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El imperio dominicano que nació en Asturias: qué ha sido de los 95 establecimientos de Román Ramos tras su muerte

El imperio dominicano que nació en Asturias: qué ha sido de los 95 establecimientos de Román Ramos tras su muerteMundo
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Román Ramos Uría salió de Pola de Allande con 17 años y convirtió una pequeña tienda de Santo Domingo en uno de los grandes grupos comerciales del Caribe. Falleció el pasado agosto, pero dejó preparada la sucesión: su hija Mercedes Ramos preside el Consejo de Administración e Iván Mejía dirige la empresa. Sesenta y siete años después de su llegada a la isla, su legado continúa expandiéndose y mantiene una sorprendente huella de Asturias al otro lado del Atlántico.

Oviedo, 16 de octubre de 2026. Ayer se cumplieron exactamente 67 años desde que un muchacho de 17 años nacido en Pola de Allande desembarcó en Santo Domingo con un contrato de trabajo y apenas veinte dólares en el bolsillo. Se llamaba Román Ramos Uría. No podía imaginar que aquella aventura, iniciada el 15 de octubre de 1959, terminaría convirtiéndolo en uno de los empresarios más influyentes de la República Dominicana.

El destino quiso que no pudiera celebrar este aniversario. Román Ramos falleció el pasado 5 de agosto, a los 84 años, apenas dos meses antes de cumplir los 85 que habría alcanzado este domingo 18 de octubre.

Pero la muerte del fundador no ha detenido la actividad del conglomerado que creó. Grupo Ramos continúa funcionando bajo una dirección profesional, conserva su carácter de empresa familiar y mantiene sus planes de expansión comercial.

Al fallecer su fundador, la compañía contaba con una red de 94 establecimientos, más de 8.600 trabajadores y marcas tan conocidas en el país caribeño como Sirena, Sirena Market y Aprezio, además de su actividad inmobiliaria a través de Multiplaza.

La historia de este empresario asturiano no es solamente la de alguien que hizo fortuna en América. Es también la de un emigrante que transformó el comercio de su país de acogida y que supo preparar el futuro de su empresa mucho antes de desaparecer.

¿Quién dirige ahora el imperio de Román Ramos?

La primera respuesta es sorprendente: nadie tuvo que asumir precipitadamente las riendas de Grupo Ramos cuando murió su fundador.

La sucesión llevaba años preparándose.

Su hija Mercedes Ramos Fernández había asumido la presidencia ejecutiva en 2005, iniciando una etapa de profesionalización, modernización y expansión de la empresa.

En febrero de 2024, la familia anunció una nueva reorganización destinada a separar progresivamente la propiedad familiar de la gestión cotidiana del negocio.

La transición culminó el 1 de abril de 2025, cuando Iván José Mejía Alberty asumió la presidencia ejecutiva.

Mercedes Ramos permaneció como presidenta del Consejo de Directores, responsable de las grandes decisiones estratégicas y de la supervisión del negocio.

La familia conserva así el control estratégico del grupo, mientras la gestión diaria está encomendada a un ejecutivo profesional.

Mejía, incorporado a la compañía en 2014, había ocupado diferentes responsabilidades en transformación empresarial, logística y estrategia comercial antes de alcanzar la máxima posición ejecutiva.

Román Ramos, por su parte, había pasado a desempeñar el papel de presidente emérito.

Por tanto, su fallecimiento no ha supuesto, al menos públicamente, una alteración de la estructura directiva ni una batalla sucesoria.

Es una de las decisiones más importantes que tomó durante su trayectoria: organizar la continuidad del grupo sin hacer depender su funcionamiento de su presencia personal.

El negocio sigue en marcha: expansión, nuevos establecimientos y alianzas comerciales

¿Qué ha ocurrido desde su muerte?

Los movimientos conocidos de Grupo Ramos muestran que la empresa ha seguido desarrollando sus actividades y proyectos.

El pasado 3 de septiembre, apenas un mes después del fallecimiento de su fundador, la compañía firmó un acuerdo estratégico con la Junta Agroempresarial Dominicana para mejorar el abastecimiento de productos agrícolas.

El objetivo consiste en conectar mejor a los productores locales con las necesidades de los supermercados, facilitando información sobre cantidades, calidades, presentación de productos y condiciones comerciales.

La iniciativa fue presentada por la actual dirección, con Mercedes Ramos e Iván Mejía al frente.

Y todavía más recientemente, el 12 de octubre, Grupo Ramos celebró una nueva edición de CLAVE, su encuentro anual de proveedores y aliados comerciales.

Durante esa cita, Iván Mejía volvió a defender la importancia de las relaciones con los suministradores para sostener el crecimiento y la innovación de la empresa.

