Los taxis sin conductor ya conquistan Miami: ¿cuánto tardarán en circular por Asturias?

Los taxis sin conductor ya conquistan Miami: ¿cuánto tardarán en circular por Asturias

En ciudades de Estados Unidos y China ya es habitual subirse a un coche en el que nadie ocupa el asiento del conductor. Madrid acaba de autorizar los primeros robotaxis de nivel 4 en España y podría estrenar servicio comercial antes de que termine 2026. Asturias llegará después, pero el corredor entre Oviedo, Gijón, Avilés y el aeropuerto reúne condiciones especialmente interesantes para esta nueva movilidad.

No hay taxista.

No hay conductor de Uber.

No hay nadie sujetando el volante.

El coche llega al punto de recogida, abre las puertas, espera a que entre el pasajero, se incorpora al tráfico, frena ante un peatón, cambia de carril, atraviesa cruces y finalmente deja al viajero en su destino.

Solo.

Lo que todavía parece ciencia ficción visto desde Asturias es ya una escena cotidiana en algunas de las grandes ciudades del mundo.

Y Miami se ha convertido este año en uno de los mejores ejemplos.

Waymo abrió allí su servicio de robotaxis al público general el pasado 15 de abril de 2026. Cualquier residente o turista puede descargar la aplicación, solicitar un vehículo y realizar un trayecto completamente autónomo. La compañía había acumulado previamente más de 150.000 personas interesadas en utilizar el servicio entre Miami y Orlando. 

Es precisamente la experiencia que empieza a sorprender a viajeros españoles: coches circulando normalmente entre el resto del tráfico con el asiento del conductor vacío.

Miami ya no está haciendo pruebas: ya lleva pasajeros

Aquí está la diferencia fundamental.

No estamos hablando de coches experimentales dando vueltas por un circuito cerrado.

Son vehículos que transportan pasajeros reales.

En Miami, Waymo ha comenzado incluso a incorporar circulación por autopista a algunos trayectos, algo especialmente relevante porque amplía enormemente el tipo de recorridos que puede realizar un robotaxi.

Phoenix, San Francisco y Los Ángeles llevan todavía más tiempo conviviendo con ellos.

China avanza igualmente a enorme velocidad, con grandes despliegues en ciudades como Wuhan, Pekín, Shenzhen o Guangzhou.

Y Europa empieza ahora a intentar recuperar terreno.

Londres ya tiene robotaxis

Este mismo septiembre, Uber y la empresa británica Wayve han iniciado en Londres servicios con vehículos autónomos.

La capital británica se suma así a una carrera europea que ya no consiste en decidir si esta tecnología llegará, sino en determinar quién la desplegará antes y bajo qué condiciones. 

Hace apenas unos días se produjo además un anuncio que ayuda a comprender la magnitud del cambio que viene.

Bolt y Lucid han acordado preparar el despliegue de al menos 25.000 robotaxis autónomos en Europa, con la ambición de alcanzar 100.000 vehículos en 2035.

Los coches utilizarán conducción autónoma de nivel 4, es decir, podrán funcionar sin intervención humana dentro de las zonas para las que hayan sido autorizados. 

Europa, por tanto, ya ha comenzado a preparar flotas de decenas de miles de vehículos.

Y España acaba de cruzar una frontera

Aquí está probablemente el dato que convierte esta historia en especialmente interesante para Asturias.

España acaba de conceder su primera autorización nacional para vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4.

La Dirección General de Tráfico ha autorizado a AVOMO, WeRide y Uber a desplegar 20 robotaxis en una primera fase de pruebas y preparación en Madrid. 

El proyecto no es una simple demostración tecnológica.

Las compañías pretenden lanzar en Madrid el primer servicio comercial de robotaxis de España antes de finalizar 2026, siempre que se completen los requisitos técnicos y regulatorios pendientes. 

Los primeros vehículos contarán inicialmente con especialistas dentro del coche durante la fase de preparación.

Pero el objetivo declarado es avanzar hacia un servicio comercial sin conductor y aumentar progresivamente la flota hasta alcanzar cientos de vehículos.

Esto significa que España está probablemente a meses, no a décadas, de ver pasajeros pagando por desplazarse en coches capaces de circular autónomamente.

No es lo mismo que conducir un Tesla

Conviene despejar una confusión habitual.

Los sistemas de asistencia avanzada que incorporan actualmente muchos coches particulares no convierten automáticamente esos vehículos en coches autónomos.

La mayoría de los automóviles que circulan hoy por España con asistentes de conducción pertenecen al nivel 2: pueden controlar simultáneamente dirección, acelerador y freno, e incluso ejecutar determinadas maniobras, pero el conductor sigue siendo responsable y debe permanecer atento.

Un robotaxi de nivel 4 pertenece a otra categoría.

Dentro del área para la que ha sido diseñado y autorizado, el sistema conduce.

No necesita que una persona esté preparada para agarrar inmediatamente el volante.

Es el salto que transforma el automóvil de vehículo asistido a verdadero transporte autónomo.

¿Por qué esto puede cambiar por completo el taxi?

Porque el conductor representa una parte fundamental del coste de un servicio de taxi o VTC.

Si desaparece esa partida, cambia toda la economía del transporte urbano.

Un mismo vehículo podría trabajar muchas más horas.

Podría desplazarse automáticamente hacia las zonas donde exista mayor demanda.

Podría acudir solo a una estación, un aeropuerto o un hospital.

