Indra asegura 25 años en Barros: Asturias pondrá 10,7 millones para comprar la fábrica y la compañía invertirá siete millones el primer año

Indra asegura 25 años en Barros: Asturias pondrá 10,7 millones para comprar la fábrica y la compañía invertirá siete millones el primer año

El futuro industrial de Barros empieza a escribirse con cifras concretas, un contrato de larga duración y una importante participación de dinero público. El Gobierno de Asturias e Indra han alcanzado un principio de acuerdo para transformar el histórico taller de Duro Felguera, en Langreo, en una nueva fábrica vinculada a la industria de defensa, mediante una operación que comprometería el uso de las instalaciones durante los próximos 25 años.

La noticia supone un avance respecto a los anuncios realizados durante septiembre. Hasta ahora se conocía la intención del Principado de adquirir el complejo para facilitar la implantación de Indra. Ahora se conocen la duración prevista del arrendamiento, una primera estimación de inversión privada y el mecanismo para fijar el alquiler.

La Sociedad Regional de Promoción (SRP), dependiente del Principado, comprará las instalaciones a Duro Felguera por cerca de 10,7 millones de euros. Posteriormente, Indra las ocupará como arrendataria durante 25 años, con el compromiso de rehabilitar y acondicionar las naves para poner en funcionamiento su segunda fábrica asturiana relacionada con la defensa.

La compañía prevé destinar a esa transformación un mínimo estimado de siete millones de euros durante el primer año, aunque esa cantidad no representa necesariamente la inversión definitiva de todo el proyecto.

La operación, presentada el miércoles 7 de octubre en la Junta General del Principado por el consejero Borja Sánchez y el presidente de la SRP y director ejecutivo de Sekuens, David González, todavía no está cerrada jurídicamente. El pacto necesita la ratificación de los órganos de gobierno de Indra y de la SRP, además de completar la compraventa y formalizar el arrendamiento.

Una operación de 17,7 millones entre compra pública e inversión inicial privada

Compra prevista de 10,7 millones e inversión inicial de siete millones

La dimensión económica resulta más fácil de comprender separando las cantidades anunciadas. En conjunto, la compra pública y la inversión privada mínima estimada para el primer año representan 17,7 millones de euros de operaciones e inversiones previstas. No se trata de una inversión única ni de un desembolso ya realizado.

El Principado destinaría aproximadamente 10,7 millones a comprar un activo inmobiliario que quedaría en manos de la SRP. Indra asumiría los costes de adaptación, rehabilitación y equipamiento industrial necesarios para iniciar la actividad. El dinero público compra las instalaciones; el privado se destinaría inicialmente a convertirlas en una fábrica operativa.

Según la información publicada por el Gobierno asturiano en septiembre, la valoración precisa que sirvió de base a la negociación fue de 10.658.000 euros, redondeados a 10,7 millones. La compra no equivale a una subvención directa por ese importe a Indra: el Principado adquiriría una propiedad industrial que posteriormente explotaría mediante un contrato de alquiler.

El alquiler que todavía no tiene precio: lo decidirá una tasadora independiente

Uno de los aspectos más relevantes del principio de acuerdo es precisamente el que todavía no tiene una cifra pública: la renta que Indra pagará durante 25 años.

Borja Sánchez ha explicado que el importe se determinará mediante criterios objetivos y de mercado, a partir de la valoración de una empresa tasadora independiente acreditada por el Banco de España.

Mientras no se conozca el precio, resulta imposible determinar cuánto dinero recuperará la SRP mediante el arrendamiento, en qué plazo podría compensarse la adquisición y cuál será el rendimiento económico de la operación.

La rentabilidad del alquiler, su actualización durante 25 años y el reparto del mantenimiento serán claves. Tampoco han trascendido todas las garantías, penalizaciones por incumplimiento, obligaciones de actividad y mecanismos de revisión.

El preacuerdo prevé asimismo una opción de compra para Indra o un tercero. Aún no se conocen el precio, las condiciones ni los plazos concretos de una eventual adquisición.

De 20 a 25 años: cinco ejercicios adicionales de arrendamiento

Ampliación prevista del arrendamiento de veinte a veinticinco años

Cuando el Gobierno asturiano presentó la fórmula para desbloquear la operación, el 9 de septiembre, se habló de un alquiler de 20 años. El nuevo principio de acuerdo amplía ese horizonte a 25 años, cinco más de los inicialmente previstos.

