Asturias mira a Venezuela por dinero, deuda y gente: qué puede estar en juego si cambia el poder en Caracas

Asturias mira a Venezuela por dinero, deuda y gente: qué puede estar en juego si cambia el poder en Caracas

Cuando Venezuela entra en un terremoto político, Asturias no lo sigue por morbo internacional. Lo sigue por interés propio. Y ese interés tiene tres patas muy concretas: cobros pendientes, oportunidades (o riesgos) para empresas asturianas y una comunidad asturiana histórica que lleva décadas allí y que, en momentos así, puede verse empujada a decisiones drásticas: volver, vender, proteger patrimonio… o aguantar como se pueda.

Venezuela es, para Asturias, un país con nombre y apellidos. Y si el tablero se reordena en Caracas, pueden moverse piezas en Gijón, Oviedo, Avilés o Trubia. No porque vaya a haber un “milagro económico” inmediato, sino porque las transiciones —si llegan— suelen traer consigo dos cosas que importan mucho en un mundo real: deudas que se renegocian y contratos que se reescriben.

1) Duro Felguera: el “hilo” asturiano más directo con Venezuela… y con millones en el aire

Si hay un nombre que explica por sí solo por qué Asturias mira a Venezuela, ese es Duro Felguera.

En los últimos años se ha hablado en España de una reclamación millonaria por impagos vinculada a trabajos realizados en Venezuela, con una cifra que se ha situado en torno a 120–121 millones de euros. Para una ingeniería que ha atravesado años muy duros, ese dinero es más que un titular: es oxígeno o asfixia, dependiendo de si se desbloquea o se congela.

Y aquí viene lo importante: en un país estable, cobrar es lento. En un país en crisis, cobrar puede ser:

  • más posible (si un nuevo poder necesita normalizar relaciones y limpiar balances), o

  • casi imposible (si la inestabilidad rompe la Administración, los pagos y la seguridad jurídica).

En Asturias, esa bifurcación no es teórica: se traduce en empleo, tesorería, capacidad de contratar y credibilidad internacional.

2) La “deuda Venezuela” y el efecto dominó: no solo es Duro, es el ecosistema

Venezuela arrastra una deuda histórica con empresas extranjeras que, en el caso español, lleva años sobre la mesa en forma de reclamaciones, arbitrajes y negociaciones. En un cambio de ciclo, esa deuda se convierte en un campo de batalla: quién cobra, cuánto, en qué orden y bajo qué condiciones.

¿Y Asturias? Asturias entra por tres puertas:

a) Proveedores y subcontratas

Aunque el contrato lo firme una gran compañía, muchas veces la cadena real la sostienen empresas medianas y pequeñas: metal, ingeniería auxiliar, mantenimiento, logística, consultoría técnica.

b) Financiación y riesgo país

Cuando sube el riesgo, los bancos cierran el grifo. Cuando baja, se reabre. Eso determina si una empresa se atreve a operar o no.

c) Reenganche económico

Si algún día se produce una normalización —y subrayo el “si”—, habrá un mercado de reconstrucción enorme: energía, agua, transporte, industria, telecomunicaciones. Y Asturias, con su músculo industrial, no es una espectadora natural.

3) Comercio exterior: Asturias sí ha vendido a Venezuela… y sabe lo que es que se corte el flujo

Hay un dato que ayuda a aterrizar el tema: hace años se publicó que las exportaciones asturianas a Venezuela se habían situado en torno a 35,10 millones de euros, tras una caída fuerte respecto a etapas anteriores.

Ese número no es gigante si lo comparas con otros mercados, pero es lo bastante significativo como para entender lo esencial: Venezuela fue un cliente y puede volver a serlo si se estabiliza… o puede seguir siendo un agujero negro de incertidumbre si el país se rompe aún más.

En el corto plazo, la crisis suele traer:

  • problemas de cobro,

  • interrupciones logísticas,

  • freno a importaciones,

  • y una economía que se repliega.

En el medio plazo, si hay un giro político y reapertura, puede traer lo contrario:

  • recompra de bienes y servicios,

  • reactivación de infraestructuras,

  • y regreso de operaciones internacionales.

4) Asturias mira a Venezuela por su gente: una comunidad histórica con patrimonio, redes y retorno posible

Aquí está la parte que no se cuenta suficiente: Venezuela no es solo negocio. Es familia.

Venezuela ha sido uno de los grandes destinos de la emigración asturiana. El Centro Asturiano de Caracas, fundado en 1954, es un símbolo de esa historia. Y el Principado mantiene relación institucional con esa comunidad: no es un vínculo sentimental, es una red real.

En una crisis política profunda, esto se traduce en asuntos muy tangibles:

  • Retornos acelerados: cuando la situación aprieta, la gente vuelve. Y eso impacta en vivienda, trámites, sanidad, arraigo familiar.

  • Patrimonio atrapado: cuentas, propiedades, negocios. Un cambio de poder puede abrir vías para regularizar, vender o proteger… o, al revés, aumentar el riesgo.

  • Empresas familiares: hostelería, comercio, servicios, pequeñas industrias. Muchas han sobrevivido “por oficio y por orgullo”, pero son las primeras que sufren cuando se descompone el orden.

Y un dato que explica el drama humano: el éxodo venezolano se ha estimado en torno a ocho millones de personas, una de las mayores crisis migratorias del mundo en las últimas décadas. Cuando un país expulsa a millones, nadie que tenga familia allí duerme tranquilo.

5) Lo que puede venir: oportunidad fría o desastre caliente

Aquí va la parte incómoda y útil: no hay un único futuro. Hay dos carreteras principales.

Si hay transición y normalización internacional

Podrían activarse procesos como:

  • renegociación de deudas,

  • apertura a inversión,

  • recuperación de cadenas de suministro,

  • reconstrucción de infraestructuras.

En ese escenario, Asturias puede tener interés por:

  • ingeniería y proyectos industriales (Duro como referencia),

  • industria auxiliar,

  • exportación de bienes y servicios.

Pero esto no sería inmediato. Sería lento, condicionado y lleno de letra pequeña.

Si hay fragmentación, violencia o guerra institucional

Entonces manda:

  • congelación de pagos,

  • contratos suspendidos,

  • riesgo jurídico extremo,

  • más salida de capital y de personas.

Ese escenario es el que más temen empresas y familias: porque no hay negociación posible con un país que se deshilacha.

Lo que Asturias debería preguntarse hoy

Para un reportaje honesto, hay tres preguntas que Asturias Mundial puede poner encima de la mesa sin dramatismos baratos:

  1. ¿Qué parte del dinero pendiente es recuperable y qué parte está condenada a litigio eterno?

  2. ¿Qué empresas asturianas (o con actividad en Asturias) tienen exposición directa o indirecta a Venezuela?

  3. ¿Qué plan existe para apoyar a la comunidad asturiana allí si la crisis empeora y crece el retorno?

Asturias mira a Venezuela porque hay cifras, sí. Pero también porque hay vida.
Porque cuando un país entra en shock, lo primero que tiembla no son las banderas: tiemblan los contratos, los ahorros y las familias.

Y en Venezuela, Asturias tiene de las tres cosas.

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