Asturias convierte cada euro en innovación: tercera en España en retorno de I+D por habitante y con músculo para escalar

Asturias convierte cada euro en innovación: tercera en España en retorno de I+D por habitante y con músculo para escalar

El Principado se sitúa solo por detrás de País Vasco y Madrid en captación per cápita de fondos competitivos. El reto ahora es pasar de la eficiencia a la masa crítica

Asturias ha dado un golpe silencioso —pero rotundo— sobre la mesa de la innovación. Es la tercera comunidad autónoma de España en retorno de financiación de I+D por habitante, solo superada por el País Vasco y la Comunidad de Madrid. No es un titular inflado: es el diagnóstico que emerge del Radar Zabala Innovation 2026 y que encaja con la fotografía que dibujan otros indicadores nacionales y europeos sobre desempeño innovador.

La clave no está en el volumen total —donde las grandes economías concentran recursos por pura escala— sino en la eficiencia: la capacidad del ecosistema asturiano para concurrir a convocatorias competitivas, diseñar proyectos sólidos, ejecutarlos y transformar financiación pública en resultados tangibles.

El dato que importa: eficiencia per cápita

Cuando se ajusta la financiación captada a la población, Asturias aparece en el podio nacional, acompañando a territorios con tradición industrial y política tecnológica consolidada. Este rendimiento relativo destaca aún más si se tiene en cuenta el tamaño demográfico y empresarial del Principado.

  • Captación competitiva por habitante: Top 3 nacional.

  • Posición en volumen absoluto: franja media-baja (por detrás de Madrid, Cataluña, País Vasco o Comunidad Valenciana).

  • Inversión en I+D sobre PIB: posiciones intermedias, con margen claro de mejora.

La lectura es nítida: Asturias optimiza muy bien lo que moviliza, aunque todavía no moviliza tanto como las locomotoras del sistema.

Un ecosistema pequeño… pero maduro

El buen desempeño no es casual. Responde a factores cualitativos que se repiten en los análisis del sistema español y europeo de I+D:

  • Experiencia acumulada en concurrencia competitiva, tanto en programas estatales (CDTI, AEI, PERTE) como europeos (Horizon Europe).

  • Continuidad en políticas públicas de especialización inteligente (RIS3), con foco en energía, industria avanzada, economía circular, agroalimentación y salud.

  • Conexión entre agentes científicos y empresariales, con la Universidad de Oviedo, los centros tecnológicos (como IDONIAL o ASINCAR) y empresas tractoras articulando consorcios de calidad.

  • Capacidad de ejecución: menos anuncios y más proyectos que llegan a puerto.

No existe una relación automática entre tamaño y rendimiento. Asturias demuestra que se puede competir desde la escala si hay alineación estratégica y profesionalización en la gestión de proyectos complejos.

Industria, energía y ciencia: la palanca asturiana

La fortaleza asturiana bebe de su ADN industrial. La transformación de sectores como el metal, la energía o la movilidad está impulsando una nueva generación de proyectos en:

  • Descarbonización industrial e hidrógeno verde

  • Materiales avanzados y fabricación inteligente

  • Energías marinas y almacenamiento

  • Biotecnología y salud

La transición energética —con inversiones en redes, renovables y economía del hidrógeno— está actuando como catalizador de innovación. En paralelo, la participación de empresas asturianas en consorcios nacionales y europeos ha crecido en los últimos años, reforzando el posicionamiento competitivo.

???????? El mapa español de la innovación: luces y brechas

El sistema español de I+D sigue marcado por una fuerte heterogeneidad territorial:

  • País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña lideran la inversión en I+D sobre PIB y concentran masa crítica empresarial y científica.

  • Un grupo intermedio —donde se sitúa Asturias— ha iniciado la senda de la innovación con resultados prometedores.

  • En el extremo opuesto, comunidades con baja inversión y escasa articulación público-privada mantienen brechas estructurales.

La diferencia ya no es solo cuánto se invierte, sino cómo se prioriza, coordina y ejecuta. En ese terreno, Asturias está mostrando músculo.

El gran desafío: pasar de eficiente a determinante

El propio análisis es claro: la eficiencia per cápita es una excelente base, pero no suficiente. El Principado afronta tres grandes retos estratégicos:

  1. Aumentar el peso estructural de la I+D en su PIB, elevando la inversión privada.

  2. Escalar proyectos exitosos hasta convertirlos en cadenas de valor sólidas.

  3. Retener y atraer talento, evitando que la masa crítica se diluya.

La oportunidad está servida. La especialización inteligente, los fondos europeos y la transformación energética pueden convertir esta buena posición relativa en una ventaja estructural.

Asturias ya no compite por tamaño, compite por calidad

El mensaje que deja el último diagnóstico es potente: Asturias está entre las comunidades que mejor convierten financiación pública en innovación real. Solo País Vasco y Madrid la superan en retorno por habitante.

En un contexto donde la competitividad territorial dependerá cada vez menos del volumen y más de la capacidad de ejecución, el Principado parte con ventaja. Ahora toca el siguiente salto: que esa eficiencia se traduzca en más empresas innovadoras, más empleo cualificado y mayor peso industrial.

Porque si algo demuestra este ranking es que Asturias sabe jugar en la primera división de la innovación. La cuestión es cuánto quiere crecer en ella.

Dejar un comentario

captcha