Saltar al contenido

Los profesores asturianos mayores de 55 años podrán dar hasta tres horas menos de clase: el Principado confirma el calendario y estas son las condiciones

Los profesores asturianos mayores de 55 años podrán dar hasta tres horas menos de clase: el Principado confirma el calendario y estas son las condicionesSociedad
100 %

La Consejería de Educación ratifica el compromiso de reducir progresivamente la carga lectiva del profesorado veterano a partir del curso 2027-2028. La medida contempla una hora menos inicialmente, dos desde 2029 y hasta tres para los docentes de mayor edad en 2030. Pero todavía quedan trámites pendientes y una pregunta fundamental: ¿quién cubrirá las horas que dejarán de impartirse?

Jueves, 5 de noviembre de 2026 | Asturias Mundial

Una reivindicación histórica empieza a tomar forma en los colegios e institutos asturianos

Los profesores asturianos mayores de 55 años están más cerca de conseguir una reducción progresiva de las horas que pasan delante de sus alumnos. Una reivindicación que lleva años sobre las mesas de negociación y que el Gobierno del Principado se compromete ahora a materializar a partir del curso 2027-2028.

La consejera de Educación, Eva Ledo, confirmó este miércoles, 4 de noviembre, durante la reunión de seguimiento del pacto Asturias Educa, que existe un modelo acordado en el grupo de trabajo para avanzar en esta medida.

El compromiso cuenta con el respaldo de varias organizaciones sindicales, entre ellas UGT y ANPE, aunque CCOO no había expresado todavía su conformidad con el modelo en la reunión del miércoles, según explicó la consejera.

La novedad es que el proyecto ya no se limita a una declaración de intenciones. Existe una propuesta concreta, con un calendario progresivo de aplicación que se extendería durante cuatro cursos escolares.

Eso sí: el compromiso político y sindical todavía debe superar los trámites necesarios para convertirse en una medida definitivamente aprobada.

¿Cuántas horas menos tendrán que dar los profesores? Este es el calendario previsto

La propuesta defendida por UGT, uno de los sindicatos que han participado en la negociación, establece cuatro etapas:

CURSO 2027-2028: UNA HORA MENOS

El profesorado mayor de 55 años podrá beneficiarse de una reducción de una hora lectiva semanal.

Será el primer paso de la implantación.

CURSO 2028-2029: DOS HORAS PARA LOS MAESTROS

Los docentes del cuerpo de Maestros pasarán a disfrutar de una reducción de dos horas lectivas semanales.

Para el resto de cuerpos docentes, el modelo contempla transitoriamente una hora lectiva menos y otra hora de carácter complementario.

CURSO 2029-2030: DOS HORAS PARA TODOS LOS CUERPOS

La reducción alcanzará las dos horas lectivas semanales para todo el profesorado mayor de 55 años, con independencia del cuerpo docente al que pertenezca.

CURSO 2030-2031: HASTA TRES HORAS PARA LOS MAYORES DE 64 AÑOS

Los profesores de entre 55 y 63 años mantendrán la reducción de dos horas lectivas.

Los docentes de 64 años o más podrán alcanzar una reducción de tres horas semanales.

Este es el calendario recogido en la propuesta publicada por UGT Enseñanza Asturias el pasado 15 de octubre, que el sindicato considera viable y beneficiosa para el colectivo docente.

No obstante, se trata de un modelo pendiente de aprobación definitiva y, por tanto, susceptible de modificaciones durante su tramitación.

Atención: menos horas de clase no significa trabajar menos horas

Esta es probablemente la aclaración más importante para los profesores que esperan beneficiarse de la medida.

La reducción de horas lectivas no implica automáticamente una disminución de la jornada laboral total.

La propuesta inicial presentada por el Principado establecía que las horas de docencia directa que se eliminaran serían sustituidas por otras actividades complementarias de permanencia en el centro.

Es decir, un profesor podría pasar menos tiempo impartiendo clases, pero continuar desarrollando tareas profesionales durante el mismo horario laboral.

Entre estas actividades pueden encontrarse la preparación de materiales, la coordinación pedagógica y otras funciones vinculadas a la actividad docente.

La Administración había planteado, además, que esas horas no se utilizaran para sustituir clases mediante guardias.

La filosofía de la medida es permitir que los profesores veteranos reduzcan progresivamente las exigencias de la docencia directa sin abandonar sus responsabilidades educativas.

No estamos hablando de una jubilación parcial ni de un permiso remunerado para marcharse antes a casa. Estamos hablando de reorganizar el trabajo docente.

