Lo que hasta hace poco era una auténtica rareza en la lonja avilesina empieza a convertirse en una sorpresa habitual. Dos nuevos atunes rojos, de 194 y 220 kilos, capturados frente a Cudillero, elevan a seis los ejemplares subastados desde el 30 de septiembre. En total, más de 1.200 kilos de uno de los pescados más cotizados del mundo. Y esta vez los avilesinos pueden contemplar uno de ellos en el mercado de abastos de la ciudad.
El Cantábrico está dando sorpresas de mucho peso. La Rula de Avilés acaba de sumar otros dos atunes rojos gigantes a una serie de capturas que está despertando una expectación poco habitual entre pescadores, comerciantes y amantes del buen pescado.
Los dos últimos ejemplares, subastados en la tarde del miércoles 14 de octubre, pesaron 194 y 220 kilos. Ambos fueron capturados frente a la costa de Cudillero, una zona que en las últimas semanas se ha convertido en escenario de una sucesión de desembarcos extraordinarios.
Uno de ellos, el de 194 kilos, puede contemplarse este jueves en el puesto de Pescaderías Casapesca, en la plaza de abastos de Avilés, donde se exhibe antes de su comercialización. El segundo, de 220 kilos, fue adquirido por un mayorista y su destino final no ha trascendido.
Con estas dos piezas, la lonja avilesina acumula seis atunes rojos vendidos desde el pasado 30 de septiembre, con un peso conjunto aproximado de 1.201,5 kilos.
La cifra resulta especialmente llamativa porque, según los antecedentes facilitados por la propia rula, durante los treinta años anteriores apenas habían pasado por sus instalaciones cuatro o cinco ejemplares de esta especie.
De una rareza a seis gigantes en dos semanas
La serie comenzó el 30 de septiembre, cuando un atún rojo de 163,5 kilos y dos metros de longitud fue desembarcado en Avilés. Había sido capturado por el arrastrero Eleuterio José Balayo, a unas catorce millas al norte de la costa, entre Cudillero y Luarca.
Después llegó otro ejemplar de 193 kilos, pescado frente al cabo Peñas por el palangrero Mar de Pedro. Le siguieron otros dos de aproximadamente 211 y 220 kilos.
Los dos nuevos desembarcos de esta semana completan una sucesión sin precedentes recientes para la lonja avilesina.
Pero lo más interesante no es solamente el tamaño de los peces. Es que varios han encontrado comprador entre pescaderías asturianas, haciendo posible que una especie habitualmente asociada a los grandes mercados internacionales llegue directamente a los consumidores de la región.
Hasta el momento se han comercializado ejemplares en La Felguera, a través de Pescadería Pablo y Gloria; en Gijón, mediante Pescadería Ana Selección; y en Avilés, a través de Pescados Vicente y Pescaderías Casapesca.
¿Por qué aparecen ahora tantos atunes rojos en Asturias?
La explicación no consiste simplemente en que hayan llegado de repente miles de atunes al Cantábrico.
El atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) es una especie migratoria capaz de recorrer grandes distancias oceánicas en busca de alimento y zonas adecuadas para reproducirse.
Su presencia en aguas cantábricas no es nueva, pero su captura y comercialización han estado sometidas durante años a restricciones muy estrictas debido a la necesidad de proteger las poblaciones de la especie.
Uno de los cambios decisivos se ha producido precisamente este año.
La normativa pesquera de 2026 ha ampliado las posibilidades de aprovechar las capturas fortuitas de atún rojo realizadas por determinados barcos que faenan en el Cantábrico. Es decir, ejemplares que aparecen accidentalmente mientras los pescadores trabajan en otras pesquerías.
Estas capturas están sometidas a límites, autorizaciones y controles específicos.
Por tanto, el aumento de atunes vendidos en Avilés no demuestra por sí solo que se haya multiplicado su población frente a Asturias. Parte del fenómeno se explica porque ahora existen nuevas posibilidades legales para desembarcar y comercializar ejemplares que antes no podían aprovecharse del mismo modo.
También pueden influir las condiciones oceanográficas, las corrientes, la temperatura del agua y los desplazamientos de los bancos de peces de los que se alimenta el atún rojo.
Un pescado extraordinario que puede convertirse en una oportunidad para la flota asturiana
El atún rojo es una de las especies más valoradas en la gastronomía internacional, especialmente por la calidad de su carne y su utilización en preparaciones como el sushi, el sashimi o el tartar.
Su carne presenta un característico color rojo intenso, muy distinto del aspecto habitual de otros túnidos que se consumen en Asturias.
Las partes más grasas, como la ventresca, son especialmente apreciadas, aunque una misma pieza ofrece distintos cortes y calidades.
El precio final depende del tamaño, la calidad, la frescura, el tratamiento del pescado y la demanda comercial. Por eso no resulta adecuado trasladar a estas capturas asturianas las cifras millonarias que ocasionalmente alcanzan algunos atunes en subastas extraordinarias de Japón.
Para los barcos asturianos, la posibilidad de comercializar capturas fortuitas puede representar un ingreso complementario de interés, siempre dentro de los límites establecidos para proteger la especie.
Y para el consumidor, supone una ocasión poco frecuente de adquirir atún rojo procedente directamente de aguas próximas a la costa asturiana.
El atún rojo también llega al mercado de toda la vida
Una de las imágenes más curiosas de esta pequeña revolución pesquera está en los mercados tradicionales.
Un pez que puede superar los dos metros y pesar más de 200 kilos, con dimensiones que impresionan incluso a profesionales acostumbrados a trabajar con grandes capturas, termina convertido en filetes, lomos y otros cortes para su venta al público.
La llegada de estos ejemplares permite acercar a los consumidores una especie que hasta hace poco apenas tenía presencia en las subastas de Avilés.
El nuevo atún de Casapesca constituye precisamente un ejemplo de ese recorrido: del Cantábrico frente a Cudillero a la rula y, de allí, al mostrador de una pescadería de la ciudad.
Habrá que comprobar en las próximas semanas si la presencia de estos gigantes se mantiene o si se trata de una concentración excepcional de capturas.
De momento, los datos ya cuentan una historia llamativa: en apenas quince días, Avilés ha subastado más atunes rojos que los registrados aproximadamente durante las tres décadas anteriores.
Y el último de ellos, de 194 kilos, no ha terminado en un lejano mercado internacional. Está mucho más cerca: en la plaza de abastos de Avilés.

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