El periodo más largo permitiría a Indra desarrollar sus inversiones, amortizar equipos y planificar la producción. Para el Principado supondría una relación contractual prolongada, aunque también refuerza la necesidad de conocer la renta, los mecanismos de actualización y los términos de la opción de compra.

¿Qué ocurre con los 30 millones anunciados anteriormente?

El pasado 10 de septiembre, Asturias Mundial informó de que el proyecto estratégico presentado por Indra contemplaba una inversión global aproximada de 30 millones de euros, dentro de un programa más amplio de desarrollo industrial en Asturias.

Ahora se concreta una estimación mínima de siete millones durante el primer año para rehabilitar y equipar Barros. No son necesariamente cifras contradictorias. Los 30 millones corresponden al horizonte global anunciado anteriormente, mientras que los siete millones constituyen la primera referencia económica para la implantación.

Falta saber qué parte de los 30 millones se destinará a Langreo, cuánto corresponde a otras instalaciones asturianas y cuál será el calendario de las inversiones. Sería incorrecto afirmar que Indra ha rebajado de 30 a siete millones su compromiso y prematuro asegurar que los 30 millones están garantizados íntegramente para Barros.

El empleo: distinguir 100 contrataciones nuevas, 450 puestos y el horizonte de 500

La creación de empleo es probablemente el argumento de mayor importancia para Langreo y las Cuencas Mineras. Sin embargo, las cifras difundidas no siempre describen el mismo concepto.

En septiembre se habló de al menos 100 nuevos empleos directos en Barros, a los que se sumaba el mantenimiento de aproximadamente 400 puestos vinculados a Indra Sistemas en su desarrollo industrial asturiano. De esa combinación procedía el horizonte de unos 500 empleos.

La estimación que ahora maneja el Principado es de entre 400 y 450 puestos directos e inducidos asociados al impacto del proyecto. No significa que vayan a contratarse 450 trabajadores nuevos dentro de las naves.

El empleo directo se refiere a la plantilla que desarrolla la actividad. El inducido incluye puestos asociados a la actividad económica generada, cuya estimación depende de la metodología. Tampoco debe confundirse crear puestos con mantener los existentes.

Faltan el número exacto de nuevas contrataciones directas, los perfiles profesionales, la procedencia de los trabajadores y el calendario de incorporación. Para Langreo no es lo mismo cien contrataciones nuevas que varios centenares de empleos vinculados a toda una cadena de suministro.

Hasta 600 millones de valor añadido bruto en veinte años

El Principado mantiene la estimación de que la futura actividad podría generar entre 500 y 600 millones de euros de valor añadido bruto durante veinte años.

No es dinero que Indra vaya a invertir directamente ni ingresos que recibirá el Gobierno. El valor añadido bruto mide la riqueza producida, descontando los consumos intermedios.

Como simple promedio aritmético, equivale a entre 25 y 30 millones anuales, pero no supone que esa cantidad se genere de forma uniforme ni que esté garantizada. Dependerá de la producción, los contratos, los suministradores y la evolución de las instalaciones.

La ampliación del alquiler a 25 años plantea otra pregunta: si la previsión económica seguirá refiriéndose a veinte ejercicios o si se actualizará para toda la duración contractual.

De Duro Felguera a la defensa: casi 80.000 metros cuadrados para otra actividad

El complejo de Barros dispone de cerca de 80.000 metros cuadrados entre naves, edificios y espacios productivos. Su transformación supone recuperar unas instalaciones históricas de la tradición industrial del valle del Nalón y destinarlas a la fabricación vinculada al sector de defensa.

La adaptación exigirá nuevos equipos, procesos tecnológicos y requisitos industriales; no equivale a conservar intacta la actividad anterior. La compraventa tampoco incluye toda la maquinaria existente, pues determinados equipos quedarían fuera de la transmisión y continuarían perteneciendo a Duro Felguera.

La rehabilitación, las infraestructuras y la instalación de nuevos sistemas productivos serán destinos principales de la inversión estimada inicialmente.

Gijón y Langreo: las dos grandes piezas de Indra en Asturias

Barros no es un proyecto aislado. Indra ya ha impulsado la transformación de El Tallerón, en Gijón, otra instalación histórica de Duro Felguera vinculada a grandes estructuras industriales.