¿Quiénes podrán beneficiarse?

Otra cuestión esencial es determinar qué profesores tendrán derecho a la reducción.

La propuesta presentada por el Gobierno asturiano el pasado mes de julio contemplaba cuatro requisitos principales:

  • Edad: haber cumplido 55 años antes del inicio del curso escolar, tomando como referencia el 31 de agosto.

  • Antigüedad: acreditar al menos 12 años de servicios en la enseñanza pública no universitaria.

  • Situación administrativa: encontrarse en servicio activo en el Principado de Asturias.

  • Jornada: prestar servicios a jornada completa durante todo el curso.

Aquel planteamiento también incluía determinadas incompatibilidades relacionadas con el ejercicio de otra actividad remunerada y la prolongación voluntaria del servicio después de alcanzar la edad legal de jubilación.

Sin embargo, estos requisitos proceden de una propuesta anterior y no deben confundirse con condiciones definitivamente aprobadas.

De hecho, CCOO informó en octubre de que las negociaciones habían permitido reducir algunas incompatibilidades inicialmente previstas.

La redacción definitiva de los requisitos será, por tanto, uno de los documentos que deberán conocerse antes de confirmar quién podrá acogerse a la medida.

¿Por qué se quiere reducir la carga lectiva a partir de los 55 años?

La enseñanza es una profesión que combina una importante exigencia intelectual con un esfuerzo continuado de atención, comunicación y gestión de grupos.

Un profesor no se limita a explicar una materia.

Debe preparar las clases, evaluar trabajos y exámenes, atender las necesidades de sus alumnos, participar en reuniones y coordinarse con otros profesionales.

En determinadas etapas educativas, además, se enfrenta a situaciones de conflictividad, dificultades de aprendizaje y necesidades de atención individualizada.

Con el paso de los años, el desgaste profesional puede aumentar.

La reducción de carga lectiva pretende reconocer esa realidad y facilitar que los docentes con una trayectoria prolongada mantengan su actividad profesional en mejores condiciones.

No se trata de considerar que una persona de 55 años ha perdido capacidad para enseñar.

Al contrario: los profesionales veteranos acumulan conocimientos y experiencia que pueden resultar especialmente valiosos para los centros.

La cuestión consiste en aprovechar esa experiencia mediante una organización del trabajo que tenga en cuenta las distintas etapas de la carrera profesional.

El gran interrogante: ¿quién dará las clases que dejen de impartir los veteranos?

Aquí aparece la dimensión menos visible del acuerdo.

Si miles de horas de docencia directa dejan de ser impartidas por profesores mayores de 55 años, alguien tendrá que asumirlas.

Y esa sustitución exige planificación.

Los colegios e institutos funcionan con horarios que deben cuadrar hasta el último periodo lectivo.

Cada grupo necesita profesores para impartir las materias correspondientes.

La reducción de la carga lectiva de una parte de la plantilla puede obligar a redistribuir horarios, modificar la organización de los departamentos o incorporar nuevos profesionales.

El efecto será diferente según el tamaño del centro, el número de profesores beneficiarios y las especialidades afectadas.

En un instituto grande, la reorganización podría facilitarse mediante una redistribución de determinadas horas.

En un colegio pequeño, especialmente en el medio rural asturiano, disponer de una hora menos de docencia de un maestro puede plantear dificultades organizativas adicionales.

La pregunta fundamental es si Educación acompañará la reducción lectiva de los recursos humanos y económicos necesarios para evitar que la medida termine incrementando la carga de otros compañeros.

Por ahora, la información facilitada sobre el acuerdo del miércoles no permite establecer cuántos docentes podrán acogerse a la reducción, cuántas horas deberán cubrirse ni cuál será su coste presupuestario.

Tampoco existe una cifra confirmada de nuevas contrataciones asociadas al modelo.

Por tanto, sería prematuro anunciar un número determinado de plazas adicionales.

UGT y ANPE desbloquean la negociación, pero CCOO mantiene sus diferencias

La negociación también presenta una dimensión sindical.

Eva Ledo agradeció expresamente a UGT y ANPE su participación en una nueva propuesta que ha permitido avanzar hacia un modelo compartido.

La consejera explicó que la iniciativa cuenta con el respaldo de las organizaciones presentes en el grupo de trabajo, con la excepción de CCOO, que todavía no se había pronunciado ni a favor ni en contra en el encuentro del miércoles.

Sin embargo, la posición de Comisiones Obreras tiene antecedentes que conviene conocer.

El sindicato anunció el pasado 15 de octubre que había conseguido reabrir las conversaciones y mejorar determinadas condiciones de las propuestas anteriores.

