Una extraordinaria colección de fotografías, anuncios y documentos históricos revela cómo la sidra acompañó a miles de asturianos que buscaron una nueva vida en América. La Fundación Asturies XXI inaugura este viernes 30 de octubre, en la Casa de la Cultura de Bimenes, una exposición que recupera recuerdos de Cuba, México y Argentina y demuestra que una botella podía convertirse en el vínculo más entrañable con la tierra que habían dejado atrás.
Bimenes, 26 de octubre de 2026. Hubo un tiempo en el que miles de asturianos tuvieron que despedirse de sus familias, abandonar sus pueblos y embarcar rumbo a América con una maleta llena de incertidumbres. Dejaban atrás sus casas, sus montañas, sus fiestas y sus amigos. Pero hubo algo que muchos se empeñaron en mantener al otro lado del océano: la sidra.
En La Habana, Buenos Aires o México, abrir una botella podía significar mucho más que compartir una bebida. Era recordar una romería, una comida familiar, las fiestas del pueblo o aquella Asturias que seguía presente en la memoria.
Esa historia, construida con pequeños recuerdos personales y grandes movimientos migratorios, vuelve ahora a casa.
El próximo viernes 30 de octubre, a las 19.00 horas, la Casa de la Cultura de Bimenes, en Santuyano, inaugurará la exposición «La sidre na emigración asturiana. Memoria gráfica d'una cultura compartida».
Organizada por la Fundación Asturies XXI, con la colaboración del Ayuntamiento de Bimenes y el apoyo de la Consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo del Principado, la muestra propone descubrir una parte poco conocida de nuestra historia: el extraordinario papel que desempeñó la sidra en las comunidades asturianas establecidas en América.
Cuba, 1885: dos emigrantes posan orgullosos junto a una botella de sidra
Una de las imágenes más sugerentes del proyecto tiene casi siglo y medio de antigüedad.
Fue tomada en Cuba en 1885. Dos emigrantes asturianos aparecen vestidos elegantemente, con sus sombreros y trajes claros, en un estudio fotográfico de la época.
Entre ambos, sobre un pequeño pedestal, destaca una botella de sidra acompañada de un vaso.
La fotografía, conservada en el Archivo Histórico de Valle, Ballina y Fernández, tiene un enorme valor documental.
¿Por qué decidieron incluir aquella botella en un retrato que probablemente estaba destinado a familiares y conocidos?
La interpretación que propone la exposición es que la sidra funcionaba como un símbolo de identidad, una manera de recordar públicamente de dónde venían aquellos hombres.
No era simplemente una botella. Era un pedazo de Asturias colocado deliberadamente en una fotografía que sobreviviría a sus protagonistas.
Esta imagen es una de las veinte piezas que componen el recorrido documental preparado por la Fundación Asturies XXI.
De México a Buenos Aires: una historia contada a través de fotografías
El proyecto reúne fotografías, carteles comerciales, etiquetas y documentos que permiten seguir la presencia de la sidra en América entre 1870 y 1947.
Entre las piezas más antiguas aparece una fotografía realizada en México hacia 1870, en la que una botella de sidra ocupa un lugar destacado sobre el escritorio de un escribano.
Otra imagen documenta una excursión organizada en La Habana en 1917 por la Juventud de Cuideiru, una de aquellas agrupaciones que mantenían vivas las relaciones entre los emigrantes de un mismo concejo.
En Buenos Aires, una fotografía de 1922 muestra un quiosco de bebidas con un gran anuncio de sidra El Gaitero.
La escena demuestra hasta qué punto este producto asturiano había logrado introducirse en la vida comercial de la capital argentina.
Y una imagen tomada hacia 1930 en el Hotel América de Córdoba recoge una comida de asturianos residentes en Argentina, reunidos alrededor de una larga mesa con numerosas botellas.
Son escenas muy diferentes, pero todas hablan de una misma realidad: la sidra estaba presente en las celebraciones, los establecimientos comerciales, los encuentros sociales y la vida cotidiana de las comunidades emigrantes.
Más de 350.000 asturianos buscaron una nueva vida en América
Para comprender el valor de estas imágenes es necesario recordar la magnitud de la emigración asturiana.
Según los datos históricos divulgados por el Ministerio de Inclusión, aproximadamente 350.000 asturianos emigraron a América entre mediados del siglo XIX y el primer tercio del XX.
Cuba y Argentina fueron dos de los principales destinos de aquel movimiento humano que transformó la sociedad asturiana.
Muchos emigrantes encontraron grandes dificultades en sus nuevos países. Otros consiguieron prosperar, levantar negocios, formar familias y participar en la creación de asociaciones culturales y sociedades de ayuda mutua.
