Un atasco sin precedentes
La brecha territorial indigna: 278 días en Oviedo frente a 14 en Mieres
Falta de especialistas y un clima laboral tóxico: la guerra interna que está dejando a miles sin cita
Lo que está pasando en Dermatología del HUCA no es “una demora más”. Es un colapso con nombres y apellidos… pero los apellidos no están en los pacientes, sino en la organización.
En Asturias, un vecino de la cuenca del Caudal espera una media de 14 días para ver al dermatólogo en el Hospital Álvarez-Buylla (Mieres). En Oviedo y el área central, en cambio, la espera media para una primera consulta en el HUCA se ha disparado hasta 278 días: nueve meses. Una media así no solo es insoportable: es la prueba de que el servicio no está funcionando.
Un dato que lo explica todo: el HUCA se come el 73% de la lista regional
En Asturias hay 16.675 personas esperando una primera consulta de dermatología. De ellas, 12.212 están en el HUCA: el 73% del total regional. Es decir: la lista de espera de dermatología en Asturias está condicionada casi por completo por lo que ocurra en el hospital de referencia.
La comparación con el resto de hospitales asturianos deja la situación en evidencia:
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HUCA (Oviedo): 278 días
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Jarrio (Coaña): 86 días
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Cabueñes (Gijón): 70 días
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Oriente (Arriondas): 51 días
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San Agustín (Avilés): 37 días
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Valle del Nalón (Langreo): 31 días
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Álvarez-Buylla (Mieres): 14 días
Es una brecha tan grande que ya no se explica por “falta de médicos en España” a secas. Aquí hay algo más.
Lo verdaderamente alarmante: en un solo mes se duplicó todo
El salto registrado entre diciembre de 2025 y enero de 2026 es el tipo de dato que en sanidad pública suena a sirena roja:
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Pacientes esperando primera consulta en el HUCA: de 6.181 a 12.212 (se duplican).
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Demora media: de 136 días a 278 (más del doble).
Esto no parece una evolución lenta por “tendencia”. Parece un servicio que entra en fase crítica.
Plantilla “al 50%” y actividad en caída: menos médicos, menos consultas, más atasco
Fuentes sanitarias describen una realidad contundente: plantilla escasa y, encima, con parte de los profesionales con jornada reducida. En la práctica, el HUCA estaría trabajando con seis o siete dermatólogos efectivos para dar cobertura a una población de referencia muy superior a la de otros centros.
La consecuencia se ve en la actividad: las consultas realizadas en enero han caído a 1.116, una cifra inferior a la de años previos. Y esto ocurre pese a que, desde 2024, el sistema regional impulsó programas estructurales de actividad en horario de tarde para reducir listas de espera.
Traducción: no es que falten pacientes. Falta músculo para atenderlos.
El elefante en la consulta: el conflicto interno que está espantando profesionales
Aquí está la parte más delicada —y más grave— del caso: según distintas fuentes del ámbito sanitario, el problema no es solo de números. Es de clima laboral.
El HUCA tendría una dificultad extraordinaria para atraer y retener dermatólogos porque muchos profesionales rechazan incorporarse al servicio por el conflicto con la jefatura y la dinámica interna. Se habla de médicos que prefieren irse a hospitales comarcales, incluso con condiciones menos atractivas, antes que integrarse en un equipo donde “no hay manera de trabajar”.
Y hay otro dato demoledor: residentes formados en el propio HUCA que, al terminar, no se quedan.
Aquí es donde esta historia deja de ser “una disputa de despacho” y se convierte en un problema de salud pública: cuando un equipo se rompe por dentro, el coste lo paga la gente de fuera. No lo pagan los que discuten. Lo pagan los pacientes.
Nueve meses para dermatología: lo que significa en la vida real
Dermatología no es solo “granos” o “manchas”. Es sospecha de cáncer de piel, lesiones que crecen, heridas que no cierran, brotes inflamatorios que empeoran, infecciones, enfermedades autoinmunes, diagnósticos que se retrasan… y ansiedad.
Nueve meses de espera es:
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vivir con la duda,
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acudir a urgencias cuando ya no queda otra,
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o irse a la privada si se puede pagar (y si no, a rezar).
La pregunta que queda flotando
Si el HUCA es el gran hospital de referencia, ¿cómo es posible que su dermatología esté en una situación tan extrema que arrastre a toda Asturias?
Porque esto es lo esencial —y lo más incómodo—: un mal ambiente de trabajo puede acabar convirtiéndose en una lista de espera de 12.000 personas.
Y eso, en una sanidad pública, debería ser inasumible.
