La batalla por el poder en Venezuela: quién puede suceder a Maduro y por qué Delcy Rodríguez emerge como la pieza clave

La batalla por el poder en Venezuela: quién puede suceder a Maduro y por qué Delcy Rodríguez emerge como la pieza clave

La detención de Nicolás Maduro en territorio estadounidense —un escenario que hasta hace poco parecía pura ciencia ficción geopolítica— ha abierto en Venezuela un vacío de poder inmediato, peligroso y extraordinariamente volátil. El chavismo, que gobierna desde 1999, se enfrenta ahora a su prueba más difícil: sobrevivir sin su líder.

La sucesión no es solo una cuestión constitucional. Es una lucha real entre poder político, control militar, represión interna y aceptación internacional. Y ahí entran en juego tres nombres, con perfiles muy distintos… y un cuarto actor en la sombra: Washington.

1. Delcy Rodríguez: la sucesión legal… y la carta internacional

Delcy Rodríguez es, según la Constitución, la heredera automática del poder. Si asumiera la presidencia, estaría obligada a convocar elecciones en un plazo de 30 días. Ese detalle, aparentemente técnico, es lo que la convierte en la figura más interesante del tablero.

¿Por qué Delcy?

  • Es institucional: su llegada podría venderse como continuidad legal, no como golpe.

  • Tiene perfil tecnocrático: ha pilotado la apertura económica limitada, la dolarización de facto y acuerdos discretos con capital extranjero.

  • Habla el idioma internacional: formación en Europa, experiencia diplomática y contactos fuera del eje militar.

Aquí aparece una línea narrativa que circula en círculos diplomáticos y analíticos:
Delcy Rodríguez podría ser la opción “tolerable” para la Casa Blanca si el objetivo no es hundir Venezuela, sino ordenar una transición controlada, evitar un colapso total y neutralizar a los sectores más duros del régimen.

No sería un respaldo público —impensable—, sino una aceptación pragmática: Delcy como puente, no como solución definitiva.

El factor hermano

Su hermano, Jorge Rodríguez, controla la Asamblea Nacional y la arquitectura política del chavismo. Juntos forman el único dúo con capacidad real de sostener el Estado sin recurrir inmediatamente al terror.

Pero hay un problema: Delcy no controla las armas.

2. Diosdado Cabello: el poder del miedo

Si el chavismo decide atrincherarse, el nombre es otro: Diosdado Cabello.

Cabello no es un sucesor elegante. Es el guardián del sistema:

  • Controla el SEBIN

  • La Policía Nacional

  • El sistema penitenciario

  • Las unidades especiales de represión

Es, literalmente, quien decide quién duerme en su casa y quién en una celda.

Su fortaleza… y su condena

  • Es temido dentro del régimen.

  • Ha neutralizado rivales internos.

  • Pero es inviable internacionalmente.

  • Y, como Maduro, está perseguido judicialmente en EE. UU. por narcotráfico.

Un gobierno de Cabello sería leído fuera como una declaración de guerra, no como transición. Más sanciones, más aislamiento, más riesgo de fractura interna.

3. Vladimir Padrino: el árbitro silencioso

El tercer vértice es Vladimir Padrino, ministro de Defensa desde 2014.
No gobierna… pero puede decidir quién gobierna.

  • Es el jefe real de las Fuerzas Armadas.

  • Ha garantizado la supervivencia del régimen reprimiendo protestas.

  • Ha mostrado, en ocasiones, un discurso ambiguo, con guiños institucionales.

Su nombre apareció vinculado a maniobras internas en 2019, lo que le ha convertido en una incógnita peligrosa: ¿lealtad absoluta o pragmatismo militar?

Un escenario posible —y muy comentado— es este:
Padrino sostiene a Delcy, garantiza el orden militar, y gana tiempo para una salida pactada.

4. El cuarto actor: la Casa Blanca

La Casa Blanca no busca héroes en Caracas. Busca estabilidad mínima, control migratorio, petróleo bajo control y el fin del chavismo más tóxico, no necesariamente del chavismo en bloque.

De ahí que Delcy Rodríguez encaje como figura de transición:

  • No es oposición.

  • No es militar pura.

  • No es Cabello.

Una transición “pilotada” por Delcy permitiría:

  • Abrir un proceso electoral vigilado.

  • Desactivar sanciones selectivamente.

  • Evitar un vacío caótico tipo Libia.

Entonces… ¿qué va a pasar?

No hay una sola Venezuela posible, sino tres escenarios abiertos:

  1. Transición controlada
    Delcy presidenta interina, apoyo militar de Padrino, elecciones forzadas.

  2. Cierre autoritario
    Cabello toma el control real, represión máxima, ruptura total con Occidente.

  3. Equilibrio inestable
    Gobierno colegiado de facto, sin líder claro, con el Ejército como árbitro.

Lo único seguro es esto:
el chavismo ha entrado en su fase más frágil desde 1999. Y, por primera vez, el relevo no se decide solo en Caracas.

Dejar un comentario

captcha