El Ayuntamiento pone en marcha un plan de vivienda para atraer y retener población en el occidente asturiano, donde la falta de alojamientos asequibles se ha convertido en un obstáculo incluso para quienes tienen empleo. Propietarios y demandantes pueden inscribirse hasta el 16 de octubre, aunque se estudia ampliar el plazo. El municipio quiere construir nuevas viviendas, recuperar inmuebles abandonados y ofrecer alternativas a jóvenes, familias y personas mayores.
Tener un empleo y no encontrar una casa donde vivir. Es una de las grandes contradicciones que atraviesan el mercado inmobiliario asturiano y que en el occidente del Principado adquiere una dimensión especialmente preocupante. Hay actividad industrial, empresas que generan puestos de trabajo y personas dispuestas a establecerse en la comarca. Pero falta algo tan elemental como una vivienda a un precio que permita quedarse.
Castropol ha decidido afrontar el problema buscando algo más que posibles compradores: quiere localizar casas, edificios y solares disponibles y averiguar cuántas personas necesitan realmente una vivienda en el concejo.
El Ayuntamiento, presidido por Francisco Javier Vinjoy Valea, está desarrollando el Plan Municipal de Vivienda 2026-2030, una iniciativa que pretende poner en contacto las necesidades residenciales de la población con los recursos inmobiliarios disponibles y estudiar nuevas fórmulas para facilitar el acceso a una casa.
La campaña de inscripción, iniciada en septiembre, tiene como fecha límite el próximo viernes 16 de octubre, aunque el gobierno municipal estudia ampliar el plazo para permitir una participación mayor y organizar encuentros informativos en las parroquias.
El objetivo es ambicioso: que vivir en Castropol deje de ser un privilegio condicionado por el precio de la vivienda y se convierta en una posibilidad real para quienes trabajan, tienen raíces familiares o desean construir allí su futuro.
El gran problema del occidente: hay empleo, pero faltan viviendas asequibles
La situación que intenta corregir Castropol trasciende las fronteras del propio concejo.
El occidente asturiano lleva décadas enfrentándose a la pérdida de población, el envejecimiento demográfico y el desplazamiento de vecinos hacia municipios próximos, incluidos algunos de la vecina Galicia.
Sin embargo, a diferencia de otros territorios rurales donde la falta de oportunidades laborales constituye el principal obstáculo para fijar población, la comarca del Eo-Navia cuenta con un tejido industrial que continúa generando actividad económica.
En Castropol se encuentran los astilleros Gondán y un polígono industrial con decenas de empresas. En la vecina Navia operan importantes instalaciones productivas como Ence y Reny Picot.
La existencia de estos centros de trabajo no garantiza, sin embargo, que sus empleados puedan encontrar una vivienda adecuada cerca de su puesto.
Según el diagnóstico expuesto por el alcalde, la escasez de inmuebles disponibles, el peso de las segundas residencias y el encarecimiento de los precios dificultan especialmente el acceso a la vivienda de las familias con ingresos medios.
El resultado puede parecer paradójico: un territorio necesita población y trabajadores, pero no siempre dispone de viviendas asequibles para quienes quieren instalarse en él.
El Ayuntamiento considera que resolver esta contradicción es fundamental para frenar la pérdida de habitantes y garantizar el futuro económico y social del concejo.
El Ayuntamiento busca propietarios dispuestos a ofrecer casas, edificios y terrenos
Una de las principales novedades de la iniciativa es que no se limita a elaborar una lista de personas que buscan vivienda.
El consistorio también ha abierto un Registro Municipal de Captación de Suelo e Inmuebles, dirigido a propietarios de solares, parcelas, viviendas y edificios residenciales situados en Castropol.
La finalidad es conocer qué propiedades podrían estar disponibles para una futura adquisición municipal y estudiar si pueden incorporarse a programas públicos de vivienda.
El estado actual de los inmuebles no constituye necesariamente un impedimento para participar en esta primera fase. El Ayuntamiento quiere identificar tanto edificios aprovechables como construcciones que necesiten rehabilitación.