Son actuaciones que evidencian continuidad operativa y estratégica, aunque no permiten conocer por sí solas la evolución de los beneficios del grupo desde agosto.

La compañía trabaja con una estrategia de expansión hacia 2030, que pretende duplicar su presencia comercial mediante la apertura de nuevos establecimientos y el desarrollo de formatos de proximidad.

En 2025 abrió veinte nuevas tiendas y durante 2026 continuó invirtiendo en diferentes regiones del país.

Entre las operaciones recientes destaca una nueva Multiplaza en Verón, inaugurada el pasado julio, con una inversión superior a 1.375 millones de pesos dominicanos y 110 empleos directos previstos.

También sobresale la apertura de Sirena San Juan de la Maguana, con una inversión de 740 millones de pesos y 106 empleos directos.

El proyecto empresarial que comenzó con una pequeña tienda de Santo Domingo se ha convertido en una extensa red comercial que sigue buscando nuevos mercados dentro de la República Dominicana.

De ganar 80 pesos al mes a construir uno de los grandes grupos comerciales del país

La historia de Román Ramos Uría tiene los ingredientes de aquellas grandes biografías de la emigración asturiana.

Nació el 18 de octubre de 1941 en Pola de Allande, en una familia vinculada a la actividad comercial.

En 1959 decidió marcharse a la República Dominicana, siguiendo un camino que ya habían recorrido numerosos asturianos atraídos por las posibilidades de establecer negocios al otro lado del Atlántico.

Su primer empleo fue en M. González y Compañía, una empresa del sector textil.

Ganaba ochenta pesos dominicanos mensuales. Según relató años después, sesenta de ellos se destinaban a pagar la pensión en la que vivía.

Le quedaban veinte pesos para el resto de los gastos.

No había grandes capitales familiares esperando ser invertidos, ni una empresa preparada para entregarle las llaves. Su vida laboral comenzó con tareas de almacén, reparto y atención comercial.

En 1963 asumió la administración de La Sirena, una pequeña tienda de tejidos y confección situada en la avenida Mella de Santo Domingo.

Dos años después, en 1965, adquirió el establecimiento.

Fue una decisión arriesgada, tomada además en un periodo especialmente convulso de la historia dominicana.

Aquella pequeña tienda se convirtió en el germen de Grupo Ramos.

El empresario introdujo cambios en la manera de vender, amplió progresivamente la oferta, impulsó los precios fijos y apostó por un modelo comercial que acabaría transformando los hábitos de compra de millones de dominicanos.

El homenaje más sorprendente a Asturias: un supermercado llamado Pola

Entre los grandes éxitos empresariales de Román Ramos existe una historia que probablemente desconozcan muchos asturianos.

En 1979, la familia decidió ampliar sus negocios hacia la alimentación y adquirió el Supermercado García, en Santo Domingo.

Tras remodelarlo, lo convirtió en una nueva enseña comercial: Supermercado Pola.

No fue una elección casual. El nombre era un homenaje a Pola de Allande, la localidad asturiana en la que había nacido el fundador.

De esta manera, el nombre de una pequeña villa del occidente de Asturias terminó formando parte de la vida comercial dominicana.

Lo que para muchos clientes era simplemente una cadena de supermercados escondía una historia de emigración, nostalgia y pertenencia.

Román Ramos había construido su futuro en el Caribe, pero quiso que una parte de su tierra natal estuviese presente en la identidad de sus negocios.

En 1999 se produjo otro de los grandes hitos empresariales: la inauguración del Multicentro Churchill, que integró diferentes propuestas comerciales y consolidó el desarrollo de Grupo Ramos.

Con el tiempo llegarían nuevos formatos, establecimientos de descuento, centros comerciales y servicios de venta digital.

El pequeño negocio de la avenida Mella había quedado muy atrás.

Pero el nombre de Pola permaneció como testimonio de los orígenes asturianos de la compañía.

Asturias y República Dominicana: un vínculo que sigue vivo 67 años después

La relación entre Pola de Allande y la República Dominicana no pertenece únicamente a los libros de historia.

El pasado 1 de agosto, solo cuatro días antes de la muerte de Román Ramos, la localidad asturiana celebró su Día del Emigrante con la República Dominicana como país invitado de honor.

La jornada recordó los vínculos históricos, familiares y culturales creados por generaciones de emigrantes asturianos.

Participó una representación de la Embajada de la República Dominicana en España, encabezada por el consejero Ángel Salvador Bergés Peña.

El programa incluyó testimonios de emigrantes, una ofrenda floral ante el Monumento al Emigrante, actuaciones de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo y manifestaciones culturales dominicanas.

Aquella celebración adquirió, apenas unos días después, un significado especial con el fallecimiento de uno de los empresarios más conocidos surgidos de aquella corriente migratoria.

