Jorge Martínez, descendiente de Pedro Menéndez de Avilés: la historia real tras los bulos sobre su herencia

Jorge Martínez, descendiente de Pedro Menéndez de Avilés: la historia real tras los bulos sobre su herencia

La muerte de Jorge Martínez, líder y fundador de Ilegales, ha desatado en las últimas semanas una oleada de fraudes y contenidos engañosos en internet que utilizan su nombre como reclamo para promocionar supuestas inversiones financieras vinculadas a una inexistente herencia millonaria.

Pero en medio de esa marea de mentiras ha reaparecido un dato cierto, documentado y poco conocido por el gran público: Jorge Martínez era descendiente del linaje de Pedro Menéndez de Avilés, uno de los personajes históricos más relevantes de Asturias y de la historia de España.

Ese vínculo familiar, real y contrastable, ha sido aprovechado de forma torticera por estafadores digitales para construir un relato falso que mezcla nobleza, dinero fácil y muerte reciente. Nada más lejos de la realidad.

El bulo: una herencia que no existe

Desde finales de diciembre comenzaron a circular publicaciones que aseguraban que Jorge Martínez habría dejado como legado una plataforma de inversión llamada Riqueza Tradewise (u otras denominaciones similares). Los mensajes prometen beneficios rápidos, presentan supuestas lecturas de testamento y remiten a enlaces externos para “sumarse” a la oportunidad.

Todos esos contenidos son falsos. No existe constancia de que el músico estuviera vinculado a ninguna plataforma de inversión ni de que dejara ningún instrumento financiero como herencia. Las páginas que difunden el bulo imitan el diseño de medios de comunicación conocidos, utilizan titulares sensacionalistas y redirigen al usuario a webs con claros indicios de fraude financiero.

Incluso los detalles concretos que aportan —un notario inexistente, una lectura de testamento en Madrid o una mánager que no coincide con la realidad profesional del grupo— se desmoronan al mínimo contraste.

Lo verdadero: un linaje histórico, no una fortuna escondida

Lo que sí es cierto, y está recogido en distintas semblanzas biográficas, es que Jorge Martínez procedía de una familia de antigua raíz nobiliaria y que su genealogía se vincula al linaje de Pedro Menéndez de Avilés, el marino asturiano del siglo XVI que fundó San Agustín de la Florida y fue una figura clave del Imperio español.

La familia Menéndez de Avilés mantuvo durante siglos propiedades, cargos y relevancia social en Asturias. De ese tronco genealógico surgieron diferentes ramas que, con el paso del tiempo, se entrelazaron con títulos y casas nobiliarias. En ese contexto se sitúa también la vinculación familiar con el Palacio de Bolgues, en el concejo de Las Regueras, una propiedad histórica asociada a la familia.

Conviene ser preciso: descender de un linaje histórico no equivale automáticamente a ostentar un título nobiliario vigente. Los títulos siguen reglas estrictas de sucesión y reconocimiento oficial. Lo riguroso es afirmar que Jorge Martínez pertenecía a una familia con raíces profundas en la aristocracia asturiana, no que su muerte haya abierto ningún proceso hereditario extraordinario.

El contraste que incomoda: nobleza y rock salvaje

Este dato biográfico resulta especialmente llamativo por el contraste con la imagen pública que siempre proyectó Jorge Martínez: provocador, excesivo, incómodo, orgullosamente antisistema. Durante décadas cultivó una estética y una actitud que chocaban frontalmente con cualquier idea de herencia, privilegio o cuna ilustre.

Él mismo jugó en ocasiones con esa contradicción: un aristócrata del linaje histórico reconvertido en aristócrata del rock, por talento, carácter y presencia escénica. Un músico brillante, sí, pero también una figura extrema, marcada por los excesos y una vida vivida al límite, que nunca buscó blanquear ni disimular.

Reducir su figura a etiquetas simplistas es tan injusto como utilizar su apellido y su árbol genealógico para vender estafas.

Por qué este fraude funciona

Los bulos que rodean la supuesta herencia de Jorge Martínez siguen un patrón muy claro:

  1. Un fallecimiento reciente, que genera interés y emoción.

  2. Un apellido histórico, que aporta aura de dinero y misterio.

  3. Promesas de rentabilidad rápida, que activan el impulso del clic.

  4. Formato de noticia falsa, que simula credibilidad.

En Asturias, además, el nombre de Pedro Menéndez de Avilés actúa como un imán emocional. No es casual. Los estafadores no venden inversiones: venden relatos.

Genealogía sí, herencia milagro no

Jorge Martínez fue un músico fundamental del rock español y un personaje incómodo hasta el final. También fue, aunque pocos lo supieran, descendiente de uno de los grandes nombres de la historia asturiana. Esa es la verdad.

Lo demás —plataformas de inversión, testamentos secretos, fortunas ocultas— es pura basura digital diseñada para robar datos y dinero aprovechándose de su muerte.

Separar la historia real del fraude oportunista no solo es una cuestión de rigor periodístico. Es una forma de respetar a quien fue, con todas sus luces y sombras, una figura irrepetible.

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