Cada propuesta podrá ser objeto de un análisis técnico, jurídico, urbanístico y económico para determinar su viabilidad.
El alcalde ha explicado que ya existen terrenos municipales disponibles en Castropol y que podría incorporarse próximamente otro en Figueras. Además, algunos particulares han mostrado interés en ofrecer sus solares.
La iniciativa abre así distintas posibilidades: promover nuevas construcciones, recuperar edificios actualmente inutilizados o incorporar al mercado residencial viviendas que hoy no están cumpliendo esa función.
No obstante, el consistorio insiste en que presentar una propiedad al registro no obliga a venderla ni supone que el Ayuntamiento se comprometa a comprarla.
Se trata, por ahora, de identificar oportunidades y analizar su posible encaje en las futuras políticas municipales.
Jóvenes que no pueden independizarse, familias que viven fuera y mayores que necesitan otra casa
La otra parte del plan consiste en averiguar quién necesita vivienda y en qué condiciones.
El Ayuntamiento quiere elaborar un diagnóstico mucho más preciso que una simple lista de solicitantes.
Entre los perfiles identificados se encuentran jóvenes que desean independizarse y no pueden asumir los precios del mercado, parejas que quieren establecerse en el municipio y familias vinculadas a Castropol que han tenido que buscar alojamiento en otros concejos.
También aparecen trabajadores procedentes de otras localidades e incluso de otros países que desarrollan su actividad profesional en la zona, pero encuentran dificultades para trasladar allí su residencia.
Y existe un tercer colectivo que suele quedar fuera de los grandes debates inmobiliarios: las personas mayores.
Algunas disponen de vivienda en propiedad, pero esta presenta barreras arquitectónicas, problemas de accesibilidad o dificultades de mantenimiento. Otras desean trasladarse a un entorno más próximo a los servicios públicos y comerciales o encontrar una alternativa residencial que les permita afrontar mejor la soledad.
Por eso, el futuro plan no se concibe exclusivamente como una herramienta para construir pisos nuevos.
También pretende estudiar fórmulas de rehabilitación, adaptación y aprovechamiento de las viviendas existentes, atendiendo a las necesidades reales de una población diversa.
El precedente de 2022: más de 40 familias interesadas y un proyecto que nunca llegó a construirse
La preocupación por la vivienda no es nueva en Castropol.
Entre 2022 y 2023, el Ayuntamiento impulsó una iniciativa que permitió identificar más de 40 familias interesadas en acceder a una vivienda.
El proyecto contemplaba inicialmente la construcción de unas 20 viviendas y llegó a avanzar en los trámites para poner terrenos municipales a disposición del Principado.
Sin embargo, la actuación no llegó a materializarse.
Según ha explicado el alcalde, después de completar distintas gestiones para la cesión del suelo, el cambio de responsables en la Dirección General de Vivienda del Principado frustró la continuidad del proyecto.
El gobierno municipal considera que aquella experiencia evidenció dos cuestiones: que existía una demanda residencial significativa y que disponer de terreno no basta si no se consigue la colaboración institucional necesaria para promover las viviendas.
El nuevo Plan Municipal de Vivienda 2026-2030 pretende recuperar aquella experiencia, actualizar el número de personas interesadas y ampliar las posibilidades de intervención.
Eso sí, las más de 40 familias identificadas en 2022 no deben confundirse con los inscritos en el registro actual, cuyo balance definitivo todavía no se conoce.
De hecho, el Ayuntamiento advierte expresamente de que quienes participaron en anteriores registros o expedientes deberán presentar nuevamente la solicitud si quieren figurar en el nuevo diagnóstico.
Cómo apuntarse al plan de vivienda de Castropol
El proceso se encuentra abierto a dos grandes grupos: personas que necesitan una vivienda y propietarios interesados en ofrecer inmuebles o terrenos para su posible incorporación a las políticas municipales.
Para quienes buscan vivienda, el Ayuntamiento ha habilitado un formulario de demanda residencial en el que se recogen datos sobre la situación familiar y económica, las necesidades de accesibilidad, el tipo de vivienda que se busca y las zonas de preferencia.
