El desahucio y la muerte de una mujer de 87 años han convertido la vivienda en uno de los grandes asuntos de las elecciones del 29 de noviembre. Mientras los sondeos pronostican una mayoría absoluta de PP y Vox, el PSOE encuentra en la crisis habitacional un terreno para intentar recuperar votantes. La popularidad personal de Pedro Sánchez, superior a la de Feijóo en una de las últimas encuestas, añade incertidumbre a una batalla electoral que parecía muy definida.
Las encuestas pronostican una victoria de la derecha, pero Pedro Sánchez todavía tiene una oportunidad de alterar el rumbo de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Esa posibilidad no depende únicamente de mejorar los resultados de su Gobierno, sino también de algo que está adquiriendo una importancia creciente en la política española: la capacidad de movilizar a los votantes, imponer los asuntos centrales de la campaña y convertir el liderazgo personal en una ventaja electoral.
La crisis de la vivienda y, especialmente, la conmoción provocada por la muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid, han introducido un elemento de enorme carga emocional en la precampaña.
Su historia ha desencadenado protestas multitudinarias, reactivado las exigencias de protección frente a los desahucios y situado al Gobierno y a la oposición ante una discusión que va mucho más allá de las medidas legislativas: quién debe asumir las responsabilidades de una tragedia que las instituciones no consiguieron evitar y quién está en condiciones de impedir que vuelva a repetirse.
Para el PSOE, este escenario representa una oportunidad política, pero también un riesgo. El Ejecutivo puede presentarse como impulsor de nuevas medidas de protección social, aunque debe responder igualmente por lo ocurrido durante su mandato.
Maricarmen, de víctima de un desahucio a símbolo de una crisis nacional
Maricarmen Abascal falleció el miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón, después de haber sido desahuciada el 23 de septiembre de la vivienda madrileña en la que había residido durante aproximadamente siete décadas.
El proceso judicial se remontaba a años atrás y estaba relacionado con la situación contractual del inmueble después de que cambiara de propietario.
Su salida de la vivienda, su posterior hospitalización y su fallecimiento sin haber podido regresar a casa provocaron una movilización ciudadana que ha convertido su nombre en un símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda.
Miles de personas se han manifestado en Madrid y otras ciudades. Las protestas han llevado la crisis inmobiliaria al centro de una campaña electoral marcada hasta ahora por el desgaste del Gobierno, la confrontación política y el ascenso de Vox.
El Ejecutivo de Sánchez ha tratado de responder mediante iniciativas legislativas destinadas a reforzar la protección residencial. Sin embargo, la tramitación y el rechazo parlamentario de determinadas medidas han abierto un enfrentamiento entre los partidos sobre su alcance, eficacia y viabilidad.
La discusión política ha pasado de centrarse exclusivamente en los resultados del Gobierno a plantear qué fuerzas están dispuestas a intervenir en el mercado de la vivienda y cuáles rechazan determinadas fórmulas de regulación.
Este cambio de enfoque puede tener consecuencias electorales, aunque todavía es pronto para determinar si se traducirá en una modificación significativa de la intención de voto.
Las encuestas dan una mayoría clara a PP y Vox
El escenario que afronta Pedro Sánchez continúa siendo extraordinariamente difícil.
El promedio de encuestas publicado por RTVE el 7 de octubre atribuye al Partido Popular 137 diputados y a Vox 65, lo que sumaría 202 escaños, muy por encima de los 176 necesarios para obtener la mayoría absoluta en el Congreso.
El PSOE se quedaría en 104 diputados, mientras las fuerzas situadas a su izquierda sufrirían un notable retroceso.
Formación Escaños estimados
|
Partido Popular |
137 |
|
Vox |
65 |
|
PSOE |
104 |
|
Sumar |
10 |
|
Podemos |
3 |
Estimaciones del promedio de encuestas de DatosRTVE, publicado el 7 de octubre de 2026. No constituyen una predicción definitiva del resultado electoral.
Con estos números, la suma de PP y Vox permitiría formar Gobierno sin depender de otras fuerzas parlamentarias.
Además, el bloque de partidos que respaldó la investidura de Sánchez en 2023 quedaría, según esas estimaciones, lejos de reunir los apoyos necesarios para repetir aquella mayoría.
La tendencia general de los sondeos privados favorece, por tanto, un cambio político. Sin embargo, las encuestas ofrecen una fotografía de las preferencias electorales en un momento determinado y no permiten descartar cambios durante las semanas de campaña.