Los centros asturianos se convirtieron en espacios fundamentales para conservar las costumbres y mantener los vínculos con los pueblos de origen.
Allí se celebraban fiestas, se compartían comidas, se escuchaba música tradicional y se recordaban las fechas más importantes del calendario asturiano.
La sidra ocupó un lugar especial en aquellos encuentros.
Y con el paso de las generaciones se convirtió también en una tradición transmitida a hijos y nietos que, en muchos casos, ya habían nacido a miles de kilómetros de Asturias.
La emigración creó un gigantesco mercado para la sidra asturiana
La exposición permite descubrir otra historia igualmente sorprendente: el impacto económico que tuvo la emigración sobre la industria sidrera.
La demanda de los asturianos establecidos en América favoreció la expansión de la sidra espumosa, cuya elaboración y envasado facilitaban su distribución a larga distancia.
Según la documentación histórica reunida por la Fundación Asturies XXI, a finales del siglo XIX más del 98 % de la producción asturiana de este tipo de sidra estaba destinada al mercado americano.
En el año 1900, Valle, Ballina y Fernández, la empresa de El Gaitero, ya había superado los siete millones de botellas exportadas acumuladas.
El crecimiento de este comercio obligó a modernizar instalaciones, sistemas de embotellado, almacenes y medios de transporte.
También impulsó actividades relacionadas con las pomaradas, la fabricación de envases, la tonelería y los servicios comerciales.
De este modo, las comunidades emigrantes no solo conservaron una tradición cultural, sino que contribuyeron a transformar una parte importante de la economía asturiana.
La sidra se convirtió en uno de los productos que proyectaron el nombre de Asturias mucho más allá de sus fronteras.
Un libro de 48 páginas y una exposición que aspira a seguir viajando
La iniciativa de la Fundación Asturies XXI no se limita a la exposición que se inaugurará en Bimenes.
El proyecto incluye también un libro digital ilustrado de 48 páginas, una exposición virtual y un archivo documental abierto a nuevas aportaciones.
El recorrido inicial reúne veinte piezas históricas seleccionadas de fondos museísticos, archivos empresariales y colecciones documentales.
Entre las instituciones que conservan parte de este patrimonio figura el Muséu del Pueblu d'Asturies, en Gijón, que custodia importantes fondos relacionados con la emigración.
La exposición ha sido concebida con vocación itinerante, para que otras instituciones, asociaciones y entidades culturales puedan solicitar su presentación.
Además, la Fundación mantiene abierta la posibilidad de incorporar fotografías familiares, cartas, documentos comerciales y otros recuerdos relacionados con la sidra y la emigración.
Esta iniciativa añade un valor especial al proyecto: todavía pueden existir en álbumes familiares, cajones y archivos particulares fotografías que ayuden a reconstruir historias desconocidas.
Bimenes, escenario de un reencuentro con la memoria
La inauguración tendrá lugar el viernes 30 de octubre, a las siete de la tarde, en la Casa de la Cultura de Bimenes, situada en Santuyano.
La cita reunirá patrimonio cultural, historia de la emigración y tradición sidrera en una propuesta que invita a mirar el pasado desde los vínculos humanos.
Desde la Fundación Asturies XXI, presidida por Marcos A. Fernández Marqués, se ha trasladado una invitación a los medios de comunicación y al público interesado en la cultura asturiana para participar en este encuentro con la memoria colectiva.
La exposición permite también recordar el papel de tantas familias que mantuvieron viva su identidad lejos de casa, incluso cuando el regreso a Asturias no llegó a producirse.
Porque la historia de la emigración no se encuentra únicamente en los grandes edificios indianos, las fortunas que regresaron o los nombres de quienes alcanzaron notoriedad.
También está en las fotografías humildes, las celebraciones familiares, las cartas enviadas desde ultramar y los objetos cotidianos que mantenían vivo el recuerdo de un lugar.
Y, entre esos objetos, hubo uno que acompañó a generaciones enteras: una botella de sidra que, abierta a miles de kilómetros, permitía sentirse por un instante un poco más cerca de Asturias.
Información práctica
Exposición: «La sidre na emigración asturiana. Memoria gráfica d'una cultura compartida».
Inauguración: viernes 30 de octubre de 2026, a las 19.00 horas.
Lugar: Casa de la Cultura de Bimenes, Santuyano.
Organiza: Fundación Asturies XXI.
Colabora: Ayuntamiento de Bimenes.
Apoya: Consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo del Principado de Asturias.
Contenido: memoria fotográfica y documental de la sidra en la emigración asturiana de los siglos XIX y XX.

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