Román Ramos había recibido en 2016 la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, concedida por Felipe VI en reconocimiento a su trayectoria y a su contribución al desarrollo económico dominicano.

En 2025, el presidente Luis Abinader le otorgó la nacionalidad dominicana por naturalización privilegiada.

Dos reconocimientos, uno español y otro dominicano, que simbolizan las dos tierras que marcaron su vida.

Ahora bien, conviene distinguir entre las raíces del fundador y las relaciones empresariales actuales.

Aunque la vinculación sentimental e histórica con Asturias está documentada, no han trascendido datos recientes suficientes para afirmar que Grupo Ramos mantenga actualmente inversiones directas relevantes en el Principado o un programa específico de colaboración económica con su lugar de origen.

Esa es una de las cuestiones pendientes para conocer hasta qué punto las nuevas generaciones mantienen también una relación empresarial con Asturias.

Román Ramos no fue el único: los asturianos que construyeron grandes imperios en el Caribe

La trayectoria del fundador de Grupo Ramos forma parte de un fenómeno histórico mucho más amplio.

Durante generaciones, numerosos asturianos encontraron en la República Dominicana un destino para trabajar, emprender y construir negocios que, en algunos casos, terminaron convirtiéndose en grandes grupos empresariales.

Uno de los ejemplos más destacados es José Luis «Pepín» Corripio Estrada, nacido en Arroes, Villaviciosa, en 1934.

Su familia emigró a la República Dominicana cuando todavía era un niño. Con el tiempo, Pepín Corripio desarrolló y amplió el negocio familiar hasta convertirlo en uno de los conglomerados empresariales más importantes del país, con intereses en industrias, distribución comercial, automoción y medios de comunicación.

En su caso, la relación actual con Asturias dispone de una manifestación especialmente concreta.

En 2024, la familia creó la Fundación Corripio Alonso, destinada a reconocer y apoyar iniciativas de carácter social, cultural, artístico y patrimonial en Asturias.

La fundación nació por iniciativa del empresario y su esposa, Ana María Alonso, también asturiana, con participación de sus hijos.

Son trayectorias empresariales diferentes, pero ambas muestran hasta qué punto la emigración asturiana participó en el desarrollo económico de la República Dominicana.

En el caso de Román Ramos, esa huella permanece especialmente visible en los establecimientos comerciales que surgieron de su aventura empresarial.

¿Qué futuro le espera al Grupo Ramos sin su fundador?

El gran desafío de la nueva etapa será demostrar que la compañía puede continuar creciendo sin la figura de quien la puso en marcha.

La estructura actual combina tres elementos: una familia que conserva el control estratégico, una dirección ejecutiva profesional y una red comercial consolidada.

Las decisiones adoptadas durante los últimos años muestran que la sucesión no fue improvisada.

El grupo también afronta retos importantes: la competencia del comercio moderno, la transformación digital, la necesidad de controlar los costes, la expansión de formatos de proximidad y los cambios en los hábitos de consumo.

Los proyectos anunciados permiten constatar que la compañía mantiene una estrategia de crecimiento. Sin embargo, al no disponer de cuentas recientes completas y comparables, todavía no es posible establecer con rigor cómo ha evolucionado su rentabilidad desde la muerte del fundador.

Tampoco se han comunicado cambios relevantes de propiedad derivados de su fallecimiento.

Lo que sí está confirmado es que el grupo mantiene su actividad, conserva su estructura directiva y continúa desarrollando proyectos bajo el liderazgo de Mercedes Ramos e Iván Mejía.

El muchacho de Pola de Allande que nunca desapareció del todo de su empresa

Román Ramos Uría falleció el 5 de agosto de 2026, a los 84 años. Dejaba a su esposa, María del Carmen Fernández Zaglul, cinco hijos, diecinueve nietos y seis bisnietos.

Pero también dejaba una organización comercial que, durante seis décadas, contribuyó a transformar la distribución minorista de la República Dominicana.

Su biografía resume una parte esencial de la historia de la emigración asturiana: la de aquellos jóvenes que partieron de pueblos pequeños, cruzaron el Atlántico y encontraron en América oportunidades que transformaron sus vidas y las de miles de personas.

Este domingo habría cumplido 85 años.

Quizá la mejor manera de recordar su trayectoria sea contemplar el contraste entre aquel joven que llegó en 1959 con veinte dólares y el conglomerado que hoy continúa operando bajo la dirección de sus sucesores.

En Asturias queda la memoria del emigrante que salió de Pola de Allande. En la República Dominicana, una empresa que emplea a miles de personas y que lleva más de sesenta años formando parte de la vida cotidiana del país.

Y entre ambos lugares permanece una historia extraordinaria: la de un asturiano que cruzó el océano buscando trabajo y terminó dejando su nombre en uno de los grandes imperios comerciales del Caribe.

 

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