Oviedo vivió este fin de semana uno de los Antroxos más multitudinarios y vibrantes que se recuerdan en los últimos años, con un desfile que convirtió el centro de la ciudad en un auténtico escenario festivo al aire libre. Cerca de 2.000 personas participaron directamente en el cortejo, una cifra récord que confirma el crecimiento sostenido del Carnaval ovetense y su consolidación como una de las grandes citas festivas del calendario asturiano.
Desde primeras horas de la tarde, las calles Independencia, Uría, San Francisco y el entorno de la Catedral comenzaron a llenarse de público, familias enteras, grupos de amigos y visitantes que no quisieron perderse un desfile que avanzó lentamente entre aplausos, música y miles de móviles en alto. Oviedo no solo se disfrazó: se echó a la calle sin complejos, con una mezcla de humor, creatividad y orgullo colectivo que fue una constante durante toda la jornada.
Tapia lleva el mar a Oviedo y conquista el primer premio de grupos
El gran protagonista del desfile llegó desde el occidente asturiano. La asociación benéfico-cultural tapiega «Os mesmos de sempre» trasladó simbólicamente el mar Cantábrico hasta la capital del Principado con su espectacular propuesta «20.000 leguas de fiesta submarina», una recreación marina de gran formato que combinó carrozas, coreografías, vestuario detallado y una puesta en escena cuidada al milímetro.
El grupo, formado por medio centenar de personas, desfiló con dos carrozas encabezadas por un submarino que avanzó por la calle Uría rodeado de criaturas marinas, buzos y elementos oceánicos, al ritmo de la música que sonaba desde lo alto. La propuesta se llevó el primer premio en la categoría de grupos, confirmando el excelente momento creativo del colectivo, que apenas unos días antes ya había triunfado en el Carnaval de A Coruña.
“Desfilar por Uría es algo muy especial. En Oviedo nos sentimos como en casa”, reconocía su presidenta, Isabel Cuervo, mientras el público respondía con aplausos y vítores a cada giro de la carroza.
Turón firma un doble podio con ajedrez y Titanic
El segundo premio en la categoría de grupos fue para «Turón en jaque», una original propuesta que transformó el desfile en un gigantesco tablero de ajedrez. Peones convertidos en soldados, reyes, reinas y alfiles humanos y una carroza de gran tamaño fueron el resultado de meses de trabajo artesanal, iniciado ya el pasado otoño y redoblado en las últimas semanas.
El tercer premio volvió a viajar hasta Turón, esta vez a bordo del «Titanic», una recreación del mítico transatlántico británico con la inolvidable escena de la violinista en la borda antes del hundimiento, acompañada por los protagonistas de la película y una tripulación equipada con flotadores. Una propuesta cargada de guiños cinematográficos que conectó rápidamente con el público.
Centros sociales: La Manjoya arrasa con “La Bichoneta y sus cucarachas”
El Carnaval ovetense volvió a demostrar el peso y la implicación del tejido vecinal. Quince centros sociales participaron en el concurso, convirtiendo el desfile en un escaparate del trabajo colectivo que se realiza durante meses en barrios y pueblos del concejo.
El primer premio fue para el centro social de La Manjoya con su divertida y provocadora propuesta «La Bichoneta y sus cucarachas», una carroza convertida en vehículo de desinfección acompañado por un ejército de cucarachas danzantes que arrancó risas a lo largo de todo el recorrido.
El segundo premio fue para San Claudio con «Las buenas noticias», un ingenioso quiosco ambulante de periódicos que imaginaba titulares optimistas, como la elección de Oviedo como Ciudad Europea de la Cultura en 2031. El tercer puesto lo ocupó el taller de cultura de Ules, completando un podio que reflejó la diversidad y creatividad de los centros sociales.
Individuales, charangas y guiños a la identidad ovetense
En la categoría individual, el primer premio fue para «La colmena tiene reina», seguida por «Menina asturiana de cristal» y «Gorila salvaje de Carnaval», en un desfile donde no faltaron disfraces sorprendentes, irónicos y muy ligados al imaginario local.
Por las calles también desfilaron alienígenas “localizados en Guillén Lafuerza”, pavos reales en homenaje al Campo San Francisco y hasta un guiño al Real Oviedo, con disfraces y un balón gigante celebrando el centenario del club azul, mientras se escuchaban cánticos espontáneos como “Gol de Viñas” entre los más pequeños.
Todo ello estuvo acompañado por ocho charangas, que mantuvieron el pulso festivo durante todo el recorrido y convirtieron el desfile en una auténtica fiesta en movimiento.
Entierro de la Sardina y cierre musical
La jornada culminó en la plaza de la Catedral con el tradicional Entierro de la Sardina, representado este año bajo el espectáculo «Mil Noches y Una», antes de que la orquesta gallega Saudade pusiera el broche final a la gran jornada del Carnaval ovetense.
Un Antroxu que ya es marca de ciudad
Más allá de premios y cifras, el Antroxu de Oviedo dejó una imagen clara: una ciudad volcada con su Carnaval, con capacidad de convocatoria, implicación vecinal y un ambiente que empieza a situarlo entre los grandes referentes festivos de Asturias.
Oviedo no solo celebró Carnaval. Se reconoció a sí misma en la calle, disfrazada, ruidosa y orgullosa, demostrando que cuando la ciudad se lo propone, sabe convertirse en una gran fiesta compartida.