La paradoja de Sánchez: su partido va por detrás, pero él supera a Feijóo como presidente preferido
Uno de los datos más interesantes de la encuesta de 40dB. publicada este viernes, 9 de octubre, es la diferencia entre el respaldo a los partidos y las preferencias personales por sus líderes.
El estudio atribuye al PP un 31,9% de intención de voto, frente al 28,1% del PSOE. Vox alcanza el 18,4%.
Sin embargo, cuando se pregunta por la preferencia para ocupar la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez obtiene un 32,2%, frente al 29,3% de Alberto Núñez Feijóo.
La diferencia es políticamente significativa.
Demuestra que el líder socialista conserva un atractivo personal entre los encuestados superior al respaldo electoral que recibe su partido, mientras el candidato popular no consigue trasladar completamente la ventaja del PP a la valoración de su liderazgo.
No significa que Sánchez vaya a ganar las elecciones, pero sí apunta a que existe un espacio electoral en el que la percepción de los candidatos puede influir en la decisión final.
En un sistema parlamentario como el español, los ciudadanos votan listas de partidos y no eligen directamente al presidente. Sin embargo, la personalización de las campañas ha convertido la imagen de los líderes en uno de los elementos fundamentales de la competición electoral.
El factor decisivo: convertir las elecciones en una elección entre modelos de país
Los especialistas en comunicación política distinguen entre las campañas centradas en evaluar la gestión de un Gobierno y aquellas en las que los partidos consiguen establecer un enfrentamiento entre alternativas políticas.
En el primer escenario, el Ejecutivo debe responder por su actuación durante la legislatura: la evolución del coste de la vida, los problemas de acceso a la vivienda, la sanidad, el empleo y las controversias que hayan afectado a sus dirigentes.
En el segundo, adquiere mayor protagonismo la comparación entre proyectos.
Para el PSOE, la posibilidad de trasladar el debate electoral hacia la protección social, la intervención pública en vivienda y las consecuencias de un eventual Gobierno de PP y Vox podría contribuir a movilizar a electores que actualmente se muestran descontentos o indecisos.
Para la oposición, en cambio, resulta fundamental mantener el foco sobre el balance del Gobierno y evitar que las propuestas anunciadas durante la campaña desplacen la evaluación de las políticas aplicadas hasta ahora.
En buena medida, las elecciones del 29 de noviembre también se decidirán por cuál de estas dos interpretaciones consigue imponerse entre los votantes.
No se trata de un fenómeno exclusivo de España. La investigación académica sobre comportamiento electoral ha observado que la polarización puede reducir la disposición de algunos ciudadanos a castigar a sus propios partidos por resultados económicos negativos.
Cuando los votantes consideran especialmente perjudicial la victoria del adversario, pueden mantener su apoyo a una formación incluso aunque desaprueben aspectos importantes de su gestión.
El 76,3% de los españoles quiere que el Estado intervenga en vivienda
La importancia electoral que ha adquirido la crisis habitacional encuentra respaldo en los datos de opinión pública.
El Barómetro de Vivienda del Centro de Investigaciones Sociológicas, difundido el 8 de octubre, revela que el 76,3% de los encuestados considera que el Estado debe intervenir para garantizar el acceso a una vivienda.
El estudio recoge además que el 86,9% expresa mucha o bastante preocupación por la situación residencial y que más del 91% cree que las administraciones deberían construir más vivienda pública.
Estos porcentajes muestran un amplio respaldo social a una mayor implicación de los poderes públicos, aunque no pueden interpretarse como un apoyo automático al Gobierno ni a las propuestas concretas del PSOE.
De hecho, el mismo barómetro refleja respaldo a diferentes tipos de medidas, incluidas iniciativas para aumentar la oferta, facilitar la primera compra y ofrecer garantías a los propietarios.
El debate electoral estará condicionado por la capacidad de los partidos para transformar esa preocupación compartida en propuestas creíbles.
Para Sánchez, la defensa de la intervención pública puede representar un terreno favorable. Para Feijóo, el desafío consiste en convencer a los ciudadanos de que existen alternativas capaces de aumentar la oferta y facilitar el acceso a la vivienda sin recurrir necesariamente a las mismas medidas regulatorias.
Una tragedia que también obliga al Gobierno a rendir cuentas
El caso Maricarmen presenta, no obstante, una dificultad para la estrategia socialista.
La mujer fue desahuciada mientras gobernaba Pedro Sánchez y falleció sin haber recuperado su vivienda.