El complejo gijonés, de aproximadamente 75.000 metros cuadrados, fue adquirido dentro de la estrategia de nuevas capacidades relacionadas con vehículos militares y plataformas terrestres. La operación permitió mantener inicialmente el empleo de 156 trabajadores procedentes de aquellas instalaciones.

Con Barros, Indra aspira a disponer de dos grandes emplazamientos complementarios: unos 155.000 metros cuadrados de instalaciones y terrenos industriales en conjunto, aunque no toda esa superficie corresponde a naves de fabricación.

La relación entre ambas plantas podría favorecer la especialización productiva y las oportunidades para empresas auxiliares, siempre en función de la actividad y los contratos que se asignen efectivamente.

Las empresas asturianas también se juegan una parte del negocio

Una fábrica de componentes y sistemas de defensa necesita suministradores de mecanizado, calderería especializada, ingeniería, electrónica, automatización, mantenimiento, logística y transporte.

Asturias cuenta con experiencia en numerosas actividades relacionadas, por lo que el proyecto podría abrir oportunidades a proveedores locales, sin que su incorporación a la cadena de suministro esté garantizada.

Para las Cuencas, la aspiración sería que parte de los contratos se ejecuten en el territorio y eleven la demanda de perfiles formados en metal, fabricación avanzada y mantenimiento industrial. El impacto también se medirá por cuánto trabajo industrial se queda en Asturias.

El debate sobre el dinero público y la venta de Duro Felguera

Foro y Vox han expresado dudas sobre el uso de recursos públicos para adquirir instalaciones que explotará una compañía privada. Vox ha reclamado conocer la renta y las condiciones económicas. El Ejecutivo defiende que la operación responde a una estrategia industrial prioritaria y que la SRP dispondrá de un activo susceptible de generar ingresos por alquiler.

La tasación independiente será uno de los elementos para evaluar la operación. También está en juego la reorganización de Duro Felguera, que atravesó años de dificultades financieras.

Las valoraciones iniciales de las instalaciones estaban alejadas: Indra habría manejado una cifra próxima a seis millones y Duro Felguera aspiraba inicialmente a superar los quince. La intervención del Principado acercó posiciones hasta una propuesta cercana a los 10,7 millones, pendiente de formalizarse.

¿Cuándo empezará a fabricar Indra en Barros?

El Gobierno asturiano pretende completar los trámites de compraventa y arrendamiento, sujetos a las aprobaciones corporativas. A continuación será necesario adaptar las instalaciones, incorporar maquinaria y poner en marcha las líneas productivas.

No existe todavía una fecha definitiva y confirmada para el inicio de la producción ni un calendario cerrado de contrataciones. Tampoco se ha concretado qué procesos industriales asumirá Barros respecto a El Tallerón.

Siete preguntas todavía abiertas sobre el proyecto

¿Cuánto pagará Indra de alquiler? Falta la tasación independiente.

¿Cuánto invertirá finalmente en Barros? Hay una estimación mínima inicial, no un presupuesto global desglosado.

¿Cuántos empleos nuevos directos se crearán? Las estimaciones de impacto no equivalen a contrataciones en la planta.

¿Cuándo empezarán la producción y las incorporaciones? No se ha comunicado un calendario definitivo.

¿Qué condiciones tendrá la opción de compra? Faltan precio y términos.

¿Qué garantías protegerán la operación? No se conocen todos los compromisos y penalizaciones.

¿Cuánto trabajo se adjudicará a empresas asturianas? Esa cifra será crucial para evaluar el efecto territorial.

Barros se acerca a una nueva etapa, pero el examen empieza ahora

El principio de acuerdo supone un avance concreto después de meses de negociaciones: 25 años de alquiler, adquisición pública de 10,7 millones y al menos siete millones de inversión privada inicial estimada. Las previsiones de 400 a 450 empleos directos e inducidos y hasta 600 millones de valor añadido bruto siguen siendo proyecciones, no resultados alcanzados.

El éxito del proyecto no podrá medirse solo por el contrato o el precio de la compra, sino por los trabajadores que entren en la fábrica, las inversiones ejecutadas y los pedidos para proveedores asturianos.

La pregunta definitiva para las Cuencas es cuándo empezará Barros a producir y a crear empleo de verdad.

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