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Asturias se atasca en el quirófano: 25.029 pacientes esperan para operarse y 3.706 llevan más de seis meses en la lista

Asturias se atasca en el quirófano: 25.029 pacientes esperan para operarse y 3.706 llevan más de seis meses en la listaSalud
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La sanidad pública asturiana suma 2.606 pacientes más que hace un año, un incremento del 11,6 %, mientras la demora media supera los 103 días y la espera más larga alcanza los 373. Ni siquiera las 5.250 operaciones realizadas en septiembre han conseguido frenar el crecimiento de las listas.

Uno de cada siete pacientes lleva más de medio año esperando una intervención. El conflicto médico, que se prolongó hasta el 22 de septiembre, redujo un 51,4 % los módulos quirúrgicos de tarde. El Sespa defiende su elevada actividad asistencial, pero los datos dejan una pregunta sobre la mesa: ¿por qué se opera tanto y la lista sigue creciendo?

Hay cifras que retratan una situación mejor que cualquier discurso. 25.029 personas. Ese es el número de pacientes que aguardaban una intervención quirúrgica en la sanidad pública asturiana al finalizar septiembre. Detrás de ese registro hay miles de operaciones pendientes, tratamientos por completar y ciudadanos que esperan una llamada del hospital para saber cuándo podrán entrar en el quirófano.

El dato, publicado este 20 de octubre, confirma un importante retroceso respecto a septiembre de 2025. En apenas doce meses, la lista de espera quirúrgica estructural del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) ha incorporado 2.606 pacientes netos más, un crecimiento del 11,6 %.

Y la situación ha empeorado también en el último mes. Septiembre terminó con 670 personas más esperando una operación que agosto, a pesar de que los hospitales públicos realizaron 5.250 intervenciones quirúrgicas.

Pero hay una cifra todavía más preocupante: 3.706 pacientes llevan más de 180 días esperando para ser operados. Son 440 más que en agosto. Representan ya el 14,8 % del total.

Es decir, aproximadamente uno de cada siete pacientes de la lista lleva más de medio año aguardando su intervención.

373 días esperando: cuando la lista supera el año

El indicador más llamativo del balance sanitario corresponde a la espera máxima registrada.

373 días. Más de un año.

Es el mayor tiempo acumulado por un paciente en la lista estructural al cierre de septiembre. Un mes antes, la espera máxima era de 362 días.

La demora media también ha empeorado. Ha pasado de los 100,78 días de agosto a los 103,73 de septiembre. Son casi tres días adicionales en apenas un mes.

La evolución resulta especialmente significativa si se compara con septiembre de 2025, cuando la demora media se situaba en torno a 94 días. En un año, Asturias ha añadido aproximadamente diez días a su espera quirúrgica media.

Conviene precisar que estos indicadores no significan que todos los pacientes esperen lo mismo. Las intervenciones se programan atendiendo, entre otros factores, a la prioridad clínica, la especialidad y la disponibilidad de recursos. Sin embargo, la tendencia general muestra que cada vez hay más personas pendientes de una operación y que el tiempo medio que llevan esperando también aumenta.

La cifra más inquietante: 3.706 asturianos llevan más de seis meses esperando

La distribución de los pacientes por tramos de demora permite apreciar dónde está creciendo realmente el problema.

Tiempo en espera Agosto 2026 Septiembre 2026
Hasta 90 días 12.607 12.095
De 91 a 180 días 8.486 9.228
Más de 180 días 3.266 3.706
Total 24.359 25.029

El resultado es especialmente revelador. El grupo de personas que lleva menos de tres meses esperando se ha reducido en 512 pacientes. Sin embargo, el tramo intermedio ha aumentado en 742 y el de quienes llevan más de seis meses ha crecido en otros 440.

El atasco no consiste únicamente en que haya más personas en la lista: también está aumentando el peso de los pacientes que acumulan esperas prolongadas.

En agosto, el 13,4 % de los pendientes de operación superaba los seis meses. En septiembre, ese porcentaje se ha elevado al 14,8 %.

La evolución de este grupo merece especial vigilancia, porque permite observar si el sistema consigue resolver las intervenciones antes de que las demoras se conviertan en periodos prolongados de espera.

La gran paradoja: 5.250 operaciones en un mes y la lista sigue creciendo

El balance presentado por el Sespa contiene una aparente contradicción.

Por un lado, la Administración destaca una actividad quirúrgica notable durante septiembre. Por otro, reconoce que el número de personas pendientes de una intervención ha aumentado.

