"Un cura insoportable"

¡Que apasionante historia la del humilde cura de Ars! El y su pueblo me llenan de envidia: lucharon juntos, creyeron juntos, amaron juntos y fueron muy felices para haber recorrido juntos el camino de la vida cristiana. Al poco de llegar al pueblo, los habitantes de Ars decían que su cura era "insoportable". No se daban cuenta que todos los santos son "insoportables", porque la mediocridad de los humanos no acepta al que apunta a la santidad sin rebajas.

Al cura de Ars le costó llegar al sacerdocio porque "los listos" pensaban que eran más importante los silogismos latinos que tener un corazón grande para amar a la gente. Y cuando apareció por el pueblo le despreciaron por su estilo tímido y sencillo, su sotana pobre, sus zapatones de campesino. Pero él lo que le interesaba era la conversión de sus feligreses: "dadme la conversión de mi parroquia, y sufriré todo lo que queráis durante mi vida". "Sí, durante cien años dadme los dolores más vivos, con tal de que se conviertan".
Es cierto que hay un solo sacerdocio y muchos caminos para realizarlo, aunque todos se midan por su parecido interior con Cristo. El cura de Ars eligió la tarea sencilla de rezar, trabajar, callar y sonreír por su parroquia. Y por este camino consiguió la conversión de sus feligreses.



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