Oviedo, en el corazón de la operación: detenido el coordinador del grupo hacker que atacó a ministerios y partidos

Oviedo, en el corazón de la operación: detenido el coordinador del grupo hacker que atacó a ministerios y partidos

La Guardia Civil ha desarticulado el núcleo duro de “Anonymous Fénix”, un grupo hacktivista que durante los últimos años lanzó ataques contra páginas web de ministerios, partidos políticos e instituciones públicas. La operación se ha saldado con cuatro detenidos y tiene una derivada clave en Asturias: uno de los principales responsables del grupo fue localizado y arrestado en Oviedo.

Los arrestos se produjeron de forma simultánea en distintos puntos del país. En Alcalá de Henares (Madrid) fue detenido el administrador del grupo, considerado el cerebro de la organización. La pista asturiana llevó a los investigadores hasta Oviedo, donde se encontraba el moderador, una figura clave en la coordinación interna y el control de la actividad del colectivo. Los otros dos miembros, señalados como los más activos en la ejecución de los ataques, fueron detenidos en Ibiza y en Móstoles (Madrid).

Un grupo nacido en redes y alimentado por la confrontación

“Anonymous Fénix” comenzó su actividad en 2023, presentándose como una supuesta rama del conocido movimiento internacional Anonymous, utilizando su iconografía y un discurso de confrontación directa con el poder político e institucional. Sus principales canales de difusión fueron X (antes Twitter) y Telegram, donde publicaban mensajes, comunicados y propaganda contra instituciones españolas y de países de Sudamérica.

Con el paso del tiempo, su actividad fue en aumento, tanto en frecuencia como en ambición. A medida que crecían los ataques, el grupo inició campañas de captación de voluntarios, buscando ampliar su capacidad operativa para actuar contra dominios cada vez más relevantes.

El salto tras la DANA de Valencia

El punto de máxima actividad del grupo se produjo tras la DANA que afectó a Valencia, un episodio que marcaría un antes y un después en su estrategia. A partir de ese momento, “Anonymous Fénix” intensificó sus ataques contra webs de la Administración Pública, justificándolos como una forma de represalia digital contra instituciones a las que acusaban de ser “responsables de la tragedia”.

Ese discurso, cargado de emotividad y confrontación, les permitió ganar visibilidad y reforzar su narrativa de castigo simbólico: no buscaban beneficios económicos, sino provocar impacto, interrupciones y daño reputacional.

Así funcionaban los ataques

La técnica utilizada de forma recurrente era la denegación distribuida de servicios (DDoS), un tipo de ciberataque que consiste en saturar un servidor o sistema con un volumen masivo de peticiones simultáneas hasta hacerlo inoperativo. El resultado es que las páginas atacadas quedan fuera de servicio durante horas o días, impidiendo el acceso a los usuarios legítimos.

Aunque este tipo de ataques no implica necesariamente el robo de datos, sí supone un grave problema para organismos públicos, ya que bloquea trámites, interrumpe servicios esenciales y genera una fuerte sensación de vulnerabilidad institucional.

Oviedo, en el centro de una investigación nacional

La detención del moderador en Oviedo subraya una realidad cada vez más evidente: la ciberdelincuencia y el hacktivismo organizado ya no son fenómenos lejanos, sino que operan de forma descentralizada desde cualquier punto del territorio. El papel del detenido en Asturias era especialmente relevante, al encargarse de moderar canales, coordinar acciones y mantener la cohesión interna del grupo.

Con esta operación, la Guardia Civil da por desmantelada la estructura principal de “Anonymous Fénix”, aunque la investigación sigue abierta para determinar si existen más colaboradores o ramificaciones activas.

Una amenaza digital que ya es cotidiana

El caso de “Anonymous Fénix” refleja cómo el ciberespacio se ha convertido en un nuevo escenario de protesta radical, donde la frontera entre activismo, sabotaje y delito es cada vez más difusa. También evidencia que, tras episodios de alta tensión social, la red se convierte en un terreno fértil para la radicalización digital y la acción coordinada.

Oviedo aparece así vinculada a una operación de alcance nacional que demuestra que la guerra digital ya forma parte del día a día, incluso lejos de los focos habituales del cibercrimen.

Dejar un comentario

captcha