Para los propietarios, existe un formulario de manifestación de interés destinado a identificar solares, parcelas, edificios o viviendas que podrían ser objeto de estudio para su posible adquisición municipal.
Los impresos pueden obtenerse en la página web del Ayuntamiento de Castropol, dentro del apartado dedicado al Plan de Vivienda, y presentarse mediante los canales oficiales habilitados, tanto presencialmente en las oficinas municipales como por vía telemática.
El plazo anunciado finaliza el 16 de octubre de 2026, aunque el consistorio estudia su posible ampliación. Hasta que esa prórroga se confirme oficialmente, lo recomendable es realizar la inscripción dentro del periodo establecido.
Conviene subrayar que esta primera fase tiene carácter informativo y de diagnóstico.
Apuntarse no supone recibir automáticamente una vivienda, adquirir el derecho a comprarla ni comprometerse a formalizar ninguna operación inmobiliaria.
Tampoco implica una garantía de compra por parte del Ayuntamiento para los propietarios que presenten sus bienes.
La finalidad es reunir información suficiente para diseñar actuaciones que puedan resultar viables.
Febrero o marzo de 2027: la primera fecha para conocer el alcance real del problema
El calendario municipal contempla desarrollar la recogida de información durante el otoño y elaborar el correspondiente informe a lo largo del invierno.
La previsión es disponer de un primer diagnóstico entre febrero y marzo de 2027.
Será entonces cuando el Ayuntamiento pueda conocer con mayor precisión cuántas personas necesitan una vivienda, qué características demandan, cuál es su capacidad económica y qué inmuebles o terrenos podrían utilizarse para dar respuesta a esas necesidades.
A partir de ese análisis deberán estudiarse las posibles actuaciones, su financiación y las fórmulas de colaboración con otras administraciones.
El abanico de opciones incluye la construcción de nuevas viviendas para compra o alquiler, la rehabilitación de inmuebles existentes y el aprovechamiento de suelo municipal o privado.
Por ahora, no se ha anunciado un número definitivo de viviendas que vayan a construirse, ni precios de venta o alquiler, ni fechas concretas de entrega.
Son cuestiones que dependerán de los resultados del estudio, de la viabilidad de cada actuación y de los recursos disponibles.
La vivienda como herramienta para salvar el futuro de los pueblos
El caso de Castropol refleja uno de los grandes desafíos del medio rural asturiano.
Durante años, las políticas contra la despoblación han puesto el foco en la creación de empleo, la mejora de las comunicaciones, los servicios públicos y la conectividad digital.
Pero la experiencia demuestra que esos factores pueden resultar insuficientes cuando falta una oferta residencial adecuada.
De poco sirve atraer inversiones y generar oportunidades laborales si las personas que podrían aprovecharlas no encuentran dónde establecer su hogar.
Y el problema no afecta únicamente a quienes llegan de fuera.
También condiciona las expectativas de los jóvenes que han crecido en el concejo, desean continuar viviendo cerca de sus familias y se encuentran con un mercado inmobiliario que no siempre responde a sus posibilidades económicas.
La recuperación de viviendas desocupadas o deterioradas, la movilización de solares y la promoción de nuevas construcciones asequibles pueden convertirse en herramientas importantes para afrontar esta situación.
Sin embargo, el verdadero examen del proyecto llegará cuando el diagnóstico se traduzca en actuaciones concretas.
Castropol ya intentó impulsar viviendas en 2022 y aquella iniciativa no llegó a convertirse en hogares. Ahora vuelve a intentarlo con un planteamiento más amplio, que combina las necesidades de los vecinos con la identificación de suelo e inmuebles disponibles.
El éxito no se medirá por el número de formularios presentados ni por la cantidad de solares localizados, sino por las viviendas que finalmente puedan ponerse a disposición de quienes las necesitan.
Porque el reto de Castropol, y de buena parte del occidente asturiano, es mucho más profundo que construir casas.
Se trata de conseguir que tener un trabajo, formar una familia o querer seguir viviendo en el pueblo donde uno ha nacido no se convierta en una carrera de obstáculos para encontrar un techo.
