Asturias deja de ser un “paraíso sin delitos”: los sindicatos policiales alertan de un repunte de la delincuencia por falta de efectivos y descontrol migratorio

Asturias deja de ser un “paraíso sin delitos”: los sindicatos policiales alertan de un repunte de la delincuencia por falta de efectivos y descontrol migratorio

Asturias ya no es inmune. Lo que durante años fue una de las comunidades más seguras de España empieza a mostrar grietas preocupantes. Los sindicatos policiales lo dicen sin rodeos: faltan agentes, sobran discursos y la delincuencia avanza. Robos, agresiones sexuales, violencia con intimidación y reincidencia delictiva están creciendo mientras las plantillas se estiran hasta el límite. Y varios representantes añaden un factor incómodo al debate público: la influencia de una inmigración ilegal sin control.

Asturias está dejando de ser un paraíso sin delitos”, advierten.

Más delitos, menos policías

Los datos internos que manejan los sindicatos confirman un repunte sostenido de las infracciones penales en la región desde el fin de la pandemia, con una aceleración clara en 2025. El incremento no se concentra en hurtos menores —que pueden subir o bajar según coyunturas—, sino en delitos que generan inseguridad real: violencia sexual, robos con fuerza, intimidación y criminalidad organizada itinerante.

Para JUPOL, sindicato mayoritario de la Policía Nacional, la explicación es estructural: leyes percibidas como débiles, pérdida del principio de autoridad y plantillas insuficientes. “Se minimiza el problema destacando descensos en delitos menores, pero los delitos graves y violentos han crecido de forma alarmante en los últimos años”, señalan.

Asturias, históricamente segura, ya no lo es tanto. El aumento global de infracciones penales en 2025 —con decenas de miles de hechos registrados— confirma una tendencia que los agentes ven a diario en la calle.

Patrullas al límite y territorio desprotegido

Desde JUCIL, sindicato de la Guardia Civil, el diagnóstico es contundente: hay noches con una o dos patrullas para cubrir comarcas enteras. En zonas como Mieres, Pravia, Luarca o Llanes, la capacidad preventiva está “por los suelos”.

El problema se agrava en Asturias por su poblamiento disperso. Kilómetros de carreteras secundarias, viviendas aisladas y múltiples vías de escape facilitan los robos y complican la respuesta rápida. A eso se suma una burocracia asfixiante que resta tiempo operativo: “Los agentes pasan más horas frente a una pantalla que patrullando”.

Reincidencia y sensación de impunidad

Uno de los puntos que más indignación genera entre los policías es la reincidencia. Detenciones repetidas por hechos similares sin consecuencias proporcionales minan la autoridad y desincentivan la labor preventiva. “No puede ser que alguien sea detenido una y otra vez y no pase nada”, resumen desde la Guardia Civil.

Los sindicatos reclaman penas más disuasorias y recuperar el principio de autoridad, convencidos de que la actual respuesta penal no frena a quienes delinquen de forma habitual.

Inmigración ilegal: un factor más en un problema complejo

El debate más delicado aparece cuando algunos representantes vinculan determinados delitos —especialmente violencia de género y robos con intimidación— a bolsas de inmigración irregular. Subrayan que no se trata de criminalizar ni de generalizar, pero sí de analizar datos y actuar.

Desde SIPLA, el sindicato de policías locales, se insiste en que algunos perfiles culturales y situaciones de marginalidad influyen en la comisión de delitos, y que sin control migratorio ni recursos de integración, el problema se cronifica. “A mayor descontrol, mayor presión sobre la seguridad”, advierten.

Otros sindicatos, como la AUGC, matizan: los robos responden a bandas itinerantes que operan a escala nacional y europea, y el aumento de delitos sexuales también se relaciona con factores educativos y el acceso temprano a la pornografía. Coinciden, eso sí, en el diagnóstico central: faltan medios y sobra improvisación.

Lo que piden los agentes (sin rodeos)

Las propuestas son claras y repetidas:

  • Refuerzo urgente de plantillas en Policía Nacional, Guardia Civil y policías locales.

  • Reposición real de efectivos, no solo convocatorias insuficientes.

  • Más presencia preventiva en calles, barrios y zonas rurales.

  • Menos burocracia, más calle.

  • Mejores medios materiales y tecnológicos.

  • Coordinación eficaz entre cuerpos, sin duplicidades.

  • Endurecimiento de penas y recuperación del principio de autoridad.

  • Control efectivo de la inmigración irregular, con datos y políticas claras.

Un aviso a tiempo

Los sindicatos coinciden en una idea: Asturias no está perdida, pero va a peor si no se actúa ya. El crecimiento urbano, el turismo, el aumento de eventos y competencias, y la reducción estacional de agentes estresan un sistema que ya estaba justo.

La seguridad no se mantiene con discursos ni con estadísticas maquilladas. Se mantiene con policías en la calle, leyes eficaces y decisiones valientes. Si no, advierten los agentes, el “oasis” asturiano se irá secando poco a poco.

Y cuando la inseguridad se instala, recuperarla cuesta años.

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