Por tanto, la indignación social no se dirige exclusivamente contra los propietarios del inmueble o contra las fuerzas parlamentarias que se oponen a determinadas medidas.
También plantea preguntas sobre la eficacia de los mecanismos institucionales de protección, la coordinación entre administraciones y la capacidad de anticiparse a situaciones de especial vulnerabilidad.
El Gobierno puede defender nuevas medidas para evitar futuros desahucios, pero tendrá que explicar igualmente por qué las herramientas existentes no resultaron suficientes en este caso.
La oposición, por su parte, afronta el riesgo de que una respuesta centrada únicamente en denunciar la utilización política de la tragedia sea percibida como falta de sensibilidad hacia las personas afectadas.
La vivienda se ha convertido así en un asunto en el que todos los partidos tienen oportunidades de ganar apoyos, pero también importantes responsabilidades que justificar.
El recuerdo de 2023: ganar no siempre significa gobernar
Pedro Sánchez dispone de un precedente que explica por qué el resultado electoral no depende exclusivamente de qué partido obtenga más votos.
En julio de 2023, el PP ganó las elecciones generales, pero Alberto Núñez Feijóo no consiguió reunir los apoyos necesarios para ser investido presidente.
Sánchez logró posteriormente la investidura con 179 votos favorables y 171 contrarios, gracias al respaldo de diferentes fuerzas parlamentarias.
Aquella situación demostró que el sistema político español permite formar mayorías de gobierno que no necesariamente coinciden con el partido más votado.
Sin embargo, el escenario que dibujan actualmente las encuestas es diferente.
Si PP y Vox alcanzaran conjuntamente una mayoría absoluta, la posibilidad de que Sánchez reconstruyera una mayoría alternativa sería prácticamente inexistente.
Por eso, una eventual recuperación del PSOE necesitaría ir acompañada de resultados suficientes de otras fuerzas con las que pudiera alcanzar acuerdos parlamentarios.
Una subida de los socialistas obtenida exclusivamente a costa de sus posibles aliados no garantizaría un cambio en el reparto de bloques.
La movilización de los indecisos, una de las grandes incógnitas
A falta de 51 días para las elecciones, uno de los factores que podría modificar las previsiones es la participación.
El PSOE necesita recuperar votantes que actualmente contemplan la abstención o se muestran indecisos, además de frenar posibles transferencias hacia otras formaciones.
El PP tratará de consolidar su ventaja y evitar que el crecimiento de Vox perjudique sus posibilidades de gobernar. Vox, por su parte, busca convertir su avance en una mayor influencia parlamentaria.
La configuración de las candidaturas, los debates electorales, la evolución de la actualidad política y los acontecimientos que se produzcan durante las próximas semanas influirán en la decisión de numerosos ciudadanos.
En este contexto, la capacidad de los candidatos para transmitir confianza y definir los asuntos prioritarios de la campaña puede adquirir una importancia considerable.
No obstante, para alterar el resultado que anticipan los sondeos, el PSOE necesitaría una recuperación de magnitud suficiente para modificar el reparto de escaños y las posibilidades de mayoría.
El 29-N enfrenta dos grandes interrogantes: quién ganará y qué Gobierno será posible
La batalla electoral se presenta con una ventaja clara del bloque formado por PP y Vox, pero con elementos de incertidumbre que todavía pueden condicionar la campaña.
La crisis de la vivienda, las movilizaciones ciudadanas y el impacto emocional del caso Maricarmen han introducido un nuevo eje de confrontación política que obliga a todos los partidos a definir sus posiciones.
Al mismo tiempo, la diferencia entre la valoración personal de Sánchez y el respaldo electoral al PSOE sugiere que el liderazgo del presidente podría seguir desempeñando un papel relevante en la movilización socialista.
El desenlace dependerá de la evolución del voto, la participación, el reparto territorial de los escaños y la capacidad de las distintas formaciones para alcanzar acuerdos.
Las encuestas sitúan hoy a Pedro Sánchez muy lejos de conservar el Gobierno, pero el PSOE todavía dispone de varias semanas para intentar modificar el escenario.
El caso Maricarmen ha demostrado hasta qué punto una tragedia individual puede situar un problema social en el centro del debate nacional.
Ahora, el desafío para los partidos será convencer a los ciudadanos de que sus propuestas pueden impedir que situaciones semejantes vuelvan a producirse.
La cuestión que decidirá las elecciones no será únicamente quién consigue explicar mejor la crisis de la vivienda, sino quién logra convencer a los españoles de que está preparado para resolverla.