Y una plataforma podría redistribuir cientos de vehículos en tiempo real según tráfico, demanda, conciertos, vuelos o acontecimientos deportivos.

Pero también aparecen preguntas enormes.

¿Qué ocurrirá con los profesionales del taxi?

¿Quién responde jurídicamente si se produce un accidente?

¿Cómo reaccionará un vehículo ante una carretera bloqueada, unas obras o un agente dando indicaciones manuales?

¿Y quién decide qué ciudades pueden utilizarlos?

La tecnología está avanzando más rápidamente que muchas de esas respuestas.

Asturias tiene una geografía especialmente curiosa para probarlos

La implantación en Asturias probablemente no comenzaría por una sustitución masiva de los taxis urbanos.

El escenario más lógico sería mucho más concreto.

Imaginemos un robotaxi esperando junto al Aeropuerto de Asturias.

El pasajero aterriza, solicita el coche desde el móvil y puede elegir destino:

Avilés.

Gijón.

Oviedo.

El Aeropuerto de Asturias está situado a 15 kilómetros de Avilés, 40 de Gijón y 47 de Oviedo

Son recorridos relativamente previsibles y repetitivos.

Precisamente el tipo de trayecto que podría resultar atractivo para una flota autónoma.

Y existe mercado.

El aeropuerto asturiano superó por primera vez los dos millones de viajeros en 2025, con exactamente 2.051.342 pasajeros, encadenando su tercer récord histórico anual consecutivo. 

En el primer trimestre de 2026 volvió a crecer un 4,1%, hasta superar los 437.000 viajeros. 

Eso significa miles de desplazamientos diarios entre el aeropuerto y las principales ciudades del área central.

Oviedo-Gijón-Avilés podría ser el verdadero laboratorio

Asturias posee además una característica muy peculiar.

No existe una única gran metrópoli, sino un área central formada por varias ciudades separadas por distancias relativamente cortas.

Oviedo.

Gijón.

Avilés.

Aeropuerto.

Parques empresariales.

Hospitales.

Campus universitarios.

Estaciones ferroviarias.

Grandes centros comerciales.

Ese entramado puede acabar siendo más interesante para un servicio autónomo que una única ciudad aislada.

Un robotaxi podría funcionar como una especie de transporte a demanda entre diferentes nodos del área central.

Y ahí podría existir una oportunidad particularmente asturiana.

Aunque Asturias también les pondría deberes difíciles

No todo serían ventajas.

El tráfico de Miami y el de Asturias plantean problemas muy diferentes.

Aquí los vehículos tendrían que aprender a convivir con:

lluvia frecuente,

niebla,

carreteras estrechas,

glorietas,

pendientes,

zonas rurales,

túneles,

vías rápidas,

peatones,

ciclistas,

tractores

y carreteras de montaña.

Precisamente por eso es poco probable que un robotaxi pueda circular inicialmente por cualquier carretera asturiana.

La tecnología se desplegará primero en zonas cuidadosamente delimitadas y cartografiadas.

Una cosa será circular entre Oviedo y el aeropuerto por vías principales.

Otra bastante distinta será enviar un taxi autónomo a una aldea de Somiedo una noche de invierno.

¿Cuándo podríamos verlos realmente en Asturias?

Aquí ya no existe una fecha oficial.

Pero la velocidad de los acontecimientos permite realizar una estimación razonable.

2026-2027: Madrid inicia las primeras operaciones comerciales y acumula experiencia real.

2027-2029: los servicios comienzan a extenderse a otras grandes ciudades españolas.

2028-2030: Asturias podría recibir algún proyecto demostrativo o prueba limitada.

2030-2032: podría aparecer un primer servicio comercial en el área central si la tecnología y la regulación evolucionan favorablemente.

2032-2035: los robotaxis podrían empezar a resultar relativamente normales en determinados corredores asturianos.

No significa que en 2035 desaparezcan los taxistas.

Ni mucho menos.

Durante muchos años coexistirán coches tradicionales, taxis con conductor, VTC y vehículos autónomos.

Pero la dirección tecnológica parece cada vez más clara.

Asturias ya empieza a modernizar su propio modelo de taxi

La transformación tampoco parte completamente de cero.

El Principado aprobó este año su primera regulación común para taxis y VTC y ha comenzado a incorporar herramientas digitales al sector.

Entre ellas se encuentra un proyecto piloto en Avilés para permitir solicitar taxis mediante la plataforma CONECTA.

De momento hablamos simplemente de digitalizar la contratación.

Pero el salto siguiente puede resultar mucho mayor.

De Miami a Oviedo hay más distancia regulatoria que tecnológica

Hace apenas unos años, los coches sin conductor aparecían en reportajes sobre «el transporte del futuro».

Hoy recogen turistas en Miami.

Circulan por San Francisco.

Se preparan para hacerlo a gran escala en Europa.

Y España acaba de autorizar sus primeros vehículos de nivel 4.

La pregunta, por tanto, empieza a cambiar.

Ya no es:

¿veremos algún día taxis sin conductor en Asturias?

Probablemente sí.

La verdadera pregunta es otra:

¿qué asturiano será el primero en pedir uno desde el móvil, ver aparecer un coche vacío y sentarse detrás mientras el vehículo arranca solo rumbo a Oviedo, Gijón o Avilés?

Hace cinco años habría sonado a ciencia ficción.

Hoy Madrid está a punto de hacerlo.

Y Asturias puede estar bastante más cerca de ese futuro de lo que imaginamos.

Dejar un comentario

captcha