El último informe de EAPN revela que el 12,9% de las personas ocupadas en Asturias vive en riesgo de pobreza o exclusión. La situación se agrava entre quienes pagan un alquiler a precio de mercado: cuatro de cada diez se encuentran en esa situación.
Oviedo, 16 de octubre de 2026. Tener trabajo, cobrar una nómina y cumplir con una jornada laboral ya no son garantías suficientes para mantenerse alejado de la pobreza. Es una de las conclusiones más preocupantes del XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza, cuyos nuevos datos territoriales fueron publicados ayer por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN).
En Asturias, el 12,9% de las personas ocupadas se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Es decir, aproximadamente uno de cada ocho trabajadores, pese a tener empleo, vive en una situación de vulnerabilidad económica o social.
Los datos, correspondientes a 2025, ponen de manifiesto una realidad que va más allá del desempleo: trabajar no siempre significa disponer de recursos suficientes para mantener unas condiciones de vida adecuadas.
El alquiler dispara el riesgo de exclusión
La vivienda aparece como uno de los principales factores que agravan esta situación.
El 40,2% de las personas que viven de alquiler a precio de mercado en Asturias se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Entre quienes residen en una vivienda en propiedad, el porcentaje desciende hasta el 17,8%.
La diferencia es de 22,4 puntos porcentuales y refleja hasta qué punto la situación residencial está relacionada con la vulnerabilidad económica.
El problema no se limita, por tanto, a conseguir ingresos, sino también a cuánto dinero queda disponible después de atender los gastos esenciales.
Pagar la vivienda, la electricidad, la calefacción, la alimentación y el transporte puede convertirse en una presión difícil de sostener para los hogares con recursos más ajustados.
Aunque estos datos no permiten atribuir todos los casos de exclusión al encarecimiento del alquiler, sí muestran una diferencia especialmente acusada entre inquilinos y propietarios.
Los desempleados y las familias con hijos, entre los más vulnerables
La situación empeora considerablemente entre quienes carecen de trabajo. El riesgo de pobreza o exclusión social afecta al 59,5% de las personas desempleadas en Asturias, frente al 12,9% de las ocupadas.
También existen importantes diferencias según la composición familiar.
Entre las personas que viven en hogares con menores o jóvenes económicamente dependientes, la tasa alcanza el 29,4%, mientras que se sitúa en el 17,8% en los hogares sin dependientes de esas características.
Los menores de edad presentan uno de los indicadores más preocupantes: el 34,4% de los niños y adolescentes asturianos está en riesgo de pobreza o exclusión social.
Esto significa que las dificultades económicas no afectan únicamente a quienes deben mantener un hogar, sino también a las condiciones en las que crecen miles de menores.
Asturias tiene unas 228.000 personas en riesgo de pobreza o exclusión
El informe confirma que el 22,4% de la población asturiana se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que equivale aproximadamente a 228.000 personas.
Esta tasa, conocida desde el avance publicado en febrero, había aumentado 1,5 puntos respecto a 2024, cuando se situaba en el 20,9%.
Conviene distinguir, sin embargo, entre pobreza monetaria y riesgo de pobreza o exclusión social. El indicador europeo AROPE tiene en cuenta tres circunstancias: ingresos inferiores al umbral de pobreza, carencia material y social severa o baja intensidad de empleo en el hogar. Basta con cumplir una de ellas para formar parte de la estadística.
La tasa estrictamente referida a pobreza monetaria alcanza el 17,2% en Asturias, mientras que la pobreza severa afecta al 8,8% de la población.
El reto ya no es solamente crear empleo, sino garantizar unas condiciones de vida dignas
Los resultados abren un debate que va más allá de las cifras de paro o de crecimiento económico.
La creación de puestos de trabajo sigue siendo fundamental, pero el informe evidencia que disponer de un empleo no siempre basta para quedar fuera de las estadísticas de vulnerabilidad.
EAPN reclama políticas laborales que garanticen salarios suficientes, estabilidad y condiciones de trabajo dignas, acompañadas de medidas de protección social y de acceso a una vivienda asequible.
La gran paradoja que reflejan los datos asturianos es que una parte de la población puede estar trabajando y, al mismo tiempo, seguir viviendo en riesgo de pobreza o exclusión.
Una realidad que obliga a mirar más allá del número de contratos firmados y preguntarse cuánto bienestar proporciona realmente el trabajo.

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