El Gobierno sondea a las empresas asturianas para decidir si implanta una autopista ferroviaria de mercancías. Si no hay demanda suficiente, la región quedará fuera del despliegue rápido y tendrá que esperar al calendario europeo de 2040.
Asturias está ante una decisión estratégica de primer orden. El Ministerio de Transportes ha iniciado un sondeo directo a la industria asturiana para comprobar si existe ya masa crítica suficiente que justifique la puesta en marcha de una autopista ferroviaria de mercancías, una infraestructura clave para reducir emisiones, abaratar costes logísticos y conectar la región con los grandes corredores europeos.
El movimiento no es menor: de la respuesta que den empresas, cargadores y operadores logísticos dependerá que Asturias entre por la vía rápida del nuevo mapa ferroviario español o quede relegada a una adaptación lenta, limitada a cumplir los plazos que marca la Unión Europea para 2040.
¿Qué es una autopista ferroviaria y por qué importa?
Las autopistas ferroviarias son servicios en los que camiones completos o semirremolques se cargan sobre vagones de suelo bajo y recorren largas distancias en tren. Un solo convoy puede sustituir a decenas de camiones, con menos emisiones, menor coste energético y mayor eficiencia.
Europa lleva años impulsando este modelo. España, sin embargo, sigue muy por detrás: apenas el 4% de las mercancías se mueven por ferrocarril, frente a más del 16% de media europea. Corregir esa brecha es una exigencia comunitaria y una prioridad política.
Asturias, fuera del despliegue rápido
En estos momentos hay 23 tramos de autopistas ferroviarias en España ya en servicio, en obras o en fase avanzada de proyecto, impulsados por alianzas entre el sector público y grandes operadores privados. Asturias no está en esa primera liga.
La razón es clara: el Ministerio solo acelera allí donde existe un plan de negocio sólido, con empresas dispuestas a comprometer carga, inversión y continuidad. En el caso asturiano, ese acuerdo aún no se ha materializado.
El estudio que puede cambiarlo todo
Para despejar incógnitas, la Oficina del Comisionado del Corredor Atlántico ha encargado a Ineco un estudio de mercado que ya está en marcha. La consultora pública está recopilando datos de industrias y transportistas asturianos para conocer:
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Volúmenes reales de mercancías.
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Orígenes y destinos habituales.
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Cargas susceptibles de pasar del camión al tren.
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Posibles alianzas entre empresas para llenar convoyes completos.
Las conclusiones llegarán en primavera y serán determinantes.
Dos claves para que Asturias no se quede atrás
La viabilidad de una autopista ferroviaria asturiana se juega en dos frentes:
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La cooperación interna: que industrias de la región —metalurgia, energía, logística, alimentación— sumen volúmenes suficientes para garantizar servicios regulares.
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La conexión exterior: identificar flujos europeos que hoy cruzan la península por carretera y que podrían usar el ferrocarril hasta Gijón para embarcar después hacia el norte de Europa.
Infraestructura: preparada, pero a medio gas
Mientras tanto, Adif sigue la llamada vía lenta: cada obra de renovación de la línea Gijón–Valladolid se aprovecha para adaptar túneles y viaductos al gálibo necesario para semirremolques. Este mismo semestre comenzará la reforma de los túneles de Villabona, y después llegarán los de Padrún.
Pero el mensaje del Ministerio es inequívoco: si hay demanda real, se acelera; si no, se espera.
Proyectos que suman presión
El contexto industrial empieza a moverse. La futura estación intermodal de Talleres Alegría en la antigua Mieres Tubos y el arranque de La Robla Green, con una producción prevista de cientos de miles de toneladas anuales de metanol, refuerzan la idea de que Asturias podría generar o atraer carga suficiente… si hay coordinación.
Un déficit histórico
El debate no es nuevo. Asturias lleva años sin un plan logístico autonómico plenamente operativo, mientras comunidades vecinas como Galicia, Castilla y León o País Vasco cuentan con estrategias definidas y calendarios claros. Esa falta de hoja de ruta pesa ahora, justo cuando Europa acelera.
Lo que está en juego
No se trata solo de trenes. Se trata de competitividad, industria, empleo y posición en Europa. Si Asturias no entra en el despliegue temprano de las autopistas ferroviarias, corre el riesgo de quedar periférica en la gran reordenación logística continental.
La pregunta ya está sobre la mesa.
Ahora le toca responder a la industria asturiana.
