Reyes Magos bajo la amenaza del temporal: así se vivieron las cabalgatas de Asturias en una noche marcada por Francis

Reyes Magos bajo la amenaza del temporal: así se vivieron las cabalgatas de Asturias en una noche marcada por Francis

Asturias no renunció a la magia, pero tuvo que adaptarla. La llegada de los Reyes Magos, uno de los momentos más esperados del año, se celebró este 5 de enero bajo la amenaza constante del temporal Francis, que obligó a adelantar horarios, modificar recorridos y apretar dientes para que la ilusión no se quedara en casa. Gijón, Oviedo y Avilés vivieron cabalgatas muy distintas entre sí, pero con un denominador común: nada fue exactamente como otros años.

Gijón: la cabalgata que resistió al agua

Gijón optó por no rendirse al cielo. La cabalgata salió adelante pese a una tarde incómoda, húmeda y cambiante, con momentos de lluvia que acompañaron buena parte del recorrido. Paraguas, chubasqueros y gorros fueron tan protagonistas como las coronas reales.

El desfile mantuvo su formato habitual, con 11 carrozas y cerca de 800 participantes, recorriendo la ciudad desde Viesques hasta los Jardines de la Reina. No hubo cambios de última hora ni adelantos drásticos: la apuesta fue clara, aguantar mientras se pudiera.

El ambiente fue distinto al de otros años: menos paradas, familias más compactas, público que miraba al cielo casi tanto como a Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero la cabalgata cumplió su objetivo: salió, llegó y dejó caramelos e ilusión pese al agua.

Oviedo: adelanto de horario y una cabalgata “de cine”

Oviedo fue la ciudad que mejor leyó el parte meteorológico. El Ayuntamiento decidió adelantar la salida a las 17:00 horas para esquivar lo peor del temporal, una decisión clave para que el desfile se desarrollara sin sobresaltos mayores.

La capital asturiana apostó además por reforzar el componente visual y artístico. La cabalgata contó con 1.800 figurantes, de los cuales 250 lucían trajes de cine confeccionados por la histórica sastrería Cornejo, un detalle que elevó el nivel estético del desfile y fue muy comentado por el público.

A ello se sumaron cambios de recorrido y una reducción del número de animales en la comitiva, fruto de ajustes organizativos y sanitarios. El resultado fue una cabalgata muy cuidada, adelantada y eficiente, que logró mantener la magia sin ponerla en riesgo.

Oviedo no solo se protegió del temporal: aprovechó la circunstancia para reinventar su cabalgata.

Avilés: precisión quirúrgica para esquivar la lluvia

Avilés jugó la partida contra el reloj. Las previsiones llevaron al Ayuntamiento a modificar horarios para evitar el tramo más complicado del temporal, y la estrategia funcionó.

La ciudad mantuvo uno de sus sellos más reconocibles: la llegada de los Reyes por la ría, con desembarco en el puerto deportivo, antes de iniciar la cabalgata hacia El Quirinal. El desfile contó con más de 300 participantes y cuatro carrozas, incluida una cuarta carroza de juguetes que se estrenaba este año.

Además, se instaló una pantalla gigante en la Plaza de España, una solución que permitió seguir el evento incluso a quienes prefirieron resguardarse o no pudieron colocarse en el recorrido principal.

Avilés logró algo difícil en una noche así: anticiparse, no improvisar y llegar justo a tiempo, evitando la lluvia más intensa y cerrando una cabalgata fluida y bien medida.

Más allá de las grandes ciudades: ajustes en toda Asturias

El impacto del temporal no se limitó a las grandes cabalgatas. En concejos como Castrillón (Piedras Blancas), la llegada de los Reyes también se reorganizó en horarios y salidas, en este caso desde el polideportivo local, para garantizar seguridad y continuidad.

El patrón se repitió en distintos puntos del Principado: adelantos, cambios de ritmo y planificación al milímetro para que la tradición no se perdiera.

Una noche distinta, pero salvada

La borrasca Francis no logró cancelar la ilusión, pero sí dejó huella. Nunca se miró tanto al reloj ni al cielo en una noche de Reyes en Asturias. Las cabalgatas de 2026 no pasarán a la historia por su grandilocuencia, sino por su capacidad de adaptación.

Asturias demostró que, incluso con temporal, los Reyes llegan. Puede que antes, más deprisa o con paraguas… pero llegan.

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