El problema no es nuevo en los pueblos costeros de Asturias: cada verano llegan más autocaravanas, los aparcamientos se llenan y la convivencia entre visitantes y residentes exige reglas claras. Mientras los vecinos de Salinas reclaman al Ayuntamiento de Castrillón medidas para evitar la ocupación prolongada de espacios junto a la playa, Cudillero ha ido organizando el estacionamiento turístico mediante zonas diferenciadas, accesos definidos y lugares donde pernoctar.
Vista de archivo del casco urbano de Cudillero. Imagen de dominio público.
No se trata de una prohibición general. La fórmula que puede observarse en este concejo occidental combina el cobro por estacionar en temporada, la reserva de espacios para los vecinos, un pequeño aparcamiento público que admite la pernocta y servicios privados de acogida. Y, junto a esas medidas ya existentes, el Ayuntamiento tramita una adaptación urbanística para regular futuras áreas de autocaravanas.
Primera medida: impedir que las autocaravanas atraviesen las calles más estrechas
En Cudillero, el acceso al casco urbano es parte del problema: calles estrechas, pendientes y giros complicados para vehículos de gran tamaño. La información turística local establece que caravanas y autocaravanas deben entrar por la salida 431 de la A-8, enlazando con la carretera CU-3 hacia la zona del puerto.
El acceso desde la parte alta de la villa, procedente de El Pito, está prohibido para estos vehículos. La indicación evita que un conductor termine encajonado en una vía inadecuada. Es una intervención sencilla, pero importante: antes incluso de discutir dónde se aparca, el municipio determina cómo se llega.
Un puerto dividido en zonas: no todos aparcan donde quieren
La segunda pieza es el estacionamiento regulado. La ordenanza fiscal municipal, modificada y publicada definitivamente en el Boletín Oficial del Principado de Asturias el 4 de junio de 2026, establece distintas zonas en el aparcamiento portuario: roja, verde, azul y naranja.
Las zonas roja y verde atienden a categorías concretas de residentes y otros titulares que cumplan los requisitos municipales. Las áreas de uso rotatorio permiten estacionar a visitantes mediante un tique. La ordenanza también establece un régimen específico para las playas de La Concha de Artedo y San Pedro de la Ribera.
La tarifa de 2026 para las autocaravanas es de diez euros por vehículo y día, tanto en el puerto como en las playas reguladas. Para los coches, el precio es de 2,50 euros diarios en el puerto y de 1,50 euros en las playas. Los distintivos municipales permiten determinadas exenciones para residentes. Es una forma de repartir el espacio y ordenar el flujo estacional de vehículos, aunque el pago, por sí mismo, no demuestra que haya desaparecido la saturación.
La regulación se concentra en los meses de mayor presión
El control de pago en el puerto se aplica durante Semana Santa y desde el 1 de junio hasta el 15 de octubre. En las playas de La Concha de Artedo y San Pedro de la Ribera, la temporada regulada va del 15 de junio al 15 de septiembre. El horario ordinario es de 9:00 a 21:00 horas, también los fines de semana y festivos, con determinadas excepciones por las fiestas locales.
Así, Cudillero adapta el coste del estacionamiento a los momentos en que la llegada de visitantes ejerce mayor presión sobre el espacio público. El sistema dispone además de distintivos para residentes, que permiten diferenciar las necesidades de quienes viven y trabajan en el municipio de las de quienes acuden temporalmente.
Puerto de Cudillero, fotografía de archivo. Imagen de dominio público.
Pernoctar, sí, pero en espacios identificados
Una parte especialmente interesante del modelo es que existen alternativas para pasar la noche. La ficha oficial de Turismo Asturias identifica el aparcamiento público del dique de Cudillero, junto a la CU-3, con cinco plazas para autocaravanas y estancia máxima de 48 horas. El catálogo turístico señala expresamente que allí es posible pernoctar y que el estacionamiento es de pago.
Es importante no confundir dos cuestiones: abonar la tarifa diaria de la ORA no implica automáticamente disponer de autorización para pernoctar en cualquier plaza. La referencia a esas cinco plazas procede de la ficha turística específica del aparcamiento del dique; el uso concreto debe ajustarse siempre a la señalización y las condiciones aplicables.
