Asturias cerró 2025 como la comunidad donde más se encareció llenar el carro de la compra, solo por detrás de Ceuta. Mientras en el conjunto del país la inflación alimentaria se moderaba tras los fuertes picos de años anteriores, el Principado fue a contracorriente: los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 3,5% interanual (dato hasta noviembre), frente a una media nacional del 2,8%.
La cifra, que a simple vista puede parecer “asumible”, esconde una realidad mucho más dura para los hogares: productos básicos de consumo diario se dispararon muy por encima de la media, convirtiendo la compra semanal en uno de los grandes quebraderos de cabeza económicos para miles de familias asturianas.
Huevos al 32% y carne de vacuno casi un 20% más cara
Detrás del aumento medio hay auténticos golpes al bolsillo. El caso más extremo es el de los huevos, cuyo precio se disparó un 32,1% en un solo año, una subida histórica para un alimento básico presente en casi todas las cocinas. Le sigue la carne de vacuno, con un incremento del 18,3%, que afecta tanto a los hogares como a bares y restaurantes.
La lista de productos que han empujado al alza la cesta de la compra es larga y muy reconocible:
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Café, cacao e infusiones: +12,7%
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Pescado fresco y congelado: +9,3%
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Carne de ovino: +9,4%
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Fruta fresca: +8,7%
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Carne de ave: +8%
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Leche: +6,1%
Es decir, no hablamos de caprichos, sino de alimentos esenciales que forman parte de la dieta diaria y que tienen un peso directo en el gasto mensual de cualquier hogar.
El único alivio… tras haber sido el gran villano
La única gran bajada llegó por el lado del aceite y las grasas, que descendieron un 31,4% en términos anuales. Un alivio evidente, sí, pero que llega después de varios ejercicios de subidas extremas, cuando el aceite de oliva se convirtió en símbolo de la inflación alimentaria y alcanzó precios récord.
En la práctica, esta caída compensa solo en parte el castigo acumulado y no logra equilibrar el encarecimiento general del resto de la cesta.
Por qué Asturias paga más por lo mismo
El hecho de que Asturias lidere el encarecimiento de los alimentos no es casual. A la presión general de costes —energía, transporte, materias primas y efectos climáticos— se suman factores estructurales que penalizan especialmente a regiones como el Principado: distribución más cara, dependencia del transporte por carretera, menor margen de competencia en determinadas zonas y una cadena logística más sensible a cualquier subida.
El resultado es claro: la misma compra cuesta más aquí que en casi cualquier otra comunidad autónoma.
Ni cocinar ni comer fuera sale barato
El problema no termina en el supermercado. Comer fuera también se ha encarecido con fuerza. Los precios de la restauración crecieron un 4,2% interanual en noviembre y un 3,9% en el conjunto del año, por encima del IPC general de los alimentos. La comida rápida y para llevar, por su parte, acumula subidas cercanas al 30% en los últimos cinco años, un golpe directo a familias con menos tiempo y menos margen.
Un 2025 que deja huella en el bolsillo
A falta de conocer el dato definitivo de diciembre —que incluirá el impacto de las Navidades— todo apunta a que 2025 cerrará como otro año especialmente duro para los consumidores asturianos. Con salarios que no siempre crecen al mismo ritmo que los precios y con costes elevados en toda la cadena alimentaria, la cesta básica se ha convertido en el termómetro más claro del coste de la vida en Asturias.
Y el diagnóstico es contundente: en el Principado, comer es hoy más caro que en casi cualquier otro lugar de España.
