La ciudad vive estos días una de esas “tradiciones modernas” que ya son religión gastronómica: menú cerrado, vaca vieja bien escogida, sidra en condiciones y reservas que vuelan.
Gijón tiene ahora mismo una cita clara en el calendario: las XVI Jornadas del Chuletón, en marcha desde el jueves 22 de enero y activas hasta el domingo 8 de febrero. La fórmula no se toca porque funciona: un menú para dos personas por 78 euros con entrantes, chuletón, postre y sidra. Y, como cada año, el tirón es real: hay gente que llama para reservar incluso antes de arrancar oficialmente.
cinco sidrerías, un mismo menú y “cada casa con su mano”
En esta edición participan Los Pomares, El Cuetu, El Pedreru, La Fueya de Tomás y Sidrería Cabranes. Son locales que repiten porque el evento ya tiene un público fiel: cuadrillas, familias, parejas y gente que viene expresamente desde otros puntos de Asturias.
La gracia está en que el esqueleto del menú es el mismo, pero cada sidrería mete su sello en los detalles: el punto de la parrilla, el emplatado, el ritmo del servicio y, sobre todo, la personalidad del chigre. No es lo mismo comer un chuletón en cualquier sitio que hacerlo en un lugar donde te conocen la cara y el “¿cómo lo quieres?” no es un trámite.
qué incluye exactamente el menú
La propuesta mantiene la estructura clásica que ha convertido estas jornadas en un éxito año tras año:
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cecina y mejillones, “al estilo de cada casa”
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1 kilo de chuletón de vaca vieja, con patatas y pimientos
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postre casero
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sidra Contrueces, con dos botellas por menú para dos personas
El precio (78 euros por dos) se ha convertido en uno de los argumentos gancho: es una cifra que el público percibe como muy competitiva para el producto que se pone encima de la mesa.
la carne: selección fina, maduración medida y margen cero al fallo
Detrás del chuletón hay trabajo serio. Para esta edición se ha vuelto a apostar por una selección cuidada de animales (con especial atención al grado de engrasamiento, clave para que haya sabor y jugosidad de verdad). La carne pasa después por un proceso de maduración de entre 20 y 25 días, buscando el equilibrio que separa un chuletón correcto de uno memorable: aroma, ternura y esa grasa que se funde sin que el bocado se vuelva pesado.
Además, la cecina que acompaña al menú no es un relleno: se elabora con piezas seleccionadas y con curaciones largas, pensadas para que tenga profundidad de sabor y no sea “una loncha triste” que se olvida en cuanto llega el chuletón.
por qué funciona: “no inventes, hazlo bien”
El secreto de estas jornadas es casi ofensivamente simple: no reinventar lo que ya está bien.
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menú cerrado y reconocible
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producto con garantías
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precio que no asusta
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sidrerías con oficio y equipos que saben manejar sala llena
Y eso, en Gijón, es dinamita: la gente reserva, repite y recomienda. Porque aquí el boca a boca pesa más que cualquier campaña.
la pista para el lector: quedan días… y las mesas no sobran
A día de hoy, con las jornadas ya en plena marcha y con el final marcado en el calendario (8 de febrero), el consejo es claro: si quieres ir, reserva. No es postureo gastronómico: es una cita consolidada que, edición tras edición, se ha ganado el derecho a llenar comedores.
Y ojo: esto no va solo de comer carne. Va de lo de siempre en Asturias cuando se hace bien: producto, cuadrilla, sidra y un plan redondo.
