Monteserín recompone el gobierno de Avilés tras la ruptura con IU y afronta el resto del mandato en minoría

Monteserín recompone el gobierno de Avilés tras la ruptura con IU y afronta el resto del mandato en minoría

La alcaldesa redistribuye las áreas que estaban en manos de Izquierda Unida, refuerza a Manuel Campa como primer teniente de alcaldesa e incorpora a Juan Carlos Guerrero a la Junta de Gobierno Local. El PSOE se queda con nueve concejales, los mismos que el PP, y abre una etapa en la que tendrá que buscar apoyos para sacar adelante sus iniciativas

La ruptura entre PSOE e Izquierda Unida ya tiene consecuencias concretas en el Ayuntamiento de Avilés.

La alcaldesa, Mariví Monteserín, ha anunciado este jueves la remodelación del gobierno municipal después de la salida definitiva de IU del Ejecutivo local y ha redistribuido entre concejales socialistas las competencias que hasta ahora estaban en manos de sus antiguos socios.

La decisión no supone únicamente un cambio de nombres.

Supone el comienzo de una nueva etapa política en Avilés.

Porque el PSOE pasa desde ahora a gobernar en minoría con nueve concejales, exactamente los mismos que tiene el PP.

Campa gana peso y asume Vivienda

El principal movimiento de la remodelación afecta a Manuel Campa, hasta ahora concejal de Desarrollo Urbano y Promoción Económica.

Campa asumirá también Vivienda, una de las áreas más sensibles del gobierno municipal.

Entre sus nuevas responsabilidades estarán la coordinación con el Principado para la adjudicación de vivienda protegida, las políticas de acceso a la vivienda para personas y colectivos con mayores dificultades, las viviendas tuteladas y las competencias municipales relacionadas con la Fundación San Martín y la Oficina Municipal de Vivienda.

Además, Campa asciende políticamente dentro del Ejecutivo y pasa a ser primer teniente de alcaldesa.

No es un movimiento menor.

En un gobierno en minoría, el concejal encargado de Desarrollo Urbano, Promoción Económica y ahora Vivienda pasa a ocupar también la primera posición institucional por detrás de Monteserín.

Servicios Sociales pasa a Ana Suárez Guerra

Otra de las áreas relevantes, Servicios Sociales, será asumida por Ana Suárez Guerra, que ya dirigía Mayores y Ciudad Saludable.

Su cartera se amplía así de manera considerable.

Bajo su responsabilidad quedarán la planificación y coordinación de los servicios sociales municipales, los programas de inclusión, las prestaciones de emergencia, la ayuda a domicilio, la teleasistencia, la coordinación con otras administraciones y la atención a personas sin hogar.

Es uno de los cambios con mayor impacto práctico en la gestión diaria del Ayuntamiento.

Yolanda Alonso, Pelayo García y Lucía Fernández Ron también amplían competencias

La reorganización afecta además a otras tres concejalías.

Yolanda Alonso, responsable de Cultura y Festejos, incorpora Memoria Histórica y Normalización Lingüística.

Pelayo García, que ya dirigía Servicios Urbanos, Movilidad, Medio Ambiente, Participación Ciudadana y Voluntariado, asume ahora también Cooperación Internacional.

Y Lucía Fernández Ron, concejala de Igualdad, pasa a dirigir Consumo, incluyendo la defensa de usuarios y consumidores, la Oficina de Información al Consumidor, la inspección de productos y servicios y la Junta Arbitral de Consumo.

Juan Carlos Guerrero entra en la Junta de Gobierno

La salida de IU también obliga a recomponer el núcleo ejecutivo del Ayuntamiento.

Monteserín cesa de la Junta de Gobierno Local a Agustín Medina, hasta ahora representante de IU, e incorpora en su lugar a Juan Carlos Guerrero, concejal de Educación, Deporte, Formación y Empleo.

La reordenación alcanza igualmente a las tenencias de Alcaldía.

Manuel Campa pasa a ocupar la primera y Raquel Ruiz, responsable de Hacienda, Comercio y Turismo, Juventud, Infancia y Sistemas, se convierte en segunda teniente de alcaldesa.

El verdadero cambio: gobernar sin mayoría

Pero el elemento decisivo no está en el organigrama.

Está en los números.

La salida de IU deja al PSOE con nueve concejales, los mismos que el PP.

Hasta ahora, el Ejecutivo municipal funcionaba con el respaldo del acuerdo entre PSOE e IU. Desde este momento, la alcaldesa tendrá que negociar apoyos con más frecuencia para sacar adelante iniciativas que requieran mayoría plenaria.

Eso convierte cada presupuesto, modificación relevante o proyecto político importante en una negociación potencial.

No significa que el Ayuntamiento quede paralizado.

El gobierno puede seguir gestionando muchas áreas y adoptando decisiones dentro de sus competencias.

Pero el equilibrio político cambia.

Y cambia de forma sustancial.

Una ruptura que venía madurando

La salida de IU no se produjo de manera repentina.

La formación llevaba semanas criticando lo que consideraba incumplimientos del acuerdo de gobierno, entre ellos cuestiones relacionadas con la municipalización del servicio de limpieza de fundaciones municipales, la gestión del aparcamiento del Centro Niemeyer y los planes de empleo.

Finalmente, IU ratificó la ruptura y abandonó el gobierno municipal.

Desde el PSOE se ha defendido, en cambio, que el balance del gobierno conjunto fue positivo y que muchas de las medidas pactadas sí llegaron a desarrollarse.

Son dos interpretaciones distintas de una misma etapa política.

Y ahora comienza otra.

Avilés entra en un escenario mucho más abierto

El reparto anunciado este jueves cierra la primera pregunta tras la ruptura:

quién se queda con las competencias de IU.

Pero abre otra mucho más importante:

cómo gobernará Monteserín durante el resto del mandato sin una mayoría estable.

El Ejecutivo socialista concentra desde hoy todas las áreas de gestión, pero pierde el colchón político que le proporcionaba la coalición.

A partir de ahora, cada votación importante podrá convertirse en una prueba de hasta dónde llega la capacidad de negociación del gobierno municipal.

La remodelación de hoy no es, por tanto, un simple cambio de carteras.

Es el primer día del nuevo Ayuntamiento de Avilés tras la ruptura del pacto.

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