El cuadrilátero

Estos días asistimos al combate de dos pesos plumas en el congreso uno del PP y otro del PSOE, digo plumas ya que ninguno en estos tiempos tan difíciles, demuestra querer pasar a la categoría de peso pesado de nuestra nación.

 Estos señores convierten el congreso en un ring, con la utilización de su mala oratoria y su decadente imagen, los españoles quisiéramos verlos fajados para un combate cuerpo a cuerpo, semidesnudos y con guantes de boxeo, así si se reparten unos guantazos los unos con los otros y nos quedaríamos tranquilos todos los españoles, debido a que no se los podemos dar nosotros, que de buena gana se los daríamos.

  Cuando la nación está en bancarrota y solo nos preocupa quien salió del ring ganador, la nación tiene un problema descomunal y muy serio, si pretendemos creernos que estos dos pugilatos nos pueden sacar de este problema, estamos apañados, demostraron que les importamos a una mierda.

  Todo boxeador tiene que tener valor, coraje, preparación, disciplina, honor y mucha pegada, que esto solo se tiene si tienes raza, la raza de estos dos es muy baja o nula. Existe un dicho en el boxeo que dice que cuando los púgiles se miran antes de comenzar el combate, uno de ellos ya sabe que va perder, simplemente por la mirada de dureza del otro.

  Los dos pesos plumas hicieron un combate penoso, me dio la sensación que ni se intercambiaron golpes, simplemente dejaron aire entre los dos, debido a la gran pestilencia que emanaban de sus cuerpos, con tanto mal olor es comprensible que no se dieran ni un guantazo y con los guantes puestos es casi imposible taparse las narices.

  Pero en estos combates amañados , con mafiosos escondiendo sobres de las apuestas, con espías en la rinconera , el que sale siempre trasquilado es el espectador, que con el pago de su entrada sale cabreado y de mala ostia, por no ver un combate de intercambio de manos, ganar a los puntos o por KO, pero su cartera se queda vacía, es más, si encima en  el recinto estas apretujado por exceso de aforo o porque el local no cumple las normas de seguridad, sales creyéndote que te timaron a la puta cara.

  Pero todos los españoles tenemos que empezar a entender que el timo es habitual en nuestra nación,  que nadie es culpable y que la historia grandiosa del boxeo se corrompe con actuaciones y espectáculos como estos.

Viva CASSIUS CLAY! El si tiene valor, elegancia y honor

 



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