Este 1 de febrero de 2026 ha muerto Fernando Esteso, una de las voces más queridas del humor español del último medio siglo. Tenía 80 años y había pasado los últimos días hospitalizado en Valencia debido a complicaciones respiratorias. La noticia ha conmocionado al mundo de la cultura y del entretenimiento: con su partida se va una figura icónica que no solo marcó una época del cine, sino que acompañó en la risa a varias generaciones de españoles.
Un artista desde niño
Fernando Julián Esteso Allué nació el 16 de febrero de 1945 en Zaragoza, en el seno de una familia de artistas itinerantes. Desde muy joven, Esteso se subió a los escenarios: primero en el circo, luego en variedades y espectáculos cómicos. Fue forjando un estilo propio, una manera de entender la comedia que combinaba la picaresca tradicional con la sensibilidad de un artista profundamente conectado con su público.
Su juventud y sus primeros pasos sobre las tablas no presagiaban todavía la dimensión que su trayectoria alcanzaría, pero sí ya dejaban entrever una intuición cómica y una ambición escénica sin límites.
El dúo con Pajares: leyenda del humor español
El gran salto de Esteso al reconocimiento masivo llegó en los años 70 y 80, cuando formó pareja con Andrés Pajares. Juntos protagonizaron una serie de comedias que se convirtieron en fenómenos de taquilla y en auténticos referentes de la cultura popular española. Su complicidad, química y ritmo cómico hicieron que películas como:
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Los bingueros
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Yo hice a Roque III
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Los liantes
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La Lola nos lleva al huerto
se quedaran en el imaginario colectivo de quienes crecieron en aquella España que reía y se reconocía en sus propias calles, bares y conversaciones.
Esteso y Pajares no solo eran parceros de reparto: eran el reflejo de un país que, tras décadas de oscuridad, encontraba en la comedia un espacio de desahogo, cercanía y fiesta. Su humor era rudo, cotidiano, a veces atrevido, pero siempre humano y entrañable.
Más allá del cine: un artista poliédrico
La carrera de Fernando Esteso no se limitó al celuloide. Fue un artista integral que transitó con naturalidad por otras formas de espectáculo.
En televisión fue un rostro conocido en programas de variedades, sketches y especiales humorísticos. Su presencia en la pequeña pantalla reforzó su vínculo con el público: no necesitaba artificios, bastaba con su chispa, su gesto y su manera de mirar la realidad.
Como cantante, Esteso también dejó huella. Temas como La Ramona o El Bellotero se convirtieron en clásicos populares, canciones de verbena que se escuchaban tanto en fiestas locales como en encuentros familiares, siempre con una sonrisa por delante.
En 1987 dio un paso más y se metió de lleno en la creación cuando escribió y dirigió su propia película, demostrando que su talento no se quedaba en la interpretación, sino que también sabía contar historias desde la mirada del creador.
Años recientes: un clásico que nunca envejece
Aunque su época de mayor popularidad fue en décadas pasadas, Esteso siguió activo mucho tiempo. Apareció en producciones cinematográficas recientes, incluyendo cameos y papeles en franquicias populares, y siempre mantuvo intacta esa chispa que lo caracterizaba.
Acompañado de su familia y respetado por colegas de todas las generaciones, no renunció nunca a su humor, ni siquiera en entrevistas, encuentros con fans o presentaciones públicas. Su sonrisa franca y su mirada cómplice eran ya, por sí mismas, parte de su sello personal.
El legado de una risa imprescindible
Fernando Esteso no solo fue un cómico: fue un cronista de la alegría de varias épocas de España. Su humor hablaba de lo cotidiano, de lo reconocible, de lo que ocurre cuando la gente se reúne para compartir un momento alegre. Tenía ese don raro de transformar una frase, un gesto, una entonación, en algo que hacía que el público—sin excepción—se riera desde la autenticidad y la complicidad.
Para muchos, Esteso fue esa figura que estaba ahí desde siempre, esa carcajada liberadora que se escucha en una sala de cine repleta, ese guiño de complicidad que cruzas con quien tienes al lado.
Una muerte que une a un país
La noticia de su fallecimiento ha generado una respuesta unánime de cariño, recuerdo y gratitud. Actores, humoristas, cineastas, guionistas y miles de ciudadanos han expresado su dolor por la pérdida, pero también su agradecimiento por todo lo que Esteso significó en sus vidas.
Porque más allá de las cifras de taquilla o de los títulos en su filmografía, Fernando Esteso dejó una huella en la memoria sentimental de España: hizo reír, hizo pensar, hizo que la gente se sintiera parte de algo común, cálido y compartido.
Los números de una carrera brillante
A lo largo de más de cinco décadas, Esteso participó en decenas de películas, formatos televisivos, espectáculos y proyectos musicales. Su obra no solo es un testimonio del humor español, sino también un legado artístico que seguirá inspirando a nuevas generaciones de creadores y público por igual.
Hoy, España lo despide con una sonrisa y nostalgia
Cuando uno recuerda a Fernando Esteso, lo que viene primero no es la tristeza, sino la risa. Esa risa que él sembró una y otra vez. Esa risa que, con generosidad, dejó para todos. Se nos ha ido un maestro, un humorista imprescindible, un compañero de carcajadas. Pero también nos ha dejado su obra, su estilo, y un lugar permanente en la historia de la comedia española.
Hoy, España lo despide con respeto, cariño y esa misma risa que él enseñó a compartir.
