La 17.ª edición de los galardones del teatro profesional asturiano coronó por primera vez ex aequo el premio a Mejor Espectáculo. Atra Bilis se llevó, además, Dirección, Interpretación Femenina e Indumentaria, mientras Sin embargo se mueve firmó la Mejor Producción. El Premio Oh! de Honor reconoció la trayectoria de Estrella García, figura clave de la danza contemporánea en Asturias.
La noche del viernes 30 de enero de 2026, el Teatro Jovellanos de Gijón volvió a vestirse de gala para celebrar la 17.ª edición de los Premios Oh!, el gran termómetro anual de las artes escénicas profesionales en Asturias. Y lo que ocurrió no fue un reparto convencional de trofeos: hubo “foto histórica”. El jurado decidió conceder el premio más codiciado, Mejor Espectáculo, ex aequo a dos montajes que han marcado la temporada: Atra Bilis (SótanoB) y Sin embargo se mueve (Proyecto Piloto).
Ese empate, poco habitual en un palmarés, fue el síntoma de una edición especialmente competida y con un ecosistema en plena ebullición: la convocatoria alcanzó 243 candidaturas, procedentes de 24 espectáculos presentados por 23 compañías, el registro más alto de participación de los Oh! hasta la fecha. Dicho de otra manera: mucho teatro, mucho músculo y pocas concesiones.
El palmarés: una edición repartida… con dos grandes protagonistas
La noche dejó un reparto nítido en la cúspide: Atra Bilis y Sin embargo se mueve dominaron el foco principal, con reconocimientos que las consolidan como dos de las propuestas más contundentes del año escénico asturiano.
Mejor Espectáculo (ex aequo)
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Atra Bilis, de SótanoB
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Sin embargo se mueve, de Proyecto Piloto
Mejor Dirección
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Sandro Cordero, por Atra Bilis (SótanoB)
Mejor Producción
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Rebeca Tassis y Proyecto Piloto, por Sin embargo se mueve
Mejor Intérprete Femenina
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Cristina Lorenzo, por su papel en Atra Bilis (SótanoB)
Mejor Indumentaria o Caracterización
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Azucena Rico, por Atra Bilis (SótanoB)
En paralelo, otras categorías dejaron claro que el talento no se agota en los títulos “grandes”, y que el teatro asturiano no vive solo de una fotografía fija, sino de un mapa muy diverso.
Mejor Espectáculo Infantil
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Dibújame una palabra, de Luz de Gas Teatro
Mejor Autor o Coreógrafo (ex aequo)
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Ici Díaz, por Saudade (La Westia Producciones)
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Mayra Fernández, por Dibújame una palabra (Luz de Gas Teatro)
Mejor Intérprete Masculino
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Carlos Dávila, por su papel en El cocinero del Titanic (Higiénico Papel Teatro)
En el terreno técnico, la edición también fue muy clara: Artificial, de Tres Pies al Tigre, firmó una noche de premio en apartados clave de creación escénica.
Mejor Diseño de Iluminación
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Virginia Revilla y Francisco Pardo, por Artificial (Tres Pies al Tigre)
Mejor Banda Sonora Original / Espacio Sonoro
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Mario Viñuela, por Artificial (Tres Pies al Tigre)
Y un apunte importante: Memoria de la Nisal se llevó un reconocimiento de los que definen el “cómo se ve” un espectáculo.
Mejor Escenografía / Espacio Escénico
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Óscar Muñoz (La Caverna del Erebo), Óscar Vautherin y Adrián Conde, por Memoria de la Nisal (Cía. Adrián Conde)
Premio Oh! de Honor: Estrella García, una vida entera abriendo camino
Más allá del palmarés, uno de los momentos con más carga simbólica fue la entrega del Premio Oh! de Honor 2026 a Estrella García, coreógrafa, bailarina y docente, reconocida como una figura determinante en la historia reciente de la danza contemporánea asturiana.
Su trayectoria está ligada durante décadas a la compañía Zig Zag Danza, un nombre imprescindible para entender cómo se profesionalizó y expandió este lenguaje escénico en Asturias. Bajo su dirección, la compañía ha ido acumulando reconocimientos a lo largo de los años, convirtiéndose en una referencia estable —de esas que no hacen ruido, pero sostienen el edificio—.
Una gala con “mensaje” para el sector: récord de participación y termómetro de la escena
Los Premios Oh! no son solo un reparto de estatuillas. Son, sobre todo, una foto anual del estado de la escena profesional: qué compañías están empujando, qué lenguajes se consolidan, qué público responde y qué estructura sostiene —o no— el trabajo de los creadores.
Y esta edición deja dos titulares de fondo que importan:
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Récord de candidaturas: hay actividad, hay ganas, hay producción.
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Un premio principal compartido: el jurado no vio “un ganador indiscutible”, sino dos obras capaces de representar el momento.
En un invierno en el que Asturias vive la cultura como refugio y como espejo, el Jovellanos volvió a cumplir su papel: dar escenario al talento local y recordarnos —sin necesidad de grandes discursos— que el teatro, cuando está vivo, no pide permiso.
