Récord de autónomos en España… pero miles siguen trabajando sin red ni protección

Récord de autónomos en España… pero miles siguen trabajando sin red ni protección

El trabajo autónomo en España vive un momento de máximos históricos en cifras, pero no en derechos. Con 3.425.767 autónomas y autónomos registrados al cierre de 2025, el colectivo crece en número, pero sigue arrastrando brechas estructurales de protección, estabilidad y reconocimiento social. Ese es el punto de partida del decálogo de medidas para 2026 que acaba de presentar la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE).

La organización arranca el año con una hoja de ruta clara y ambiciosa, centrada en justicia social, protección de los más vulnerables y sostenibilidad del tejido productivo, y con un mensaje directo a las administraciones: crecer en números no basta si no se crece en derechos.

“La afiliación marca récords, sí, pero eso no puede tapar la realidad de miles de autónomas y autónomos que siguen trabajando sin red, sin protección real ante una enfermedad, una caída de ingresos o una maternidad”, advierte María José Landaburu, secretaria general de UATAE.

Comercio de proximidad: el termómetro de la precariedad

Uno de los ejes prioritarios del decálogo es el comercio de proximidad, un pilar del autoempleo que atraviesa una situación crítica. En España cierran 36 comercios cada día, una sangría que vacía barrios y pueblos y deja al pequeño autónomo sin margen de maniobra.

UATAE reclama ayudas directas, campañas de impulso al consumo local y políticas activas que frenen la desertificación comercial. A ello se suma una exigencia clave: actuar sobre el precio de los alquileres de los locales comerciales, uno de los factores que más empuja al cierre de negocios viables. La organización propone un plan específico para zonas urbanas y semiurbanas tensionadas que alivie la presión económica sobre el pequeño comercio.

Reconocer al “autónomo vulnerable”

Uno de los puntos más novedosos del decálogo es la propuesta de reconocer oficialmente la figura del “autónomo vulnerable”. Para UATAE, identificar a quienes atraviesan situaciones de precariedad económica o social es imprescindible para diseñar políticas eficaces.

Este reconocimiento permitiría activar ayudas específicas, accesos prioritarios a prestaciones y bonificaciones, evitando que miles de autónomos queden fuera de los sistemas de protección por no encajar en los modelos actuales. “Reconocer al autónomo vulnerable es clave para no dejar a nadie atrás”, subraya Landaburu.

Cotizar según lo que se gana, no según lo que se resiste

La organización insiste también en avanzar de forma decidida hacia un sistema real de cotización por ingresos, adaptado a la capacidad económica de cada trabajador por cuenta propia. UATAE reclama que el RETA garantice que quien menos ingresa pague menos, sin perder derechos ni prestaciones, como condición básica para un sistema justo y sostenible.

Más protección social: una asignatura pendiente

El decálogo pone el foco en una de las grandes debilidades del autoempleo: la protección social insuficiente. El cese de actividad, las bajas por enfermedad y las prestaciones por maternidad y paternidad siguen siendo, según UATAE, claramente insuficientes.

“No hablamos de privilegios, sino de condiciones mínimas de dignidad laboral”, insisten desde la organización, que reclama una mejora real de estas coberturas como garantía de continuidad del trabajo autónomo.

Digitalización, pero sin dejar a nadie atrás

UATAE apuesta también por consolidar la digitalización del colectivo, pero con un enfoque inclusivo. La organización alerta de que la transformación digital no puede convertirse en una nueva brecha que expulse a quienes no tienen recursos, formación o acompañamiento suficiente.

“La digitalización debe ser una oportunidad de competitividad, no una nueva forma de exclusión”, defiende Landaburu.

Feminismo, cuidados y relevo generacional

Desde una mirada feminista, el decálogo sitúa la corresponsabilidad en los cuidados y la igualdad de género como prioridades políticas. Las mujeres autónomas siguen enfrentando mayores dificultades para conciliar, por lo que UATAE reclama medidas específicas de apoyo, servicios de cuidados y políticas que repartan responsabilidades.

El relevo generacional es otro de los grandes retos. El autoempleo joven sigue siendo insuficiente y frágil, por lo que la organización propone incentivos, formación adaptada y programas de mentoría que permitan a las personas jóvenes emprender con garantías y asegurar la continuidad del tejido productivo.

Falsos autónomos y transición verde

El decálogo incluye también una llamada contundente a combatir los falsos autónomos, especialmente en el ámbito de las plataformas digitales, donde la precarización se disfraza de autoempleo. UATAE defiende una regulación firme que garantice condiciones laborales dignas.

Por último, la organización apuesta por acompañar a los autónomos en la transición energética, con ayudas específicas para incorporar energías renovables, economía circular y procesos sostenibles que hagan los negocios más resilientes y competitivos.

Un mensaje claro para 2026

2026 tiene que ser el año en el que el trabajo autónomo deje de crecer solo en cifras y empiece a hacerlo en derechos”, resume Landaburu. El decálogo de UATAE no es, aseguran, un catálogo de buenas intenciones, sino una hoja de ruta política y social para que el autoempleo deje de ser sinónimo de riesgo permanente y se convierta en una opción laboral con futuro.

Porque emprender, recuerdan desde UATAE, no debería significar hacerlo sin red.

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