Los servicios privados también ayudan a ordenar la demanda
La oferta no termina en el dique. En el entorno de Cudillero funcionan servicios privados para autocaravanas que ofrecen una alternativa a estacionar de manera prolongada en primera línea de costa. El área Adenor, junto a la carretera N-632, figura en la información turística local con cinco plazas, posibilidad de pernocta y servicios de agua, vaciado y vigilancia.
En El Rellayo, el área vinculada al establecimiento Casa Fernando ofrece una pequeña zona de acogida y cambio de aguas para sus clientes. También existe un punto de servicios junto a un supermercado en Las Dueñas, destinado a operaciones breves de carga y vaciado, donde la pernocta no está permitida.
No son grandes instalaciones municipales, pero muestran una idea práctica: la respuesta puede repartirse entre aparcamientos públicos, zonas privadas de acogida y servicios específicos, evitando que toda la presión recaiga sobre la misma explanada o el mismo paseo marítimo.
Una regulación que empezó a discutirse hace años
Cudillero no ha llegado a este sistema de un día para otro. Ya en 2016 aprobó una ordenanza general de tráfico y movilidad que contempla ordenar las entradas y salidas del municipio y limitar la duración del estacionamiento para favorecer la rotación.
En febrero de 2021, el Pleno municipal acordó someter a consulta previa el proyecto de una ordenanza específica sobre estacionamiento y pernocta de autocaravanas. El anuncio se publicó en abril y abrió 30 días hábiles para presentar sugerencias. Sin embargo, la documentación localizada permite acreditar aquel trámite inicial, no la aprobación definitiva de ese borrador. Por ello, no debe confundirse la ordenanza fiscal de aparcamientos, plenamente aprobada, con aquella propuesta específica.
El siguiente paso: preparar el suelo para futuras áreas
El municipio trabaja también en la ordenación del territorio. En mayo de 2025, el Ayuntamiento aprobó inicialmente una modificación de nueve artículos de sus Normas Subsidiarias para adaptarlas al Decreto autonómico 61/2022, que regula los campamentos turísticos y las áreas especiales de acogida de autocaravanas en tránsito.
Ese expediente se sometió a información pública durante dos meses y se trasladó a distintos organismos con competencias en costas, aguas, carreteras, medio ambiente y turismo. En julio de 2026 seguía avanzando mediante una evaluación ambiental estratégica ordinaria y un nuevo trámite de consultas. Es planificación para hacer posible una acogida mejor ordenada, no una instalación que pueda darse por construida.
¿Participaron los vecinos? Lo acreditado y lo que falta por conocer
La tramitación dejó abiertos cauces oficiales de participación ciudadana: consulta de la ordenanza específica en 2021, información pública del planeamiento en 2025 y consultas ambientales en 2026. La modificación fiscal aprobada este año quedó definitivamente validada después de que no se presentaran alegaciones en su periodo de exposición.
Eso permite hablar de participación administrativa, pero no demuestra que se alcanzase un acuerdo negociado entre asociaciones vecinales, empresas turísticas y autocaravanistas. Tampoco consta en la documentación revisada una evaluación pública concluyente sobre cuánto han mejorado los problemas de convivencia. Para medir el resultado real harán falta testimonios de los afectados y datos del Ayuntamiento.
La lección para Salinas: ni improvisación ni una única medida
La experiencia de Cudillero aporta una perspectiva útil al debate abierto en Salinas. Primero, separar el estacionamiento de paso de la pernocta. Segundo, reservar y gestionar adecuadamente los espacios que necesitan los vecinos. Tercero, delimitar rutas de acceso, horarios y zonas. Cuarto, ofrecer puntos con servicios que reduzcan la tentación de utilizar los aparcamientos públicos como asentamientos prolongados.
No existe una fórmula mágica ni puede afirmarse, con los datos disponibles, que Cudillero haya resuelto definitivamente todos sus conflictos con este tipo de turismo. Pero sí hay decisiones concretas y regladas que permiten ordenar una actividad que genera visitantes y movimiento económico y que, al mismo tiempo, puede deteriorar la convivencia si se deja sin organización.
Mientras en Salinas se reclama una ordenanza y una respuesta municipal, Cudillero demuestra que la discusión puede trasladarse del «sí o no» a las cuestiones prácticas: por dónde se entra, dónde se aparca, dónde se duerme, cuánto tiempo se permanece y qué espacios deben quedar protegidos. Es ahí donde empieza una solución realista.

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