Dos mujeres describen ante medios internacionales episodios de agresión sexual y un sistema de normas internas que regulaba su vida personal y laboral. El cantante no ha ofrecido respuesta pública a las preguntas planteadas.
Una investigación periodística conjunta difundida en las últimas horas por un medio digital español y una cadena de televisión estadounidense recoge el testimonio de dos mujeres que acusan a Julio Iglesias de agresiones sexuales ocurridas en 2021, cuando ambas trabajaban para él en el Caribe. Los reportajes describen un contexto de aislamiento, control estricto y presiones, y sostienen que los relatos han sido contrastados con documentación y material aportado por las propias denunciantes.
Quiénes son las denunciantes y qué relatan
Las dos mujeres —una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta— aseguran que los hechos se produjeron durante su actividad profesional en propiedades del artista. Según su testimonio, el trato fue derivando hacia tocamientos no consentidos, insistencia sexual y humillaciones, y en uno de los casos se describe violencia física y verbal. Ambas afirman que su posición laboral y el entorno en el que se desarrollaba el trabajo limitaban su capacidad de reacción.
Un sistema de contratación y vida interna “intrusivo”
Uno de los ejes de la investigación es la descripción de un proceso de selección exhaustivo para nuevas empleadas. Las denunciantes sostienen que, para ser contratadas, se les exigieron currículum, referencias y varias fotografías, además de preguntas personales. Una vez incorporadas, relatan que el trabajo se desarrollaba en régimen interno, con escasos días libres y movilidad muy restringida, especialmente durante la pandemia.
Según estos relatos, la organización del personal fomentaba el aislamiento: se desaconsejaban vínculos entre trabajadoras y se establecían reglas para evitar relaciones con empleados varones del complejo. Las denunciantes interpretan estas normas como un modo de controlar el entorno y reducir la posibilidad de pedir ayuda.
Pruebas médicas y mensajes internos
La investigación también recoge que, durante su estancia laboral, a varias empleadas se les solicitaron pruebas ginecológicas y de enfermedades de transmisión sexual. Los periodistas afirman haber tenido acceso a mensajes internos en los que se pedía el envío de esos resultados, así como a documentación médica que avalaría la existencia de tales requerimientos. Las denunciantes sostienen que estas exigencias formaban parte de un clima laboral intimidatorio.
Cómo se ha contrastado la información
Los autores del reportaje explican que han verificado los testimonios con documentos que acreditan la relación laboral, mensajes, registros de llamadas, fotografías y permisos migratorios vinculados a los desplazamientos de trabajo. También citan la evaluación de un profesional de la psicología que atendió a una de las mujeres y con quien contrastaron parte del impacto emocional descrito.
La posición del artista
De acuerdo con lo publicado, Julio Iglesias no ha respondido a las preguntas planteadas por los medios que han difundido la investigación. Se indica que hubo contactos iniciales a través de representantes, pero sin una contestación a las acusaciones recogidas en los reportajes.
Un caso de alto impacto público
Las informaciones han generado una fuerte repercusión mediática por la relevancia internacional del artista y por el detalle de los testimonios. Los propios medios subrayan que se trata de acusaciones y no de hechos probados judicialmente, y que su publicación responde a un trabajo de contraste periodístico con las fuentes disponibles.
Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre los límites del poder en relaciones laborales privadas, la protección de trabajadoras en entornos cerrados y la dificultad de denunciar abusos cuando median dependencia económica, aislamiento y desigualdad. El desarrollo de los acontecimientos —y una eventual respuesta del cantante— marcará el alcance final de una investigación que ya ha sacudido la agenda informativa.
