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Asturias dice adiós a Dominó: cuarenta años poniendo música a las fiestas de nuestros pueblos

Asturias dice adiós a Dominó: cuarenta años poniendo música a las fiestas de nuestros pueblosSociedad
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La histórica orquesta asturiana cierra su trayectoria después de cuatro décadas de verbenas, miles de canciones y actuaciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Riosa fue el escenario de su despedida.

Hay sonidos que forman parte de la memoria de Asturias. El de una gaita en una romería, el de los voladores anunciando las fiestas, el de las conversaciones alrededor de una barra improvisada y, por supuesto, el de las orquestas que durante generaciones han llenado las noches de música y baile.

Una de esas formaciones acaba de despedirse. Dominó, una de las orquestas más conocidas del circuito festivo asturiano, pone fin a cuarenta años de trayectoria, dejando atrás una historia que comenzó en los años ochenta y que ha acompañado las celebraciones de numerosos pueblos y barrios de nuestra comunidad.

Su despedida tuvo como escenario las fiestas del Rosario de Riosa, donde estaba programada su última actuación el pasado lunes 5 de octubre. Una cita que adquiere ahora un significado especial: el cierre de una etapa para una formación que convirtió las verbenas populares en su forma de vida.

Una historia que comenzó entre músicos en Oviedo

Los orígenes de Dominó se remontan a mediados de los años ochenta, cuando Fernando Prieto y José del Río, conocido como Rucu, comenzaron a dar forma a un proyecto musical propio.

Ambos habían recorrido escenarios con otras formaciones y querían emprender una nueva aventura, centrada especialmente en las fiestas asturianas. A ellos se sumaron músicos como Pepe Rox, Pepe Velázquez, Antonio Orraca y Peke, además del técnico de sonido José.

La historia de la orquesta sitúa su debut el 19 de marzo de 1987, en una sala de fiestas de Felechosa, en Aller.

A partir de entonces comenzó un recorrido que superaría todas las expectativas iniciales. En su primer año llegaron a realizar más de noventa actuaciones y, en sus temporadas de mayor actividad, alcanzaron hasta 190 galas anuales.

Prácticamente una actuación cada dos días. Una vida de carretera, montajes, pruebas de sonido, ensayos y noches interminables, siempre con la música como denominador común.

Del pasodoble al rock: una orquesta para todas las generaciones

Una de las características que distinguieron a Dominó fue su capacidad para adaptarse a públicos muy diferentes.

Su repertorio podía pasar de un pasodoble tradicional a una cumbia, de una canción de baile a un clásico del rock o de los ritmos latinos a los grandes éxitos populares.

Esa versatilidad convirtió a la formación en una presencia habitual de las fiestas de prau y de las celebraciones urbanas. Allí donde había generaciones distintas compartiendo una misma pista de baile, Dominó encontraba su sitio.

Su repertorio llegó a superar las doscientas canciones, un catálogo que exigía preparación y capacidad de adaptación a cada celebración.

En 1994, la orquesta dio además un paso diferente con la grabación de un disco que incluía composiciones propias y algunas versiones.

Durante las décadas siguientes, numerosos músicos pasaron por sus filas y contribuyeron a mantener vivo el proyecto.

Mucho más que música: cuarenta años de recuerdos

Hablar de una orquesta como Dominó supone también hablar de la transformación de Asturias durante los últimos cuarenta años.

De las fiestas que se anunciaban con carteles pegados en los establecimientos, de las comisiones que recorrían los pueblos buscando financiación, de las romerías que congregaban a familias enteras y de aquellas noches en las que la música en directo era uno de los acontecimientos más esperados del verano.

Las orquestas han sido una parte esencial de esa cultura festiva. No solo ofrecían entretenimiento: contribuían a convertir las fiestas en un lugar de encuentro entre vecinos, familiares y amigos.

También acompañaron la evolución musical de varias generaciones. Cambiaron los ritmos, las modas, los equipos de sonido y las exigencias del espectáculo, pero siguió existiendo algo difícil de sustituir: la experiencia de compartir una noche de música en directo.

Dominó ha formado parte de esa tradición durante cuatro décadas.

El difícil momento de las fiestas populares

La retirada de Dominó llega también en un momento de reflexión sobre el futuro de las verbenas asturianas.

La organización de festejos populares exige recursos económicos, voluntarios, contratación artística, medidas de seguridad y numerosos trámites administrativos. Un esfuerzo considerable para las comisiones de fiestas, especialmente en los núcleos rurales más pequeños.

A ello se suman los cambios en los hábitos de ocio, la competencia de otros formatos musicales y los costes que supone mantener una formación profesional en activo.

Todo ello plantea interrogantes sobre el futuro de un modelo festivo que ha tenido un peso extraordinario en la vida social asturiana.

La despedida de una formación veterana como Dominó recuerda que detrás de cada verbena existe también una actividad profesional, con músicos, técnicos, transportistas, promotores y numerosas personas que hacen posible el espectáculo.

Riosa, el último escenario de una larga historia

Las fiestas del Rosario de Riosa, celebradas entre el 2 y el 5 de octubre, fueron el marco elegido para el final de esta trayectoria.

La programación de su última jornada incluía reparto del bollu, canción asturiana, música y un espectáculo pirotécnico. Dominó figuraba en la última verbena junto a David Payares.

El cierre de su actividad se hizo público posteriormente, acompañado de un agradecimiento de la formación a quienes habían seguido sus actuaciones y apoyado su trabajo a lo largo de estas cuatro décadas.

Con Dominó desaparece de los escenarios una parte reconocible de la historia musical de las fiestas asturianas.

Sus canciones seguirán sonando en otras orquestas y las fiestas continuarán llenando las plazas y los prados, pero para quienes crecieron bailando al ritmo de esta formación, su nombre quedará asociado a veranos, encuentros, celebraciones y recuerdos compartidos.

Porque hay orquestas que actúan en las fiestas y otras que terminan formando parte de la historia de quienes las vivieron.

Dominó pertenece a estas últimas.

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