañías condiciona cuestiones como la innovación, la internacionalización, el crecimiento y la capacidad para captar talento.

Y aquí aparece un círculo difícil de romper.

Las empresas necesitan buenos profesionales para crecer.

Pero también necesitan crecer para poder ofrecer carreras profesionales suficientemente atractivas a esos profesionales.

Las compañías ya reconocen que el salario no es suficiente

El nuevo barómetro también muestra un cambio de mentalidad dentro de las empresas.

Alrededor del 90 % considera fundamentales la cultura empresarial y el ambiente laboral para conseguir que los trabajadores permanezcan.

Ya no se habla únicamente de nómina.

Se habla de:

conciliación,

flexibilidad,

teletrabajo,

formación,

liderazgo,

ambiente,

beneficios sociales,

y posibilidades reales de promoción.

La edición anterior del estudio ya señalaba que el 82 % de las empresas consideraba esencial el compromiso del trabajador.

Pero esa afirmación permite formular también la pregunta al revés:

si una empresa exige compromiso, ¿qué ofrece para conseguirlo?

Empresas que necesitan trabajadores y una FP que todavía no se aprovecha del todo

Otra contradicción detectada en anteriores barómetros resulta especialmente llamativa.

Las empresas dicen tener dificultades para cubrir determinados perfiles mientras reconocen que la Formación Profesional sigue estando infrautilizada.

Muchas compañías continúan priorizando titulaciones universitarias incluso para funciones que podrían desempeñar perfectamente profesionales procedentes de FP.

Eso significa que una parte del problema quizá no dependa exclusivamente de traer trabajadores de fuera.

Puede resolverse también buscando mejor entre los que ya están aquí.

Y ajustando mejor formación y necesidades empresariales.

El problema no es “retener talento”

Durante años se ha hablado continuamente de “retener talento”.

Quizá la expresión esté equivocada.

Retener parece significar impedir que alguien se marche.

Pero nadie construye una carrera profesional porque le impidan irse.

Se queda porque encuentra razones suficientes para hacerlo.

Y cuando se colocan juntos los datos, aparece una fotografía bastante clara:

61,38 % de universitarios quiere quedarse en Asturias.

92,8 % de quienes se marcharían querrían regresar.

30,4 % no confía en encontrar empleo aquí a corto plazo.

55,6 % percibe precariedad laboral.

70,4 % cambiaría de empresa por un salario mejor.

44,4 % considera que su carrera avanza lentamente.

22,2 % se siente estancado.

1.942 euros de salario medio.

Y, al mismo tiempo, las empresas aseguran que necesitan profesionales cualificados y con experiencia.

Vistos juntos, los números cuentan mucho más que cualquier eslogan.

Asturias ya tiene lo más difícil: hay gente que quiere quedarse

Y ahí aparece también la oportunidad.

Asturias no necesita convencer desde cero.

Hay arraigo.

Hay deseo de retorno.

Hay calidad de vida.

Hay saldo migratorio positivo.

Hay universitarios que quieren permanecer aquí.

Y existen empresas que necesitan contratar.

Lo que falta es conseguir que todas esas piezas encajen.

Porque el verdadero problema comienza cuando alguien responde de forma diferente a estas dos preguntas:

¿Dónde quiero vivir?

Asturias.

¿Dónde puedo desarrollar mejor mi carrera?

Ahí todavía demasiadas veces aparece otro lugar.

Y esa es probablemente la conclusión más incómoda que deja el nuevo Barómetro de Talento.

Asturias ha conseguido ser un territorio al que mucha gente quiere pertenecer.

Ahora tiene que conseguir que también sea un territorio en el que resulte posible crecer profesionalmente sin tener que marcharse primero.

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