La leyenda del rock llenó el Teatro Jovellanos con un millar de espectadores que cantaron, bailaron y ovacionaron a la artista en el cincuentenario de su primer concierto en España. Christina Koch emocionó con sus reflexiones sobre el miedo y la necesidad de proteger la Tierra, mientras los científicos premiados, Julian Barnes y los responsables de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard protagonizaron una intensa jornada de encuentros por toda Asturias.
Gijón volverá a recibir esta noche a Patti Smith en un segundo concierto multitudinario, mientras Oviedo ultima los preparativos para la ceremonia del viernes, en la que también estará Leo Messi.
Asturias vive ya sus Premios Princesa de Asturias más allá de las paredes del Teatro Campoamor. Las calles, los auditorios, las universidades y los espacios culturales del Principado se han convertido en escenarios de encuentros extraordinarios con algunas de las personalidades más influyentes del mundo.
La jornada del martes 20 de octubre fue una buena demostración. Hubo rock, poesía, ciencia, exploración espacial, literatura y reflexiones sobre el futuro de la humanidad. Hubo también mensajes políticos, reivindicaciones sociales y una enorme participación del público.
Pero, por encima de todo, hubo una protagonista indiscutible: Patti Smith, la mujer que revolucionó el rock en los años setenta y que, medio siglo después, volvió a demostrar en Gijón que la música puede seguir siendo una extraordinaria fuerza de emoción colectiva.
Patti Smith hace vibrar el Jovellanos: mil personas, once canciones y cincuenta años de historia
El Teatro Jovellanos de Gijón se quedó pequeño para recibir a la cantante, poeta y escritora estadounidense, galardonada este año con el Premio Princesa de Asturias de las Artes.
A sus 79 años, Patti Smith protagonizó uno de esos conciertos en los que la música es solo una parte de lo que sucede sobre el escenario.
Un millar de espectadores llenó el teatro para asistir a una actuación especialmente simbólica: se celebraba exactamente cincuenta años después de su primer concierto en España, celebrado el 20 de octubre de 1976 en Badalona, cuando el país comenzaba a descubrir una nueva forma de entender el rock.
La artista apareció con su característica indumentaria negra, acompañada por el Patti Smith Quartet, integrado por Tony Shanahan, Jesse Smith, Jackson Smith y Seb Rochford. Entre los músicos estaban sus dos hijos, Jesse y Jackson, cuya presencia añadió un componente familiar a una noche cargada de recuerdos.
El concierto comenzó con «Dancing Barefoot», una de sus composiciones más reconocibles, y continuó con un recorrido por varias décadas de creación musical.
Sonaron canciones como «Redondo Beach», «Ghost Dance», «Nine», «The Crystal Ship», «Break It Up», «Fireflies» y «Pissing in a River», en un repertorio de once temas que combinó algunos de sus grandes éxitos con referencias literarias y homenajes personales.
Smith recordó a Arthur Rimbaud, uno de los poetas que más influyeron en su formación artística; evocó a Jim Morrison y tuvo palabras para Federico García Lorca, cuya obra sigue ocupando un lugar destacado en su universo creativo.
También recordó al promotor Gay Mercader, figura decisiva en la llegada del rock internacional a España.
Pero la temperatura emocional del concierto alcanzó sus momentos culminantes con dos canciones que han marcado a generaciones.
La primera fue «Because the Night», el éxito que escribió junto a Bruce Springsteen y que hizo levantarse de sus asientos a buena parte de los asistentes. El Jovellanos se transformó entonces en un gran coro colectivo.
La segunda llegó al final.
«People Have the Power». El pueblo tiene el poder.
El gran himno de Patti Smith convirtió el cierre de la actuación en una celebración de la fuerza de la ciudadanía. El público, de pie, acompañó la canción entre palmas, voces y una ovación que puso el broche a una noche especialmente significativa.
Cincuenta años después de su primera actuación española, la cantante volvió a encontrarse con un público dispuesto a emocionarse con las mismas canciones que ayudaron a cambiar la historia del rock.
Patti Smith, también ante los periodistas: críticas a Estados Unidos y una defensa del poder ciudadano
Horas antes del concierto, la artista había protagonizado una de las ruedas de prensa más esperadas de la semana en el Hotel de la Reconquista de Oviedo.
Y no defraudó a quienes aguardaban algo más que declaraciones sobre música.
Smith habló de política, de cultura, de espiritualidad, de sus recuerdos de España y de la responsabilidad que, a su juicio, tienen los artistas frente a las injusticias.
La cantante se mostró especialmente crítica con la actual Administración estadounidense, cuyo liderazgo calificó de «deplorable», y expresó su vergüenza por la situación política que atraviesa su país.
Reivindicó la necesidad de que los ciudadanos participen activamente en la vida pública, se organicen y ejerzan sus derechos democráticos.
Su mensaje fue contundente: en tiempos de crisis, el arte por sí solo no es suficiente.
A su entender, hacen falta ciudadanos comprometidos, activistas y personas capaces de actuar colectivamente para transformar la sociedad.
