La primera jornada del cierre del puente sobre el Sella terminó convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza para vecinos, trabajadores y turistas. El paso peatonal quedó interrumpido durante tres horas sin aviso previo, justo cuando los autobuses lanzadera no prestaban servicio. Por la tarde comenzó la demolición del tablero, que provocó una segunda interrupción. El alcalde, Paulo García, exige horarios claros, acelerar los trabajos y resolver los problemas de movilidad de un concejo que tendrá que convivir con las obras, previsiblemente, hasta marzo de 2027.
Ribadesella | Martes, 27 de octubre de 2026
Lo que debía ser el primer día de una operación cuidadosamente planificada para renovar una de las principales infraestructuras de Ribadesella terminó convertido en una sucesión de imprevistos, esperas, protestas y desconcierto.
Desde las ocho de la mañana del lunes 26 de octubre, el puente de la N-632 sobre la ría del Sella permanece cerrado al tráfico de vehículos. Era una restricción anunciada y conocida por los vecinos. Lo que muchos no esperaban era descubrir, apenas tres horas después, que tampoco podían cruzarlo caminando.
Sin aviso previo, los peatones se encontraron con el paso interrumpido. Familias que necesitaban llegar al otro lado de la ría, personas que acudían a sus actividades habituales, trabajadores y turistas se vieron obligados a buscar alternativas.
La principal solución prevista por las administraciones, un servicio gratuito de autobuses lanzadera, tampoco funcionaba en aquel momento: el corte peatonal coincidió con uno de los descansos programados de los vehículos.
La situación dejó al descubierto el principal problema que afronta Ribadesella: no basta con ofrecer alternativas de transporte si estas no están coordinadas con los momentos en los que se interrumpe el paso por el puente.
Tres horas sin poder cruzar a pie: el primer gran conflicto
El cierre para vehículos comenzó a las 08.00 horas, conforme a lo previsto por el Ministerio de Transportes.
Durante las primeras horas, los peatones pudieron continuar atravesando el puente, pero alrededor de las once de la mañana el paso quedó interrumpido por motivos relacionados con los trabajos.
La prohibición se prolongó aproximadamente hasta las 14.00 horas.
El problema no fue únicamente la duración. Fue, sobre todo, la falta de información previa.
Personas que habían salido de sus domicilios confiando en poder cruzar andando descubrieron que no tenían garantizado el regreso.
Algunos afectados acudieron a la parada de la avenida de Palacio Valdés, frente a la sidrería La Guía, donde se encontraron con otra dificultad: el servicio de lanzaderas tenía programado un descanso entre las 10.45 y las 11.45 horas.
Las incidencias se extendieron a situaciones cotidianas de todo tipo.
Hubo vecinos que no pudieron llegar a sus actividades deportivas, personas que habían salido a realizar gestiones y turistas preocupados por llegar a tiempo a sus compromisos de viaje.
Entre los testimonios recogidos durante la mañana figuraban los de dos mujeres que necesitaban regresar a sus viviendas, donde habían dejado una fabada preparándose, y visitantes que debían abandonar su alojamiento o desplazarse al aeropuerto.
Más allá de las anécdotas, el episodio puso de manifiesto una dificultad seria: las dos márgenes de Ribadesella, acostumbradas a estar comunicadas directamente, pueden quedar temporalmente separadas sin una alternativa inmediata suficientemente coordinada.
A las 15.30 horas comenzó la demolición: el puente ya está siendo desmontado
La jornada no terminó con la reapertura del paso peatonal a primera hora de la tarde.
Hacia las 15.30 horas comenzó la intervención más importante del día: el corte del primer tramo del antiguo tablero del puente.
Las máquinas iniciaron los trabajos en el extremo occidental de la estructura, junto al Muellín y el puerto deportivo, en la zona correspondiente al estribo número dos.
La operación constituye el comienzo efectivo de la sustitución del tablero, uno de los trabajos centrales de la rehabilitación.
Y volvió a tener consecuencias para quienes intentaban cruzar caminando.
Por razones de seguridad, los operarios tuvieron que cerrar de nuevo el paso peatonal, esta vez durante aproximadamente veinte minutos.
