Asturias quiere jugar en la primera división del New Space y ha decidido hacerlo con hechos. El Gobierno del Principado destinará 1,8 millones de euros a la creación de dos bancos de pruebas avanzados —uno para nanosatélites y otro para motores de cohete— con el objetivo de impulsar la industria espacial, fortalecer el ecosistema tecnológico regional y atraer proyectos de alto valor añadido.
La iniciativa, promovida por la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo, se articula a través de un programa de Compra Pública Precomercial (CPP). ¿Qué significa esto? Que la Administración compra I+D allí donde el mercado aún no ofrece soluciones maduras, comparte riesgos y beneficios con las empresas y acelera el salto del laboratorio al prototipo. Traducido: innovación real, no titulares huecos.
Dos infraestructuras que no existen hoy en el mercado
El proyecto se licitará en dos lotes en las próximas semanas por parte de la Dirección General de Innovación, Investigación y Transformación Digital:
1) Banco de pruebas de nanosatélites.
Permitirá integrar, en un único sistema, todas las funcionalidades necesarias para una simulación orbital completa: control de orientación, simulación solar y de campo magnético, condiciones de vacío y medición de empuje. Estas capacidades abrirán la puerta al desarrollo y testeo de tecnología satelital ligada a redes avanzadas de comunicaciones, 5G e internet de las cosas (IoT). En pocas palabras: diseñar, probar y validar aquí lo que antes había que testar fuera.
2) Banco de pruebas para motores de cohete.
Pensado para pequeños lanzadores, cubrirá empujes de entre 1 y 20 kilogramos de fuerza. Esta infraestructura facilitará además la obtención de certificaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), un factor clave para que empresas y centros tecnológicos ganen competitividad y puedan escalar sus proyectos en el mercado internacional.
Sandboxes, órbita y talento
El programa se enmarca en la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, que impulsa la creación de sandboxes o laboratorios de pruebas. Uno de los fines del proyecto vinculado al espacio es poner en órbita un nanosatélite para testear distintas tecnologías desarrolladas en Asturias. Sí: del banco de pruebas al espacio.
El plazo de ejecución será de 18 meses, con financiación plurianual para los ejercicios 2026 y 2027. La ambición es clara: retener talento, atraer inversión, generar conocimiento aplicado y diversificar el tejido industrial.
“Posicionar Asturias en el New Space”
El director general de Innovación, Iván Aitor Lucas, lo resume sin rodeos:
“Uno de los grandes objetivos es posicionar Asturias entre las comunidades pujantes en la industria espacial, en lo que se denomina New Space, un sector estratégico de alto valor añadido y gran potencial de crecimiento, y dotar a nuestra comunidad de tecnologías de las que ahora carece”.
Asturias deja de mirar al cielo con prismáticos y empieza a construir cohetes, satélites y futuro desde casa. No es ciencia ficción: es política industrial con brújula… y cuenta atrás.
