La caída de alumnos que eligen cursar Religión en la escuela pública asturiana empieza a tener consecuencias directas en el profesorado. En apenas cinco años, la matrícula en esta asignatura ha descendido cerca de un 10% en los centros públicos del Principado, una tendencia que refleja tanto los cambios sociales como las modificaciones en el sistema educativo.
El resultado es un escenario que está obligando a numerosos docentes a trabajar en varios centros distintos para completar su jornada laboral, un fenómeno que se ha consolidado en los últimos cursos y que ilustra la transformación que está viviendo esta materia dentro del sistema educativo.
Asturias pierde casi un 10% de alumnado en Religión en cinco años
Los últimos datos oficiales del Ministerio de Educación muestran que la asignatura de Religión católica ha experimentado un descenso sostenido en Asturias.
Entre el curso 2019-2020 y el 2023-2024, el porcentaje de alumnado que cursa esta materia en centros públicos de Primaria pasó del 65,9% al 58,4%, lo que supone una caída cercana al 9,7%.
Este descenso sitúa al Principado entre las comunidades donde más ha retrocedido la materia, solo por detrás de Galicia y Canarias.
Sin embargo, el panorama global presenta un matiz importante: si se tienen en cuenta todos los tipos de centros educativos, Asturias sigue por encima de la media nacional.
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Asturias: 58,4% del alumnado cursa Religión
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Media nacional: 55,1%
Es decir, más de la mitad de los estudiantes asturianos continúan matriculados en la asignatura, aunque la tendencia general es descendente.
El contraste entre la escuela pública y la concertada
La diferencia entre redes educativas es una de las claves para entender el fenómeno.
En los colegios concertados, donde la mayoría pertenece a fundaciones o instituciones religiosas, la asignatura mantiene una presencia casi universal.
Según las últimas estadísticas:
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93,4% del alumnado de Primaria en concertados cursa Religión.
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Solo un 6,6% opta por no hacerlo.
El descenso en estos centros ha sido mínimo en los últimos años, apenas alrededor del 2%, una cifra que los responsables educativos atribuyen principalmente al descenso general de la natalidad.
En cambio, la situación en la escuela pública es muy distinta.
En este ámbito, la mayoría del alumnado ya no elige la asignatura: aproximadamente el 54% opta por no cursarla, una proporción que refleja un proceso de secularización más visible en la red pública.
El impacto directo en los profesores de Religión
La reducción del número de alumnos tiene una consecuencia inmediata: menos horas de clase disponibles.
En Asturias, los profesores de Religión tienen una situación particular dentro del sistema educativo.
A diferencia de otras especialidades docentes, solo pueden impartir esta asignatura, lo que limita sus posibilidades de completar horario dentro de un único centro.
El resultado es que muchos docentes deben desplazarse entre varios colegios para alcanzar una jornada completa.
En algunos casos, esto significa trabajar en dos o incluso tres centros distintos dentro de la misma semana.
Un problema que comenzó hace más de una década
La situación actual no es completamente nueva.
El punto de inflexión se remonta a 2013, cuando se aprobó la reforma educativa impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy, conocida como Ley Wert.
Aquella norma permitió a las comunidades autónomas fijar la carga horaria de la asignatura dentro de una horquilla que iba de 45 a 90 minutos semanales.
En Asturias, el gobierno autonómico decidió reducir el tiempo dedicado a Religión de hora y media a una hora semanal.
Esta medida tuvo un impacto inmediato en el empleo docente.
Aproximadamente un 30% de los profesores de Religión pasó entonces a trabajar a media jornada, lo que generó un fuerte debate dentro del sector.
El acuerdo para estabilizar el empleo docente
Ante esa situación, la Consejería de Educación adoptó posteriormente un sistema para intentar garantizar la estabilidad laboral del profesorado.
La solución consistió en permitir que los docentes pudieran completar su jornada impartiendo la asignatura en varios centros educativos.
Este modelo sigue vigente actualmente y explica por qué muchos profesores tienen horarios repartidos entre diferentes colegios.
Aunque el sistema evita la pérdida de empleo, implica mayor movilidad laboral y horarios más fragmentados.
La natalidad también influye en la caída de alumnado
Más allá del debate ideológico o religioso, otro factor importante es la fuerte caída de la natalidad en Asturias.
El Principado es una de las regiones europeas con menor tasa de nacimientos, lo que significa que cada año llegan menos alumnos al sistema educativo.
Menos estudiantes implica inevitablemente menos grupos, menos horas lectivas y menos necesidad de profesorado, algo que afecta a todas las materias pero que se nota especialmente en asignaturas optativas como Religión.
El cambio de modelo educativo
A este contexto demográfico se suma un cambio normativo introducido por la LOMLOE, la actual ley educativa.
La reforma eliminó la obligatoriedad de una asignatura alternativa evaluable para quienes no cursaran Religión.
En su lugar se estableció una “atención educativa” sin calificación académica, que en muchos centros se traduce en tutorías, actividades de refuerzo o apoyo escolar.
Este cambio ha llevado a que algunas familias opten por que sus hijos utilicen ese tiempo para reforzar materias instrumentales, especialmente en cursos donde aumenta la exigencia académica.
Un fenómeno que se repite en toda España
Lo que está ocurriendo en Asturias no es un caso aislado.
En toda España se observa una tendencia gradual de descenso en la matrícula de Religión, especialmente en la red pública.
Factores como:
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la secularización social
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los cambios legislativos
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la reducción de la natalidad
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y la reorganización de horarios escolares
han ido reduciendo progresivamente el peso de la asignatura dentro del sistema educativo.
Sin embargo, en territorios con fuerte presencia de centros concertados religiosos, la materia continúa manteniendo niveles de matriculación muy elevados.
Un debate educativo que sigue abierto
La evolución de la asignatura de Religión sigue siendo uno de los temas más debatidos dentro del sistema educativo español.
Para algunos sectores, su descenso refleja la transformación cultural de la sociedad.
Para otros, es consecuencia directa de cambios legislativos que han reducido su peso académico.
En cualquier caso, en Asturias la tendencia es clara: menos alumnos, menos horas lectivas y un profesorado que cada vez debe repartir su jornada entre más centros para mantener su empleo.
Un reflejo más de cómo las transformaciones sociales, demográficas y educativas están redibujando el mapa del sistema escolar en España.