Los hospitales públicos realizaron 4.537 operaciones programadas y 713 urgentes, hasta alcanzar las 5.250 cirugías.

Las intervenciones programadas constituyen la segunda cifra más elevada para un mes de septiembre desde 2018, únicamente superada por las 4.646 de septiembre de 2025.

La actividad quirúrgica urgente también creció. Se practicaron 713 intervenciones, frente a las 650 del mismo mes del año anterior, un incremento del 9,7 %.

¿Cómo puede aumentar la lista de espera si los quirófanos mantienen una actividad tan elevada?

La explicación está en el funcionamiento de cualquier lista asistencial. No basta con operar a muchos pacientes: es necesario que las salidas de la lista compensen las nuevas incorporaciones.

Si los especialistas indican más operaciones de las que se consiguen resolver, el volumen de pacientes pendientes sigue creciendo.

Además, las operaciones urgentes no son directamente equivalentes a las intervenciones programadas de pacientes que se encuentran en la lista estructural. Por tanto, no sería correcto restar las 5.250 operaciones al número de pacientes pendientes para calcular cuántas personas deberían haber salido de ella.

La verdadera medida del éxito no es solamente cuántas operaciones realiza el sistema, sino cuántos pacientes consigue sacar de la espera y en qué plazos.

Y en septiembre, pese al esfuerzo asistencial, ese balance volvió a empeorar.

El conflicto médico pasó factura: un 51,4 % menos de módulos quirúrgicos de tarde

Otro de los elementos que ayudan a comprender lo ocurrido durante septiembre es el conflicto laboral mantenido entre el Sespa y el colectivo médico.

El enfrentamiento se prolongó hasta el 22 de septiembre, cuando se alcanzó un acuerdo entre la Administración sanitaria y el Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simes).

Durante ese periodo, la actividad extraordinaria resultó especialmente afectada.

Según el balance divulgado por el Sespa, los módulos quirúrgicos de tarde se redujeron un 51,4 % respecto al mismo mes de 2025.

Estos módulos permiten ampliar la actividad quirúrgica fuera de la programación ordinaria y representan una herramienta para atender intervenciones pendientes.

La reducción de más de la mitad de esta actividad extraordinaria constituye, por tanto, un factor relevante para analizar la evolución de las listas.

No obstante, los datos publicados no permiten determinar cuántos de los 670 pacientes adicionales de septiembre se deben directamente al conflicto médico ni atribuirle por sí solo el crecimiento interanual.

Para conocer su impacto real sería necesario disponer del número de operaciones suspendidas, reprogramadas y finalmente recuperadas, así como de las nuevas incorporaciones a las listas.

Cataratas, prótesis y cirugía cardíaca: las esperas según la operación

No todas las intervenciones presentan las mismas demoras.

Los seis procedimientos recogidos en la legislación asturiana de garantías quirúrgicas registraron en septiembre tiempos medios inferiores a los 180 días, según la información facilitada por el Sespa.

Estas son las demoras medias comunicadas:

Intervención Espera media
Cirugía coronaria 18,25 días
Cirugía cardíaca valvular 33,57 días
Histerectomía 74,03 días
Cataratas 94,43 días
Prótesis de cadera 130,83 días
Prótesis de rodilla 137,96 días

Las diferencias son considerables.

Mientras que los procedimientos coronarios presentan demoras medias inferiores a tres semanas, las operaciones de prótesis de rodilla superan los cuatro meses y medio.

La cirugía de cadera también registra una espera media superior a cuatro meses.

Es importante distinguir entre una media estadística y el tiempo real que puede acumular un paciente concreto. Que el promedio de estos procedimientos permanezca por debajo de 180 días no significa necesariamente que todos los pacientes sean intervenidos antes de ese plazo.

Tampoco puede equipararse automáticamente el total de 3.706 pacientes que superan los seis meses con incumplimientos de la ley de garantías, ya que esta se refiere a determinados procedimientos y condiciones.

Un año de retroceso: de 22.423 pacientes a superar nuevamente los 25.000

La comparación interanual permite dimensionar el deterioro de la situación.

En septiembre de 2025, Asturias registraba 22.423 pacientes pendientes de una intervención quirúrgica. El Gobierno regional destacaba entonces una evolución favorable y los mejores resultados de septiembre desde 2021.

Doce meses después, ese escenario ha cambiado.

El volumen de pacientes ha aumentado un 11,6 % y la demora media ha empeorado aproximadamente diez días.

