Muere un hombre de 87 años tras atragantarse en un bar de Gijón pese a los intentos de auxilio

Muere un hombre de 87 años tras atragantarse en un bar de Gijón pese a los intentos de auxilio

Un trágico atragantamiento ocurrido este sábado al mediodía en un establecimiento hostelero de la calle Río Eo, en Gijón, se saldó con el fallecimiento de un hombre de 87 años, pese a los esfuerzos de las personas que se encontraban con él, del personal del local y de los servicios sanitarios desplazados hasta el lugar.

El suceso se produjo en hora punta, cuando el bar se encontraba lleno de clientes. El hombre estaba acompañado y, en un momento dado, comenzó a mostrar claros síntomas de atragantamiento. Las personas que compartían mesa con él fueron las primeras en intentar socorrerlo y, de inmediato, una trabajadora del establecimiento acudió a ayudar al percatarse de la gravedad de la situación.

“Cuando una compañera se acercó, ya tenía el pulso muy débil”, explicó una de las empleadas del local. “Intentaron socorrerlo, pero no se pudo”, resumió, visiblemente afectada, una de las personas presentes en esos primeros momentos.

Intervención sanitaria sin resultado

De forma casi simultánea a los intentos de auxilio, se dio aviso a los servicios de emergencia. Los primeros sanitarios en llegar fueron profesionales de Atención Primaria del ambulatorio de El Llano, que se desplazaron por sus propios medios tras conocer lo ocurrido. Poco después, una UVI móvil acudió al establecimiento tras recibirse el aviso de que el hombre se encontraba en parada cardiorrespiratoria.

A pesar de los intensos intentos de reanimación, los equipos médicos no lograron revertir la situación y solo pudieron confirmar el fallecimiento del varón.

Levantamiento del cadáver y actuación policial

Una vez constatada la muerte, se activaron las diligencias correspondientes. Dos agentes de la Policía Nacional se hicieron cargo de asegurar la zona mientras se esperaba la llegada del médico forense, que acudió sobre las tres de la tarde. Tras certificar oficialmente el fallecimiento, se procedió al levantamiento del cadáver, que fue trasladado posteriormente por los servicios funerarios.

Durante ese tiempo, el establecimiento permaneció cerrado, lo que generó sorpresa entre muchos vecinos y clientes habituales que se acercaban sin conocer lo sucedido. Algunos incluso llegaron a sentarse en la terraza sin ser conscientes de que en el interior se estaba a la espera del forense.

“¿Qué pasó aquí?”, preguntaban algunos al encontrarse el local vacío y custodiado por agentes. “Venimos siempre a tomar algo y no sabíamos nada”, comentaba una mujer tras conocer la noticia. Otros vecinos lamentaban el fallecimiento y apuntaban que el hombre “tenía toda la pinta de ser de la zona”.

Una tragedia repentina y devastadora

El atragantamiento es un episodio que puede desencadenarse en cuestión de segundos y que, especialmente en personas de edad avanzada, puede tener consecuencias fatales incluso cuando la ayuda llega con rapidez. La rapidez del desenlace y el hecho de que ocurriera en un lugar público y concurrido han incrementado el impacto emocional entre quienes presenciaron la escena.

El suceso ha dejado un profundo sentimiento de consternación en el entorno del establecimiento y entre los vecinos del barrio, que este domingo seguían comentando con incredulidad lo ocurrido. Una tragedia silenciosa, repentina y demoledora, que volvió a recordar lo vulnerable que puede ser la vida en situaciones tan cotidianas como compartir una comida o una consumición.

Dejar un comentario

captcha