En una sola jornada, los vecinos comprobaron que el tránsito a pie, inicialmente previsto como solución básica durante el cierre al tráfico, también puede quedar suspendido cuando la maquinaria ejecuta operaciones delicadas.
El Ministerio ya había advertido de que podrían producirse interrupciones puntuales por seguridad o fuertes rachas de viento. Lo ocurrido el lunes demuestra la importancia de anunciar dichas restricciones con suficiente antelación.
El alcalde exige horarios, rapidez y explicaciones sobre los equipos de trabajo
El alcalde de Ribadesella, Paulo García, reaccionó ante las quejas vecinales reclamando al Ministerio de Transportes y a la Delegación del Gobierno información anticipada sobre los cierres peatonales.
Su exigencia es que los vecinos conozcan los horarios de interrupción y puedan adaptar sus actividades a las nuevas circunstancias.
Pero la preocupación municipal va más allá de los cortes.
El Ayuntamiento también quiere que las obras avancen con la máxima rapidez posible para reducir las consecuencias económicas y sociales de una intervención de varios meses.
García ha reclamado que se contemple trabajar a dos o tres turnos y ha puesto sobre la mesa una cuestión relacionada con la planificación inicial del proyecto.
En junio de 2025, Transportes planteó utilizar dos equipos independientes para avanzar en la sustitución del tablero desde ambos extremos del puente hacia la zona central.
Sin embargo, el lunes únicamente se había observado el comienzo de los trabajos desde la parte occidental.
Según la explicación trasladada por el alcalde, todavía podrían quedar cuatro pilastras pendientes de reforzar en las proximidades del extremo oriental, lo que dificultaría iniciar simultáneamente las operaciones por ese lado.
Esta explicación municipal necesita confirmación del Ministerio de Transportes. Tampoco consta, en la información contrastada hasta esta mañana, un calendario oficial actualizado que indique cuándo comenzaría a trabajar un segundo equipo.
Autobuses gratuitos: nueve paradas, dos vehículos y un servicio que deberá demostrar su eficacia
El cierre del puente ha obligado al Principado a poner en marcha un dispositivo extraordinario de transporte público, gestionado por el Consorcio de Transportes de Asturias (CTA).
La medida consiste en dos microbuses de 30 plazas que comunican ambas márgenes de la ría mediante un recorrido alternativo por carretera.
Los autobuses son gratuitos para todos los usuarios, independientemente de que dispongan o no de tarjeta de transporte.
El servicio ofrece 28 frecuencias de ida y vuelta en jornadas laborables y 25 los sábados, domingos y festivos.
La primera mañana permitió comprobar que la existencia de estas lanzaderas no garantiza por sí sola una comunicación fluida.
Cuando el puente quedó cerrado a los peatones, algunos vecinos tuvieron que esperar a la siguiente salida. La coincidencia con la pausa de los conductores evidenció la necesidad de coordinar el servicio con las operaciones de obra.
El CTA ha previsto supervisar el funcionamiento del dispositivo y realizar ajustes si resulta necesario.
Guía de servicio: cómo desplazarse mientras duren las obras
Situación del puente
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Vehículos particulares: cerrado desde el 26 de octubre.
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Peatones: paso permitido con interrupciones por seguridad.
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Desvío de vehículos: autovía A-8, entre Llovio y Pando/Bones.
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Autobuses lanzadera: gratuitos.
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Duración prevista de los trabajos: hasta marzo de 2027.
No se ha podido confirmar esta mañana un horario oficial de futuros cortes peatonales. El acceso puede cambiar durante las maniobras de obra.
Horarios de las lanzaderas
Días laborables:
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Desde El Picu: primeras y últimas salidas anunciadas entre las 06.15 y las 21.15 horas.
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Desde la villa: entre las 07.15 y las 21.45 horas.
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Frecuencias anunciadas: 28.
Sábados, domingos y festivos:
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Desde El Picu: entre las 08.45 y las 21.45 horas.
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Desde la villa: entre las 09.15 y las 22.15 horas.
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Frecuencias anunciadas: 25.
Estos intervalos corresponden a las franjas de las primeras y últimas salidas anunciadas; no significan que haya autobuses circulando permanentemente durante todo ese tiempo.
