Las exportaciones asturianas hacia Oriente Medio rondan los 200 millones de euros anuales, lo que representa aproximadamente el 3,6% del total de las ventas exteriores del Principado.
A primera vista, la cifra puede parecer modesta comparada con otros mercados europeos. Sin embargo, el verdadero valor de esa relación comercial no está solo en las exportaciones actuales, sino en las oportunidades de negocio que la región había ido consolidando en los últimos años.
Empresas industriales, ingenierías y compañías tecnológicas asturianas han logrado posicionarse en proyectos de:
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infraestructuras energéticas
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instalaciones industriales
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ingeniería civil
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mantenimiento industrial
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tecnología aplicada al petróleo y al gas
En muchos casos se trata de contratos de gran tamaño y larga duración, donde el valor de cada proyecto puede multiplicar varias veces el volumen anual de exportaciones.
Por eso, la principal preocupación no es tanto el comercio actual, sino la posible paralización de nuevos proyectos.
El verdadero riesgo: que la guerra congele inversiones millonarias
Las grandes economías del Golfo —Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Kuwait— llevan años impulsando megaproyectos de infraestructuras y energía en los que participan empresas internacionales.
Ingenierías españolas —y también asturianas— habían encontrado en esa región uno de los mercados más atractivos del mundo.
Pero una guerra regional cambiaría completamente ese escenario.
En contextos de tensión militar, los gobiernos suelen congelar inversiones públicas, retrasar contratos y revisar proyectos estratégicos.
Esto puede traducirse en:
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cancelación de licitaciones
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retrasos en contratos ya adjudicados
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suspensión de proyectos energéticos
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paralización de obras de infraestructura
Para empresas que dependen de esos contratos internacionales, el impacto puede ser muy significativo.
El Estrecho de Ormuz: la gran amenaza energética global
Otro de los factores que preocupa a los mercados es la posible interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos del comercio energético mundial.
Por ese estrecho pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta, además de enormes volúmenes de gas natural licuado.
Si el conflicto se intensifica y ese paso se bloquea, el impacto sería inmediato en los precios internacionales de la energía.
Sin embargo, en el caso concreto de Asturias, el efecto podría ser menos directo de lo que se podría pensar.
España ha diversificado mucho sus fuentes de suministro energético en los últimos años.
Actualmente el país importa gas y petróleo principalmente desde:
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Estados Unidos
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Noruega
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Argelia
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otros productores del Atlántico
Esto reduce la dependencia directa del Golfo Pérsico.
Aun así, los mercados energéticos funcionan de manera global, por lo que cualquier subida internacional del petróleo o del gas termina repercutiendo en la economía europea.
Estados Unidos: un socio comercial clave para Asturias
Más allá de Oriente Medio, el verdadero pilar comercial para Asturias fuera de Europa es Estados Unidos.
Los datos del comercio exterior de 2025 muestran una relación intensa, aunque claramente desequilibrada.
Las empresas asturianas exportaron al mercado estadounidense 229 millones de euros en productos, mientras que las importaciones desde Estados Unidos alcanzaron 834 millones de euros.
Esto genera un déficit comercial de 605 millones de euros a favor de Estados Unidos.
Qué vende Asturias a Estados Unidos
Las exportaciones asturianas hacia Estados Unidos se concentran fundamentalmente en productos industriales.
Entre los principales sectores destacan:
Semimanufacturas industriales
Especialmente acero, hierro y productos metalúrgicos, que suman aproximadamente 134 millones de euros.
Bienes de equipo
Maquinaria industrial y tecnología aplicada a la producción, con unos 72,6 millones de euros.
Otros productos
En menor medida aparecen alimentos, materias primas o componentes industriales.
En conjunto, estos dos grandes sectores —metalurgia y bienes de equipo— representan cerca del 90% de las exportaciones asturianas al mercado estadounidense.
El otro lado de la balanza: energía estadounidense para Asturias
Las importaciones desde Estados Unidos están dominadas por un único sector: la energía.
Los productos energéticos suman 568 millones de euros, lo que representa más del 68% de todas las compras asturianas al país norteamericano.
Esto refleja una realidad clave: Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales proveedores de gas natural licuado para España.
Tras la crisis energética europea provocada por la guerra en Ucrania, el suministro estadounidense ha ganado un peso enorme en el mercado energético europeo.
Por tanto, cualquier deterioro grave en las relaciones comerciales con Washington podría afectar no solo al comercio, sino también a la seguridad energética.
La amenaza de Trump: embargo o presión comercial
En medio de la crisis internacional, Donald Trump ha insinuado la posibilidad de adoptar medidas económicas contra España.
Aunque todavía no existe una propuesta concreta, el simple planteamiento ya genera inquietud en el mundo empresarial.
Un embargo comercial sería una de las medidas más drásticas posibles.
Esto implicaría la interrupción completa del comercio de bienes, servicios e inversiones entre ambos países.
Sin embargo, su aplicación es jurídicamente compleja.
España forma parte de la Unión Europea, por lo que cualquier medida comercial estadounidense debería aplicarse a todo el bloque europeo, no solo a un país concreto.
Además, el embargo suele reservarse para estados acusados de violar gravemente el derecho internacional, lo que hace difícil justificarlo contra un socio europeo.
Aun así, el clima político añade una capa más de incertidumbre.
Asturias ante un escenario internacional imprevisible
La combinación de tres factores explica la inquietud actual en el tejido empresarial asturiano:
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La guerra en Oriente Medio, que puede paralizar proyectos estratégicos en la región.
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La volatilidad energética global, que afecta a los costes industriales.
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La tensión comercial con Estados Unidos, un mercado clave para la industria regional.
En un mundo cada vez más interconectado, incluso una región relativamente pequeña como Asturias puede verse afectada por conflictos que se desarrollan a miles de kilómetros.
Por ahora, el impacto directo es limitado.
Pero si la crisis se prolonga o se amplía, las consecuencias podrían sentirse en contratos, inversiones y oportunidades de negocio en los próximos meses.
Porque en la economía global actual, una guerra en el Golfo Pérsico puede terminar influyendo en la cartera de pedidos de una ingeniería en Asturias.
