Tragedia en Cabrales: una mujer de 44 años muere al caer con su perro al vacío en la Canal del Texu

Tragedia en Cabrales: una mujer de 44 años muere al caer con su perro al vacío en la Canal del Texu

La montaña volvió a recordar este viernes que en los Picos de Europa no hay margen para el error. Una mujer de 44 años, natural de Málaga, falleció a primera hora de la tarde tras precipitarse —junto a su perro— al cauce del río que discurre por la Canal del Texu, el angosto y espectacular corredor que une Bulnes con Poncebos, en Cabrales. Su pareja, que presenció la caída sin poder hacer nada, dio el aviso entre el pánico y la desesperación: “No la veo, no la oigo”.

Era la 13:23 horas cuando el 112 Asturias recibió la llamada. El Centro de Coordinación de Emergencias activó de inmediato al Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), que despegó en helicóptero hacia una de las zonas más complicadas del desfiladero. La canal, estrecha, húmeda y de paredes casi verticales, apenas deja margen para maniobras.

60 metros de cable y una certeza brutal

A la llegada, los rescatadores ejecutaron un ciclo de grúa extremo: 60 metros de cable desplegados para permitir que un bombero-rescatador alcanzara la zona del accidente, situada en un punto especialmente comprometido del sendero.
Cuando por fin llegó hasta ella, la escena era devastadora. La mujer estaba sumergida en el río y presentaba lesiones incompatibles con la vida. La confirmación se produjo a las 14:22 horas.

El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil se hizo cargo de la recuperación del cuerpo, mientras los efectivos del SEPA retornaban a base alrededor de las 16:47 horas. La sala del 112 informó del suceso a la Guardia Civil, al SAMU y a los servicios de emergencia de Cantabria y Castilla y León.

Una ruta majestuosa… pero traicionera

La Canal del Texu, puerta natural al pueblo de Bulnes, es una de las rutas más bellas y famosas de los Picos de Europa: un camino tallado a golpe de agua, roca y tiempo. Pero su belleza es proporcional a su riesgo. El sendero se encajona entre paredes empinadas, el suelo puede estar resbaladizo y el ruido del agua a veces enmascara cualquier aviso de peligro.

Quien la recorre lo sabe: no es una ruta sencilla, ni turística, ni amable. No perdona un paso en falso. Y la montaña, cuando golpea, golpea sin previo aviso.

Segundo fallecido en poco más de un año

La tragedia de este viernes no es un hecho aislado. La Canal del Texu acumula un historial reciente que inquieta:

  • El 1 de septiembre de 2024, un montañero alemán murió tras ser alcanzado por un desprendimiento. Su pareja resultó herida.

  • El pasado septiembre, un inglés sufrió lesiones tras otro desprendimiento en la misma zona.

  • Apenas unos días después, una joven alemana falleció al recibir una roca en la cabeza cuando descendía desde los Collados hacia la ruta del Cares, muy cerca de esta misma canal.

La sucesión de accidentes graves revela un patrón claro: la zona se ha convertido en uno de los puntos más peligrosos del entorno de Bulnes y el Cares, bien por los desprendimientos, bien por la propia exposición del terreno.

Un aviso para todos: la montaña exige respeto

La muerte de esta mujer —junto a la de su perro, que también cayó al vacío— impacta especialmente por lo repentino, por lo silencioso y por lo impotente que se sintió su pareja en esos segundos eternos.

Pero también deja un mensaje que conviene repetir sin eufemismos:
Los Picos de Europa son un paraíso, sí… pero un paraíso salvaje.

La montaña no se adapta al senderista. Es el senderista quien debe adaptarse a ella: preparación, calzado adecuado, atención constante, análisis del terreno, prudencia sin complejos y respeto absoluto por un entorno donde una distracción mínima puede tener consecuencias irreparables.

Un final desgarrador en un lugar sublime

Hoy, la Canal del Texu amanece de nuevo majestuosa, con su ruido de agua y sus laderas empinadas; indiferente a la tragedia que acaba de vivir. Pero para quienes estuvieron allí, para la familia de la víctima, y para cualquier montañero que conozca esa senda estrecha y oscura, este accidente marca un antes y un después.

La montaña es belleza.
La montaña es vida.
Pero nunca deja de recordarnos que también puede ser mortal.

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