También expresó su admiración por la cultura española y recordó la influencia que han ejercido en su trayectoria figuras como Cervantes, Picasso y Federico García Lorca.
La autora de Horses habló igualmente del significado del Guernica y del poder del arte para denunciar el horror de las guerras. Durante el concierto de Gijón volvería sobre esta preocupación al referirse a la destrucción y las muertes de civiles en Gaza.
Smith mantiene así intacta una de las características que han definido su carrera: la convicción de que música, poesía y compromiso social forman parte de una misma manera de comprender el mundo.
Christina Koch: «Somos todos la misma tripulación»
Si Patti Smith puso la banda sonora de la jornada, la astronauta estadounidense Christina Koch aportó algunas de sus reflexiones más humanas.
La Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026 compareció ante los periodistas en el Hotel de la Reconquista y ofreció una intervención que trascendió las cuestiones estrictamente científicas.
La exploradora espacial de la NASA habló del miedo, de la cooperación internacional, de los desafíos de la exploración y de la necesidad de cuidar nuestro planeta.
Su mensaje central se resumió en una frase: «Somos todos la misma tripulación».
Koch utilizó su experiencia fuera de la Tierra para recordar que las diferencias nacionales, culturales y personales resultan mucho menos importantes cuando se contempla nuestro planeta desde la distancia.
La astronauta explicó que colaborar no significa necesariamente pensar igual, sino comprender que compartimos un mismo lugar y una responsabilidad común.
También sorprendió por la naturalidad con la que habló del miedo.
Reconoció haberlo sentido especialmente durante su primera caminata espacial, cuando se abrió la escotilla y tuvo ante sí la inmensidad oscura del espacio.
En aquel momento, explicó, decidió concentrarse en su preparación y en las tareas que debía realizar.
Su conclusión fue que sentir miedo es perfectamente normal, pero no debe impedir afrontar desafíos ni aceptar la posibilidad de fracasar.
Koch defendió igualmente la investigación espacial como herramienta para conocer mejor el universo y, al mismo tiempo, comprender el extraordinario valor de la Tierra.
Frente a quienes imaginan la colonización de otros planetas como una salida a los problemas terrestres, recordó que transformar otro mundo en un lugar habitable exigiría esfuerzos inmensos.
Antes de pensar en abandonar la Tierra, sostuvo, debemos aprender a protegerla.
Preguntada por las investigaciones que considera especialmente prometedoras, mencionó la posibilidad de instalar instrumentos en la cara oculta de la Luna que permitan detectar señales procedentes de regiones muy lejanas del universo.
La galardonada también abordó el presupuesto de la NASA y defendió la necesidad de aprovechar los recursos disponibles con eficiencia.
Por la tarde participó en «Elegir la Tierra», un encuentro con el público celebrado en la Fábrica de Armas de La Vega, dentro de la programación cultural de los premios.
Tres científicos que cambiaron el estudio del ADN se encuentran con investigadores y estudiantes asturianos
La ciencia tuvo otra importante cita durante la jornada.
David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026, protagonizaron varios encuentros relacionados con sus trabajos sobre las tecnologías de secuenciación genética.
Sus contribuciones han permitido desarrollar métodos que facilitan la lectura del ADN de forma mucho más rápida y eficiente, con aplicaciones que van desde el diagnóstico médico hasta el estudio de la biodiversidad.
Pascal Mayer participó por la mañana en un desayuno de trabajo y una visita a las instalaciones del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias y la Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria de Asturias.
Allí intercambió conocimientos con investigadores vinculados al sistema científico y sanitario regional.
Por su parte, Klenerman y Balasubramanian mantuvieron un encuentro con estudiantes de Medicina de la Universidad de Oviedo.
Los científicos abordaron el desarrollo de nuevas tecnologías genéticas y señalaron la creciente importancia que tendrán la inteligencia artificial y el aprendizaje automático en la investigación.
Por la tarde, los tres comparecieron ante los medios de comunicación en el Hotel de la Reconquista.
Su presencia en Asturias puso de relieve el alcance de unas innovaciones que han cambiado la forma de estudiar el genoma y han abierto nuevas posibilidades en medicina, investigación biológica y otras disciplinas.
Julian Barnes, cara a cara con sus lectores en Oviedo
La literatura también tuvo su espacio durante una jornada especialmente intensa.
El escritor británico Julian Barnes, distinguido con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, protagonizó el encuentro «Pensamiento, verdad y belleza», celebrado en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo.
La actividad reunió a miembros de clubes de lectura vinculados a bibliotecas públicas de Asturias y de otras provincias españolas, entre ellas A Coruña, Cantabria, León, Palencia y Toledo.
Durante los meses anteriores, los participantes habían leído y debatido obras seleccionadas del autor británico.
La reunión permitió trasladar directamente al escritor preguntas surgidas de esas lecturas, en una sesión moderada por Socorro Suárez Lafuente, catedrática jubilada de Filología Inglesa de la Universidad de Oviedo.
Fue una de las propuestas más cercanas de la Semana de los Premios: una conversación entre un autor internacionalmente reconocido y quienes mantienen vivos sus libros a través de la lectura compartida.
