La cultura no solo resiste en Asturias: crece, se diversifica y gana público. Los museos, centros culturales, bibliotecas y equipamientos gestionados por el Principado superaron en 2025 los 1,27 millones de visitantes, una cifra que confirma la tendencia al alza de los últimos años y que sitúa a la red pública cultural asturiana en uno de sus mejores momentos recientes.
En total, 1.278.323 personas pasaron por estos espacios a lo largo del año, un dato que no solo mide afluencia, sino también interés ciudadano, hábito cultural y acceso real a la cultura como servicio público.
Los grandes motores del crecimiento
El aumento se concentra especialmente en algunos de los grandes referentes culturales del Principado, que refuerzan su papel como polos de atracción cultural:
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Laboral Ciudad de la Cultura alcanzó los 208.966 visitantes, un 4% más que el año anterior, consolidándose como uno de los espacios culturales más activos y versátiles de la comunidad.
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Centro Niemeyer cerró el año con 220.216 usuarios, un crecimiento del 7,6%, reafirmando su condición de referente cultural y arquitectónico a escala nacional.
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LABoral Centro de Arte y Creación Industrial sumó 67.159 visitantes, con un incremento del 7,22%, impulsado por una programación centrada en la creación contemporánea, la tecnología y los nuevos lenguajes artísticos.
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El Museo Arqueológico de Asturias registró 47.110 visitantes, con un crecimiento del 2,34%, manteniendo una evolución estable y sostenida.
Bibliotecas en auge: más lectura, más actividad, más comunidad
Uno de los datos más significativos del balance de 2025 es el fuerte crecimiento de las bibliotecas públicas, que refuerzan su papel como espacios vivos y no solo como salas de estudio.
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La Biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala alcanzó los 208.860 usuarios, un 17,52% más, un aumento que responde tanto a la reorganización del sistema de conteo como a una programación intensa y diversa.
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La Biblioteca Jovellanos sumó 121.938 usuarios, con un crecimiento del 8,34%.
En conjunto, bibliotecas, archivos y el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) incrementaron su público un 14%, hasta alcanzar 339.656 usuarios en 2025. Exposiciones temporales, clubes de lectura, cuentacuentos, conferencias y actividades educativas han sido claves para este repunte.
Más allá de las cifras: cultura que sale a la calle
El balance no incluye la participación en actividades desarrolladas fuera de las sedes físicas, como exposiciones itinerantes o iniciativas como la Cinemateca Ambulante, lo que refuerza aún más el impacto real de la red cultural pública en el territorio.
Algunos equipamientos registraron ligeros descensos puntuales —como el Museo del Jurásico de Asturias o el Centro Tito Bustillo—, en parte condicionados por cierres temporales o ajustes de programación, sin alterar la tendencia global claramente positiva.
Una ley en el horizonte que refuerza los derechos culturales
Este crecimiento sostenido se produce, además, en un momento clave: la elaboración de la futura Llei de Cultura y Identidá del Principáu d’Asturies, una norma pionera que blindará por primera vez los derechos culturales de la ciudadanía.
La futura ley integrará los sistemas públicos de museos, bibliotecas y archivos, impulsará nuevos modelos de gobernanza y colaboración, y reforzará el acceso, la participación y la creación cultural en toda la comunidad autónoma.
Cultura como eje de cohesión
El balance de 2025 deja un mensaje claro: la cultura funciona cuando se cuida, se programa con ambición y se entiende como un derecho y un bien común. El aumento de visitantes no es solo un indicador de éxito institucional, sino la prueba de que la ciudadanía responde cuando la oferta es diversa, accesible y de calidad.
Asturias confirma así que la cultura no es un lujo ni un complemento, sino un eje central de cohesión social, identidad y futuro.
