Gijón dispara los precios del lujo: casas por encima de los 4.000 € / m² y mercado al rojo vivo

Gijón dispara los precios del lujo: casas por encima de los 4.000 € / m² y mercado al rojo vivo

La vivienda en Gijón ha entrado en una fase de aceleración inédita, con el segmento de lujo marcando el ritmo y arrastrando al resto del mercado. La ciudad, históricamente más accesible que otras capitales, se ha convertido en uno de los focos inmobiliarios más dinámicos del norte de España: precios medios al alza, subidas interanuales de dos dígitos y operaciones que se cierran a velocidad récord.

Hoy, comprar casa en Gijón ya no es “barato”. Y en determinadas zonas, directamente es caro.

Precios en máximos y subidas históricas

El valor medio de la vivienda en venta supera con holgura los 2.500 euros por metro cuadrado, tras encadenar incrementos interanuales cercanos al 18–20 %. Es una intensidad que no se veía desde hace más de una década y que sitúa a Gijón entre las ciudades medianas con mayor tensión alcista del país.

Pero el dato clave está en el techo: en enclaves ‘prime’ los precios rozan y superan los 4.000 euros/m², especialmente en pisos de obra nueva o rehabilitación integral con vistas al mar, garaje y altas calificaciones energéticas. Son cifras que hasta hace poco parecían impensables en la ciudad.

Dónde se concentra el lujo

El encarecimiento no es uniforme. El lujo se agrupa en localizaciones muy concretas:

  • Fachada marítima y entorno de la playa: vistas, luz y cercanía al Cantábrico disparan el valor.

  • Centro urbano y ejes comerciales: servicios, cultura y movilidad pesan más que el precio.

  • Begoña y áreas con rehabilitación premium: edificios antiguos reconvertidos en producto de alta gama.

  • Zonas residenciales consolidadas del este: menos oferta, mucha demanda y precios en escalada.

En estos puntos, la oferta es escasa y la rotación altísima. Hay promociones que se venden antes de terminarse, con márgenes mínimos para negociar.

Quién compra ahora

El perfil del comprador ha cambiado de forma clara:

  • Profesionales que teletrabajan para empresas de Madrid, Barcelona o del extranjero, con salarios altos y búsqueda de calidad de vida.

  • Familias de grandes capitales que trasladan residencia o compran segunda vivienda en la costa.

  • Inversores patrimoniales, atraídos por una ciudad turística, universitaria y con alquiler tensionado.

Para este comprador, el precio es secundario frente a ubicación, vistas, eficiencia energética, servicios del edificio y exclusividad. Ese cambio de criterio explica por qué el segmento alto sube más rápido que el resto.

El efecto dominó sobre toda la ciudad

Cuando el lujo rompe récords, el mercado entero se contagia. Los barrios colindantes empiezan a subir, los pisos “normales” se revalorizan y el alquiler acompaña la escalada. El resultado es una presión creciente sobre:

  • Jóvenes y familias con rentas medias, que retrasan la compra o se desplazan a zonas periféricas.

  • El mercado del alquiler, con menos oferta estable y precios al alza.

  • La movilidad residencial, cada vez más limitada por el coste.

La sensación de “ciudad inaccesible” empieza a calar entre quienes ven cómo los salarios no siguen el ritmo del ladrillo.

La doble cara del boom

El auge tiene ganadores y perdedores claros.

Lo que gana Gijón

  • Propietarios de viviendas bien ubicadas ven revalorizarse su patrimonio.

  • Construcción, reformas, arquitectura y servicios viven un ciclo expansivo.

  • La ciudad refuerza su imagen como destino atractivo para vivir, invertir y teletrabajar.

Lo que preocupa

  • Riesgo de segmentación urbana, con zonas centrales fuera del alcance de muchos vecinos.

  • Pérdida de población residente en áreas históricas.

  • Mayor dependencia del alquiler y menor estabilidad residencial.

Retos inmediatos

El debate ya no es si hay subida, sino cómo gestionarla. Entre los retos que se ponen sobre la mesa:

  • Planificar nuevo suelo residencial bien comunicado.

  • Impulsar vivienda asequible y protegida, no solo producto de lujo.

  • Vigilar los usos que más tensionan el mercado, incluido el alquiler turístico.

  • Aumentar la oferta de alquiler estable para evitar expulsiones silenciosas.

Una ciudad en pleno cambio

El boom de los pisos de lujo no es una anécdota ni una moda pasajera: es el síntoma de una transformación profunda. Gijón ha entrado en otra liga inmobiliaria y eso tiene consecuencias económicas, sociales y urbanas.

La gran pregunta ya está sobre la mesa: ¿puede la ciudad crecer en valor sin dejar atrás a quienes la habitan? La respuesta marcará el modelo de Gijón de la próxima década.

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