Villaviciosa se suma a los premios con los guardianes de las semillas del planeta
La actividad no se concentró únicamente en Oviedo y Gijón.
Villaviciosa recibió a representantes de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.
Esta instalación, ubicada en el archipiélago noruego de Svalbard, conserva duplicados de semillas procedentes de colecciones de todo el mundo como medida de seguridad frente a posibles pérdidas de diversidad agrícola.
Los representantes de la iniciativa participaron en un encuentro con investigadores del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), en el que también estuvieron presentes responsables del Gobierno del Principado.
La visita conectó directamente la investigación agroalimentaria asturiana con uno de los grandes proyectos internacionales de conservación de recursos genéticos vegetales.
La jornada incluyó igualmente la actividad educativa «Agri.culturas», vinculada al programa «Toma la palabra».
Por la tarde, la Fábrica de Armas de La Vega acogió «La despensa del futuro», un encuentro abierto al público dedicado al significado de conservar las semillas para las generaciones venideras.
En un contexto marcado por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la preocupación por la seguridad alimentaria, la presencia de los responsables de Svalbard aportó una dimensión especialmente actual a los premios.
Studio Ghibli también conquista su espacio en la programación cultural
El cine de animación japonés continuó siendo protagonista de las actividades organizadas en la Fábrica de Armas de La Vega.
La jornada incluyó la proyección de «La princesa Mononoke», una de las películas más reconocidas de Studio Ghibli, distinguido este año con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
La obra, dirigida por Hayao Miyazaki, aborda el conflicto entre la actividad humana y la naturaleza, una temática que conectó de manera singular con otras de las reflexiones presentes durante la jornada.
La programación dedicada al estudio japonés ha permitido a los espectadores reencontrarse con algunas de sus películas más representativas antes de la llegada oficial de sus representantes a Asturias.
Timothy Garton Ash se incorpora a la semana de los premiados
La jornada también estuvo marcada por la llegada de Timothy Garton Ash, historiador, ensayista y periodista británico distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.
Su recibimiento oficial estaba fijado a las 17.40 horas en el Hotel de la Reconquista.
Su incorporación completó otra etapa de la llegada escalonada de los galardonados, que durante estos días participan en encuentros culturales, actividades educativas y comparecencias ante los medios.
Garton Ash es conocido por sus análisis de la historia europea contemporánea, las transformaciones políticas del continente y la defensa de las libertades públicas.
Patti Smith vuelve esta noche: otras 2.000 entradas agotadas en menos de diez minutos
El éxito del concierto del martes tendrá continuación inmediata.
Patti Smith ofrecerá hoy, miércoles 21 de octubre, su segundo recital en Asturias, esta vez ante un público mucho más numeroso.
El espectáculo estaba previsto inicialmente al aire libre en la antigua Fábrica de Armas de Oviedo, pero las previsiones meteorológicas obligaron a modificar los planes.
La Fundación Princesa de Asturias decidió trasladarlo al Palacio de los Deportes de La Guía «Presidente Adolfo Suárez», en Gijón, donde comenzará a las 20.30 horas.
El cambio permitió ampliar el aforo y poner a disposición del público otras 2.000 localidades gratuitas.
La respuesta fue inmediata: las nuevas entradas se agotaron en menos de diez minutos.
Todo apunta, por tanto, a una nueva noche de enorme expectación en torno a la artista estadounidense, antes de que el viernes reciba oficialmente su premio en el Teatro Campoamor.
La programación del miércoles incluye además un encuentro de Studio Ghibli con el público en el Centro Niemeyer de Avilés, actividades universitarias de los científicos galardonados y el ensayo general del XXXIV Concierto Premios Princesa de Asturias en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.
Messi, el siguiente gran acontecimiento de una semana que culminará el viernes
La intensidad de estos días todavía irá en aumento.
El jueves 22 de octubre está prevista la llegada de Leo Messi, distinguido con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.
El futbolista argentino mantendrá un encuentro con la comunidad educativa en el Palacio de los Deportes de Oviedo, a partir de las 17.30 horas.
La expectación es extraordinaria: las 4.700 entradas ofrecidas al público general se agotaron en apenas trece minutos.
Será otro de los acontecimientos de mayor repercusión popular de la semana.
El viernes 23 llegará finalmente la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor, presidida por los reyes y con la participación de la princesa Leonor.
Pero mucho antes de que se levante el telón de la gala, la edición de 2026 ya ha dejado claro que los premios son mucho más que una ceremonia institucional.
Son también una oportunidad para que Asturias escuche a quienes exploran el espacio, investigan los secretos del ADN, protegen las semillas del planeta, escriben libros capaces de atravesar generaciones o utilizan la música para reclamar un mundo mejor.
Patti Smith lo demostró anoche en Gijón.
Mil personas se levantaron para cantar que el pueblo tiene el poder. Horas antes, Christina Koch había recordado que todos compartimos una misma nave llamada Tierra.
Dos mujeres, dos mundos aparentemente alejados y, sin embargo, un mensaje que terminó dando sentido a toda la jornada: la importancia de lo que podemos conseguir cuando decidimos actuar juntos.

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