Salud abre una negociación contrarreloj con los médicos mientras hoy y mañana se repiten los paros: menos jornadas de 24 horas y alivio al mayor castigo salarial por compatibilizar pública y privada de toda España
Asturias vuelve a contener la respiración por su sanidad pública. Hoy y mañana, los médicos asturianos están llamados a una nueva huelga de 48 horas, enmarcada en un conflicto que mezcla agotamiento profesional, organización del trabajo y dinero, mucho dinero. Y justo en la víspera de los paros, el Gobierno del Principado de Asturias ha decidido abrir negociaciones para intentar desactivar una protesta que amenaza con ir a más.
La reunión entre el Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA) y el Servicio de Salud del Principado (Sespa) se celebró este martes, con dos asuntos clave sobre la mesa: el fin de las guardias de 24 y 17 horas allí donde sea posible y la reducción del recorte salarial que sufren los facultativos que trabajan tanto en la sanidad pública como en la privada.
Guardias de 24 horas: el símbolo del hartazgo
Si hay una reivindicación que ha unido a generaciones enteras de médicos es esta: las guardias de 24 horas. Una práctica que los profesionales consideran obsoleta y peligrosa, especialmente para los más jóvenes, y que el sindicato quiere suprimir aplicando un principio de “flexibilidad”: eliminarlas en todos los servicios donde la plantilla lo permita.
La propia Consejería de Salud admite que el problema no es ideológico, sino estructural. Quitar guardias tan largas implica más médicos, más reorganización interna o menos carga asistencial, y ahí es donde el sistema cruje. Aun así, la consejera Concepción Saavedra ha reconocido públicamente que el objetivo del Gobierno es mejorar la conciliación y evitar que el conflicto desemboque en una huelga indefinida, el gran fantasma que sobrevuela la negociación.
El castigo salarial que distingue a Asturias
El segundo gran foco del conflicto es aún más tangible: el salario.
Asturias aplica a los médicos de la pública que también ejercen en la privada un descuento de 1.056 euros brutos al mes, el más alto de toda España. El SIMPA exige que ese recorte se reduzca hasta situarse en la media nacional, alrededor de 211 euros mensuales.
La diferencia no es menor:
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Con el sistema actual, el descuento anual asciende a 14.784 euros brutos.
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Con la rebaja que reclaman los médicos, se quedaría en 2.954 euros.
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El salto: 11.830 euros brutos más al año para los facultativos con doble ejercicio.
El Sespa ha puesto sobre la mesa una posible reducción, pero los representantes sindicales consideran que la oferta está muy lejos de lo que reclaman. Aquí se libra una batalla delicada: entre retener talento en la sanidad pública y el temor político a que se perciba como una ventaja para la privada.
Dos huelgas en una: Madrid y Oviedo
El paro de hoy y mañana tiene doble frente.
Por un lado, el estatal, contra el Ministerio de Sanidad y la propuesta de reforma del estatuto marco, que los médicos rechazan por no reconocer su singularidad profesional, su nivel de responsabilidad y su carga laboral.
Por otro, el frente asturiano, con reivindicaciones muy concretas: guardias más cortas, flexibilidad horaria, coeficientes que compensen los excesos de jornada de cara a la jubilación y mejoras en Atención Primaria, desde desplazamientos hasta agendas imposibles.
Servicios mínimos y choque frontal
El sindicato ha criticado duramente los servicios mínimos fijados para esta huelga, asegurando que reflejan el “pánico” de la Administración y que vacían de contenido el derecho a parar. Desde el SIMPA garantizan la atención de todas las urgencias vitales, pero advierten de que el aumento de listas de espera y el aplazamiento de actividad programada serán inevitables.
La experiencia de anteriores huelgas ya lo demostró: con paros concentrados en especialidades clave como anestesia, radiodiagnóstico o cirugía, unos pocos cientos de médicos pueden paralizar buena parte de la actividad hospitalaria.
¿Y ahora qué?
El Gobierno asturiano se mueve para ganar tiempo y evitar que el conflicto se enquiste. Los médicos, por su parte, quieren hechos, no promesas.
El desenlace dependerá de si las negociaciones se traducen en calendarios concretos, cifras claras y cambios reales en la organización del trabajo.
Porque lo que está en juego ya no es solo una huelga de dos días, sino una pregunta incómoda que cada vez resuena con más fuerza en Asturias: ¿quién cuida a los que cuidan cuando el sistema los exprime al límite?