Las nueve paradas del recorrido
El itinerario actualizado, desde el casco urbano hasta la zona de la playa, comprende:
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Plaza de Abastos.
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Estación de autobuses.
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Tejera de Lloviu.
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Bones.
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San Esteban de Leces.
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Glorieta de Los Porqueros.
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Urbanización Monte Somos.
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Plaza San Miguel, en las proximidades de Puente'l Pilar.
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El Picu.
La modificación del itinerario responde a las peticiones municipales para acercar el servicio a los barrios afectados.
El autobús tiene que efectuar un recorrido sensiblemente más largo que el antiguo paso directo por el puente, lo que obliga a los pasajeros a prever tiempo adicional, especialmente durante las horas de mayor demanda.
Las conexiones con Gijón: horarios que deben conocer los viajeros
El dispositivo incorpora conexiones en Bones con los autobuses hacia Gijón, una opción relevante para quienes trabajan, estudian o deben acudir a citas en esa ciudad.
En días laborables, las salidas desde El Picu que permiten enlazar en Bones están programadas a las 06.15, 07.45, 10.15, 11.45, 14.15, 16.15, 18.15 y 20.15 horas.
En sentido contrario, las salidas desde Gijón con conexión hacia El Picu están previstas a las 06.15, 07.55, 10.15, 12.00, 14.30, 16.15, 18.30 y 20.15 horas.
Los fines de semana y festivos también se mantienen conexiones específicas, aunque con menos frecuencias.
Conviene distinguir que la lanzadera local es gratuita, mientras que el transporte interurbano hacia Gijón mantiene sus propias condiciones tarifarias.
La coordinación de estos transbordos constituye otra de las cuestiones que deberán seguirse durante las próximas semanas.
Un consultorio provisional en El Picu y una ambulancia disponible las 24 horas
Entre las medidas adoptadas para reducir el aislamiento de la zona de la playa destaca la apertura, este lunes, de un consultorio sanitario provisional en El Picu.
El dispositivo cuenta con una ambulancia disponible las 24 horas para responder a las urgencias que puedan producirse mientras el acceso habitual al centro de salud resulte más complicado.
El Ayuntamiento ha solicitado al Servicio de Salud del Principado de Asturias que este consultorio pueda asumir también una parte de la actividad asistencial ordinaria, mediante una consulta propia.
Sin embargo, la puesta en funcionamiento de esa atención completa no estaba confirmada en el último balance contrastado.
La diferencia es importante: disponer de una ambulancia y de atención para emergencias no equivale a contar con todos los servicios habituales de un centro de salud.
En situaciones de emergencia sanitaria, los vecinos deben seguir utilizando el 112 y las indicaciones de los profesionales.
También se han habilitado tres plazas de taxi frente al consultorio de El Picu, con el objetivo de facilitar los desplazamientos de los residentes.
Agricultores y vehículos especiales: una petición todavía sin respuesta
Otro problema pendiente afecta a los vehículos agrícolas y a determinada maquinaria que no puede circular normalmente por autovía.
Mientras los turismos utilizan la A-8 para rodear la ría, los agricultores y profesionales que necesitan trasladar tractores u otros vehículos especiales se encuentran con limitaciones específicas.
El Ayuntamiento ha pedido a la Delegación del Gobierno una autorización excepcional que permita utilizar el tramo de la Autovía del Cantábrico comprendido entre los enlaces de Llovio y Bones-Pandu.
La solicitud pretende ofrecer una alternativa durante los meses en los que el puente permanecerá cerrado.
Al cierre de la información del lunes, el consistorio seguía sin recibir una respuesta definitiva.
Hasta que exista una autorización expresa, no debe darse por permitido el acceso de vehículos que tengan prohibida su circulación por autovía.
Una obra que se prolongará durante casi cinco meses
El puente de Ribadesella se encuentra en el kilómetro 3 de la carretera N-632.
Su rehabilitación responde a los problemas de deterioro estructural que presenta una infraestructura fundamental para la movilidad de la comarca oriental asturiana.
La intervención incluye el refuerzo de la cimentación y la sustitución del tablero existente.