CCOO defendía una reducción de dos horas lectivas desde el próximo curso, una reivindicación más ambiciosa que el calendario finalmente planteado.

Entre las mejoras que destacó figuraban el adelanto de algunos plazos, la ampliación de las reducciones y la eliminación de determinadas incompatibilidades.

Por su parte, UGT sostiene que el modelo negociado representa un avance realista y que su aplicación progresiva permitirá consolidar el derecho sin comprometer la organización de los centros.

La diferencia entre ambas posiciones no se centra en la conveniencia de reducir las horas lectivas, sino principalmente en la velocidad de implantación y en las condiciones del modelo.

Educación también quiere reducir la burocracia que soportan los profesores

La reunión del miércoles abordó otra cuestión que afecta directamente a las condiciones laborales del profesorado asturiano.

La Consejería y las organizaciones sindicales firmantes estudiaron posibles modificaciones del actual sistema de evaluación de la función docente.

El objetivo anunciado es simplificar los procedimientos administrativos y reducir la burocracia.

La propuesta pretende facilitar los trámites relacionados con la evaluación y la progresión profesional.

Es una cuestión especialmente relevante porque una parte de las quejas del profesorado no está relacionada exclusivamente con las horas de clase, sino con el tiempo dedicado a cumplimentar documentos, preparar informes y atender obligaciones administrativas.

La consejera señaló que espera presentar nuevos avances en la próxima reunión de seguimiento de Asturias Educa.

Por el momento, no se ha concretado qué procedimientos se eliminarán, simplificarán o modificarán.

Una comisión vigilará que el calendario se cumpla

La propuesta sindical contempla la creación de una comisión de seguimiento encargada de supervisar la implantación.

Su función será comprobar que los compromisos se cumplen, analizar las dificultades que puedan surgir y estudiar posibles mejoras.

UGT considera que este mecanismo permitirá revisar los plazos y valorar nuevos avances si la situación organizativa y presupuestaria lo permite.

La existencia de esa comisión resulta especialmente importante porque el calendario se extiende hasta el curso 2030-2031.

Estamos hablando de una medida cuya aplicación completa exigiría varios años de continuidad administrativa, planificación de plantillas y disponibilidad presupuestaria.

El reto no es únicamente aprobar una disposición, sino garantizar que todos los centros puedan aplicarla correctamente.

Lo que todavía falta por aclarar

Aunque el compromiso ha avanzado, existen cuestiones relevantes que Educación deberá concretar.

¿Cuántos profesores asturianos mayores de 55 años podrán acogerse a la medida?

¿Qué requisitos e incompatibilidades recogerá el texto definitivo?

¿Cuánto dinero deberá destinar el Principado a reorganizar las plantillas?

¿Será necesario contratar nuevos docentes?

¿Cómo se cubrirán las horas en los colegios rurales y en los institutos con especialidades difíciles de sustituir?

¿Se garantizará que la reducción lectiva no termine convirtiéndose en más trabajo para otros profesores?

Y, especialmente, ¿cuándo se aprobará definitivamente el modelo para que los equipos directivos puedan preparar los horarios del curso 2027-2028?

Son interrogantes que deberán resolverse antes de que la reducción sea una realidad.

Un reconocimiento a la experiencia docente que tendrá que demostrarse en las aulas

El acuerdo anunciado por Educación supone un nuevo avance en una reivindicación sostenida durante años por las organizaciones docentes.

Reducir progresivamente la carga lectiva del profesorado veterano puede contribuir a mejorar sus condiciones de trabajo y a aprovechar mejor la experiencia acumulada durante décadas.

Pero la medida también plantea exigencias para la Administración.

No bastará con anunciar una reducción de horas.

Será necesario determinar sus beneficiarios, aprobar las normas correspondientes, calcular las necesidades de personal y garantizar que la reorganización no perjudique a los alumnos.

El verdadero éxito del acuerdo no estará en que un profesor de 55 años tenga una hora menos de clase sobre el papel, sino en que pueda disfrutar efectivamente de esa reducción sin que su centro pierda capacidad educativa.

Asturias ha dado un paso para reconocer la trayectoria de sus docentes más veteranos.

Ahora llega la parte decisiva: convertir el compromiso en un derecho efectivo, con calendario, presupuesto y garantías.

Dejar un comentario

Puedes cambiarlas en cualquier momento desde el pie de página.

El servidor genera también totales diarios de audiencia sin cookies ni identificadores de lector, exclusivos de Asturias Mundial. Cómo se realiza esta medición limitada.