Asturianos atrapados en el corazón del conflicto de Oriente Medio: seis surferos logran salir de Omán tras días de incertidumbre, pero la evacuación de españoles sigue siendo un rompecabezas

Asturianos atrapados en el corazón del conflicto de Oriente Medio: seis surferos logran salir de Omán tras días de incertidumbre, pero la evacuación de españoles sigue siendo un rompecabezas

«Estamos agotados pero felices». Con esa frase resumía la periodista gijonesa Esperanza Montes el final —al menos parcial— de una odisea que ha mantenido en vilo a familiares y amigos durante varios días. Montes y otros cinco asturianos han logrado abandonar finalmente Omán en un vuelo comercial rumbo a Estambul, tras quedar atrapados en la región cuando el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán paralizó el tráfico aéreo en gran parte de Oriente Medio.

La expedición, formada por seis surferos asturianos que regresaban de un viaje en Indonesia, se convirtió de repente en víctima colateral de una crisis internacional que ha trastocado rutas aéreas, cerrado espacios aéreos y convertido aeropuertos del Golfo en auténticos puntos de bloqueo para miles de viajeros.

Aunque el grupo ha conseguido salir del país árabe, la incertidumbre no ha desaparecido del todo. «Hasta que no lleguemos a casa no nos lo creeremos», repetían todavía con cautela mientras hacían escala en Turquía, agotados tras jornadas enteras de aeropuertos, cancelaciones y vuelos imposibles de reservar.

Una desviación inesperada en pleno vuelo

La historia comenzó a torcerse en pleno vuelo entre Kuala Lumpur y Doha. El avión en el que viajaban los asturianos tenía previsto aterrizar en la capital de Catar cuando el comandante comunicó a los pasajeros que la ruta debía cambiar.

Faltaba aproximadamente media hora para el aterrizaje cuando la tripulación anunció que el aparato sería desviado hacia Omán debido al cierre parcial del espacio aéreo provocado por el ataque militar que acababa de producirse en la región.

El susto inicial dio paso a horas de incertidumbre. El avión permaneció cuatro horas detenido en pista, con los pasajeros dentro, mientras las autoridades aeroportuarias decidían cómo gestionar el aluvión de vuelos desviados.

Finalmente los viajeros fueron trasladados a un hotel cercano al aeropuerto.

Allí comenzaron a comprender que la situación era mucho más complicada de lo que parecía.

Un hotel convertido en una “torre de Babel”

El alojamiento improvisado se llenó rápidamente de pasajeros de múltiples nacionalidades.

«Era una auténtica torre de Babel», explica Montes. Viajeros procedentes de Asia, Europa y África se mezclaban en el mismo hotel después de que sus vuelos fueran cancelados o desviados por el cierre de rutas aéreas en la región.

En pocas horas, Omán se convirtió en uno de los puntos de acumulación de pasajeros atrapados por la crisis.

El problema es que el país no es un gran hub internacional, por lo que su aeropuerto tiene pocas conexiones directas con Europa y una capacidad limitada para absorber el volumen de viajeros que intentaban salir al mismo tiempo.

La búsqueda desesperada de billetes

A partir de ese momento comenzó una auténtica carrera contra el tiempo.

Los seis asturianos intentaron durante días encontrar vuelos que los sacaran de la península arábiga. Las gestiones se volvieron casi imposibles.

«Los billetes aparecían en la pantalla y desaparecían al instante», relata Montes. «Intentabas hacer la reserva y el sistema ya no te dejaba».

La saturación era total.

Miles de viajeros buscaban rutas alternativas mientras las aerolíneas reorganizaban sus itinerarios para evitar las zonas donde se estaban produciendo operaciones militares.

Algunas compañías cancelaron vuelos directamente. Otras los desviaron a rutas mucho más largas.

Y muchas simplemente dejaron de vender plazas.

Aeropuertos saturados y vuelos contados

La situación en el aeropuerto omaní reflejaba el caos regional.

Según los propios viajeros, apenas había cuatro vuelos diarios con destino a Europa, todos ellos completamente llenos.

El grupo asturiano pasó horas y horas en el aeropuerto, pendientes de cancelaciones o de plazas que pudieran liberarse a última hora.

La única opción viable terminó siendo dividirse en dos grupos para aprovechar cualquier asiento disponible.

Una decisión que permitió desbloquear la situación.

Uno de los compañeros logró salir antes y ya se encuentra en España, mientras los otros cinco emprendieron el viaje que ahora los lleva hacia Turquía.

El papel de la diplomacia española

Durante estos días, los viajeros también han mantenido contacto con las autoridades diplomáticas españolas.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se han emitido recomendaciones a los ciudadanos españoles en la zona para que permanezcan en lugares seguros y mantengan contacto con las embajadas y consulados.

Sin embargo, en situaciones como esta la capacidad de intervención directa es limitada.

Cuando el problema es la falta de vuelos disponibles, las soluciones suelen depender más de la logística aérea que de la diplomacia.

En algunos casos, los gobiernos europeos organizan evacuaciones o vuelos especiales, pero eso suele ocurrir cuando la situación empeora aún más.

Por ahora, muchos viajeros están teniendo que buscar salidas por sus propios medios.

El impacto del conflicto en el tráfico aéreo

El episodio vivido por los surferos asturianos es solo un ejemplo de cómo la guerra en Oriente Medio está afectando al transporte internacional.

Tras los ataques iniciales y la escalada militar posterior, varios países han cerrado o restringido su espacio aéreo, lo que obliga a las aerolíneas a modificar rutas.

Esto provoca:

  • Desvíos de cientos de vuelos

  • Cancelaciones en cadena

  • Escalas imprevistas

  • Saturación en aeropuertos alternativos

Además, muchas compañías evitan volar cerca de zonas de tensión por motivos de seguridad, lo que reduce aún más las rutas disponibles.

Asturias respira… pero con cautela

Mientras los viajeros avanzan hacia Europa, en Asturias sus familias han vivido días de auténtica angustia.

La noticia de que el grupo ha conseguido abandonar Omán ha traído el primer gran alivio.

Pero el viaje todavía no ha terminado.

Desde Estambul deberán encontrar vuelos hacia España, completar nuevas conexiones y, finalmente, regresar a casa.

Por eso la propia Esperanza Montes mantiene la prudencia.

«Hasta que no lleguemos a Asturias no nos lo creeremos», dice.

Después de varios días atrapados en el epicentro de una crisis internacional, el simple hecho de volver a casa se ha convertido en el mayor de los logros.

Y también en la mejor de las olas que podían surfear.

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