El procedimiento elegido consiste en retirar y reconstruir sucesivamente los diferentes vanos, utilizando maquinaria pesada y grúas de gran tonelaje.
La complejidad de estas operaciones hace necesario ocupar completamente la calzada.
El Ministerio había establecido inicialmente un periodo de cierre total de aproximadamente 18 semanas, con finalización prevista en marzo de 2027.
No obstante, el calendario dependerá de la evolución de los trabajos, de las condiciones meteorológicas y de las posibles incidencias técnicas.
El proyecto contempla mantener un paso provisional para peatones sobre los tramos en construcción, salvo cuando las operaciones impidan garantizar la seguridad.
Lo ocurrido el primer día pone de manifiesto que esas excepciones pueden tener consecuencias importantes en el funcionamiento cotidiano de la localidad.
El verdadero problema: organizar la vida de un pueblo dividido por su ría
La trascendencia del cierre va mucho más allá de las molestias habituales de una obra pública.
Ribadesella tiene buena parte de su vida cotidiana distribuida entre ambas orillas del Sella.
En una margen se concentran servicios administrativos, establecimientos comerciales y actividades esenciales. En la otra se encuentran importantes zonas residenciales, turísticas y equipamientos.
El puente ha funcionado durante décadas como una conexión directa entre espacios que forman parte de una misma localidad.
Su cierre obliga ahora a modificar rutinas aparentemente sencillas: llevar a los niños al colegio, acudir a una consulta, hacer la compra, desplazarse al trabajo o visitar a un familiar.
Para los establecimientos comerciales y hosteleros también se abre un periodo de incertidumbre.
La dificultad de acceder directamente de una margen a otra puede alterar los hábitos de consumo y reducir determinados desplazamientos espontáneos.
El impacto será especialmente sensible para las personas mayores, los vecinos con movilidad reducida y quienes no disponen de vehículo propio.
Por ello, disponer de horarios fiables de transporte y de información inmediata sobre los cierres peatonales es una necesidad básica.
Lo que todavía queda por resolver este martes
Las incidencias del lunes dejan varias cuestiones pendientes que afectan directamente a la organización de los próximos meses.
La primera es la publicación de un sistema de avisos suficientemente anticipados para los cortes peatonales.
La segunda, la coordinación de esos cortes con los autobuses lanzadera, evitando que los vecinos encuentren cerradas simultáneamente las dos alternativas.
La tercera, la posibilidad de incrementar las frecuencias durante las horas más complicadas, a partir de la demanda real de usuarios.
También falta conocer cuándo se incorporará el segundo equipo de demolición previsto inicialmente y si será posible acelerar el calendario de ejecución.
A ello se añaden la autorización solicitada para los vehículos agrícolas y la definición definitiva de los servicios sanitarios que prestará el consultorio provisional de El Picu.
Por ahora, no se ha podido confirmar una nueva comunicación oficial de este martes 27 de octubre que resuelva todas estas cuestiones.
Ribadesella necesita algo más que paciencia
La renovación del puente es una intervención necesaria para asegurar el futuro de una infraestructura estratégica.
Pero la importancia de la obra no puede convertir en inevitables todos los problemas asociados a su ejecución.
El primer día ha demostrado que la coordinación entre administraciones, trabajadores, transportistas y vecinos será tan importante como el desarrollo técnico de los trabajos.
Resulta difícil pedir a una población que reorganice su vida durante casi cinco meses sin ofrecerle información precisa sobre cuándo podrá cruzar de una orilla a otra.
El Ayuntamiento reclama respuestas y el Principado tendrá que comprobar si su dispositivo de transporte es capaz de absorber las necesidades reales de movilidad.
Por su parte, el Ministerio de Transportes deberá explicar cómo evolucionará la demolición y qué medidas se adoptarán para evitar nuevas interrupciones inesperadas.
Ribadesella afronta desde este lunes una de las mayores alteraciones de su movilidad cotidiana en décadas. El reto no consiste solamente en terminar el nuevo tablero cuanto antes, sino en conseguir que, mientras duren las obras, los vecinos puedan seguir haciendo algo tan elemental como llegar a tiempo a casa, al trabajo o al médico.

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