Aunque la cifra actual resulta preocupante, no constituye un récord histórico absoluto. En septiembre de 2023, por ejemplo, Asturias llegó a contabilizar 25.280 pacientes en espera estructural, una cantidad ligeramente superior a la actual.

Lo relevante es que el sistema ha regresado a niveles de acumulación quirúrgica que ya había conseguido reducir y que el incremento se está produciendo tanto en el número de pendientes como en los tramos de demora más prolongados.

El problema no termina en el quirófano: otras 122.207 personas esperan una primera consulta

El panorama sanitario de septiembre presenta también una segunda realidad: la espera para acceder a los especialistas hospitalarios.

Al finalizar el mes, 122.207 pacientes estaban pendientes de una primera consulta, con una demora media de 99,5 días.

En este apartado, sin embargo, los datos resultan más favorables que los registrados en agosto.

La lista se redujo en 479 personas y la demora media bajó 4,37 días. Además, 23 de las 30 especialidades analizadas registraron una disminución de sus tiempos de espera.

En septiembre se realizaron 151.689 consultas hospitalarias, 6.239 más que durante el mismo mes de 2025.

El contraste es evidente: mientras mejoran moderadamente los indicadores de las primeras consultas, la espera para entrar en quirófano continúa aumentando.

Conviene señalar que las listas de consultas y cirugía son indicadores diferentes y no deben sumarse como si representasen necesariamente a personas distintas, porque un mismo paciente puede figurar en diferentes procesos asistenciales.

Las pruebas diagnósticas: hasta 77 días de media para una resonancia

El informe también permite observar la presión que soportan los servicios de diagnóstico.

Durante septiembre se realizaron 12.314 TAC, 6.066 mamografías, 4.494 resonancias magnéticas, 2.198 colonoscopias y 9.351 ecografías.

La demora media se situó en:

  • 45,04 días para colonoscopias.

  • 45,63 días para mamografías.

  • 53,68 días para tomografías computarizadas (TAC).

  • 63,57 días para ecografías.

  • 77,58 días para resonancias magnéticas.

Son indicadores distintos de la lista quirúrgica, pero ayudan a comprender la complejidad del circuito asistencial. En muchos casos, el diagnóstico, la valoración por el especialista y la decisión de operar forman parte de etapas sucesivas.

La rapidez con la que se completa cada una de ellas influye en el tiempo total que puede transcurrir desde los primeros síntomas hasta el tratamiento definitivo.

La pregunta pendiente: ¿qué hospitales y especialidades concentran el atasco?

El balance autonómico ofrece una visión global, pero plantea nuevos interrogantes que resultan fundamentales para conocer la dimensión territorial del problema.

No basta con saber que Asturias tiene 25.029 pacientes en espera. Es necesario determinar cómo se distribuyen entre el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Cabueñes, San Agustín, Fundación Jove y el resto de centros de la red sanitaria.

También resulta importante conocer qué especialidades están acumulando más pacientes con demoras superiores a 180 días y cómo han evolucionado sus resultados durante los últimos meses.

El Sespa dispone de un sistema público de consulta de listas de espera por hospital y especialidad. Su desglose de septiembre debe servir para identificar dónde se concentra el deterioro, qué centros mejoran y cuáles necesitan medidas adicionales.

Otro indicador decisivo será comprobar si la recuperación de la actividad extraordinaria tras el acuerdo con los médicos consigue traducirse en una reducción efectiva de los tiempos de espera.

La sanidad asturiana, ante una prueba decisiva

Las cifras muestran dos realidades que no deben ocultarse mutuamente.

La primera es el trabajo desarrollado por los profesionales sanitarios. Realizar 5.250 intervenciones quirúrgicas en un mes, en un contexto de conflicto laboral, demuestra que los hospitales han mantenido una actividad asistencial importante.

La segunda es que ese volumen de operaciones no está siendo suficiente para reducir la acumulación de pacientes pendientes.

El sistema deberá afrontar los próximos meses con más de 25.000 personas aguardando una intervención, una demora media superior a los tres meses y 3.706 pacientes que ya han sobrepasado los 180 días.

La recuperación de los quirófanos de tarde, la organización de las agendas quirúrgicas, la disponibilidad de profesionales y la capacidad para absorber nuevas indicaciones serán factores fundamentales para evaluar la evolución de este problema.

Porque, para quien espera una operación, el indicador que verdaderamente importa no es cuántas veces se abre un quirófano, sino cuándo llegará su turno.

Y, por ahora, los datos muestran que ese turno se está alejando para una parte creciente de los pacientes asturianos.

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