Un cadáver en la sala de cajeros a primera hora
La jornada de este lunes arrancó con un golpe seco de realidad en Gijón. Sobre las ocho de la mañana, los empleados de una sucursal bancaria de la avenida de la Argentina, a la altura del parque de la Algodonera, abrieron la puerta de acceso a la zona de cajeros automáticos y se encontraron con la escena que nadie espera al comenzar el turno:
un hombre tendido en el suelo, inmóvil, sin reacción alguna.
De inmediato dieron aviso al 112 y solicitaron la presencia de la Policía Nacional, que se desplazó con varias patrullas al lugar. Los agentes pidieron la intervención urgente de los servicios sanitarios, pero el personal médico únicamente pudo confirmar el fallecimiento del varón en el propio cajero.
Un sintecho que usaba el cajero como refugio
Según las primeras informaciones facilitadas a los investigadores, el fallecido sería una persona sin hogar que acostumbraba a dormir en la calle y que habría utilizado la zona de cajeros como refugio nocturno frente al frío y la lluvia. No llevaba documentación, lo que ha impedido su identificación inmediata y obligará a recurrir a otros métodos para poner nombre y apellidos al cadáver.
En Gijón, la escena por desgracia encaja en una fotografía más amplia: los últimos recuentos apuntan a unas 290 personas en situación de sinhogarismo, de las que 76 duermen directamente en la calle y el resto dependen de albergues y recursos asistenciales. La Red de Inclusión Activa de Gijón (REDIA) acaba de presentar un plan operativo 2025-2026 con el objetivo declarado de erradicar el sinhogarismo en la ciudad, un reto que este nuevo caso vuelve a poner en el centro del debate.
Sin indicios de criminalidad, a la espera de la autopsia
Las pesquisas iniciales de la Policía Nacional descartan por ahora indicios de criminalidad: no se aprecian signos de violencia externa ni rastro aparente de pelea o robo en el interior de la sucursal. Todo apunta a una muerte súbita, probablemente por causas naturales o relacionadas con el deterioro físico asociado a la vida en la calle, extremo que deberá confirmar la autopsia.
Los agentes activaron el protocolo habitual en estos casos:
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Aviso al juzgado de guardia.
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Desplazamiento del forense para el levantamiento del cadáver.
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Traslado del cuerpo al Instituto de Medicina Legal del Principado de Asturias, donde se realizará la autopsia y se intentará la identificación mediante huellas, rasgos físicos y, si es necesario, pruebas de ADN.
Una mañana alterada en la avenida de la Argentina
El dispositivo policial y funerario no pasó desapercibido en la zona oeste de Gijón. La sucursal se encuentra en un punto de tránsito, entre las calles Margarita Xirgu y la avenida de las Industrias, junto al parque de la Algodonera, donde muchos vecinos y trabajadores coinciden a primera hora.
Vehículos de policía, sanitarios y el coche funerario llamaron la atención de quienes se acercaban al banco o cruzaban la zona para ir al trabajo. La imagen del cuerpo siendo retirado en camilla, rodeado de agentes, dejó una sensación de frialdad e impotencia entre quienes, de forma silenciosa, fueron testigos indirectos de la escena.
Los cajeros como dormitorio: una realidad incómoda
El caso vuelve a evidenciar una realidad incómoda en ciudades como Gijón:
los cajeros automáticos y accesos de sucursales bancarias se han convertido, en muchas ocasiones, en dormitorio improvisado para quienes no tienen otra alternativa.
Los últimos datos del recuento nocturno de personas sin hogar en la ciudad muestran que el problema es estructural y persistente, con más de 300 personas viviendo en la calle o en alojamientos sin condiciones dignas, cifra que prácticamente no se ha reducido en los últimos años pese a los recursos desplegados.
Organizaciones sociales y el propio Ayuntamiento llevan tiempo advirtiendo de que el sinhogarismo ya no es una realidad marginal, sino una consecuencia directa de la crisis de la vivienda, la precariedad laboral y la inflación, que expulsa a muchas personas de alquileres y habitaciones, dejándolas literalmente sin techo.
Un final silencioso que interpela a toda la ciudad
Este hombre murió solo, de madrugada, en la antesala de un banco. No hay, de momento, sospechas de delito. No hubo forcejeo ni robo. Solo un cuerpo sin vida en el suelo frío de un cajero, retirado a primera hora mientras el resto de la ciudad empezaba su jornada laboral.
La investigación policial seguirá su curso para poner nombre al fallecido y aclarar con precisión las causas de la muerte, pero el suceso deja ya una pregunta flotando en la avenida de la Argentina y en el conjunto de Gijón:
¿cómo es posible que, en una ciudad que presume de planes para erradicar el sinhogarismo, alguien termine sus días durmiendo en un cajero, sin que nadie lo eche de menos hasta que abre el banco?
