El Molinón se queda sin césped: el Sporting prepara un cambio completo en plena temporada

El Molinón se queda sin césped: el Sporting prepara un cambio completo en plena temporada

El club ha dado luz verde a levantar íntegramente el terreno de juego después de comprobar que las reparaciones parciales no han resuelto sus problemas. La gran ventana se abre tras recibir al Albacete el 17 de octubre: después llegan dos partidos de Liga lejos de Gijón y la Copa. El objetivo es disponer de una superficie más estable, mejorar el fútbol del equipo y reducir factores de riesgo para los jugadores.

El Sporting ha tomado una decisión drástica con El Molinón.

Ya no habrá más parches.

El club rojiblanco ha dado luz verde a la sustitución completa del césped del estadio y trabaja para ejecutar la operación en plena temporada, aprovechando una de las pocas ventanas que ofrece el calendario.

La intervención podría comenzar inmediatamente después del partido contra el Albacete, previsto en El Molinón el sábado 17 de octubre a las 18.30 horas. Después, el Sporting encadena desplazamientos que permitirían ganar días preciosos para retirar el césped actual, acondicionar la base y colocar completamente la nueva superficie.

El plan todavía depende de una cuestión logística importante: que el proveedor pueda suministrar el nuevo césped en esas fechas.

Pero la decisión deportiva está tomada.

Se acabaron los parches

El estado del césped llevaba tiempo preocupando dentro del Sporting.

El club había aprovechado anteriormente los desplazamientos a Andorra y Oviedo para acometer trabajos de mejora en El Molinón mediante sustituciones parciales con tepes.

No ha sido suficiente.

Las reparaciones no han conseguido dejar el terreno en las condiciones que consideran necesarias tanto el cuerpo técnico como el vestuario y la dirección deportiva, y el Sporting ha optado finalmente por la solución más radical: levantarlo entero y empezar de nuevo.

La entidad ha solicitado opiniones y presupuestos a diferentes especialistas durante las últimas semanas y ya trabaja con un vivero especializado en superficies deportivas para organizar la intervención.

Todavía no se ha hecho público el coste definitivo de la operación, ni las características técnicas exactas del césped que se instalará.

El calendario abre una oportunidad casi perfecta

El partido contra el Albacete puede convertirse en la despedida del actual terreno de juego.

Después de ese encuentro, el Sporting visitará al Castellón el 25 de octubre y posteriormente tendrá otro desplazamiento frente al Ceuta. El calendario oficial del club confirma que no deberá regresar inmediatamente a El Molinón para disputar otro encuentro liguero.

A ello se añade la primera eliminatoria de la Copa del Rey frente al Guijuelo, que también se disputará lejos de Gijón.

Esa sucesión de partidos fuera de casa proporciona algo dificilísimo de conseguir durante la competición: varios días consecutivos sin fútbol en El Molinón.

La idea del Sporting es aprovecharlos para acometer una intervención que en circunstancias normales resultaría mucho más complicada.

Un campo que también condiciona el fútbol

El problema no es únicamente estético.

Un terreno irregular modifica cómo rueda el balón, condiciona los controles y obliga a los futbolistas a corregir constantemente apoyos y movimientos.

El Sporting pretende que el nuevo césped permita una circulación más rápida y previsible, mejore la precisión de pases y controles y proporcione una superficie más uniforme para aceleraciones, frenadas y cambios de dirección.

Son detalles especialmente importantes para un equipo que quiere tener más protagonismo con balón.

Pero hay otra preocupación.

Nueve jugadores con problemas físicos

La decisión llega justo cuando la enfermería rojiblanca atraviesa un momento especialmente delicado.

El Sporting regresó esta semana al trabajo en Mareo con nueve jugadores afectados por diferentes problemas físicos, después de incorporarse Antonio Casas y Álex Corredera al parte médico.

La coincidencia inevitablemente dirige las miradas hacia el terreno de juego.

Pero conviene establecer una frontera clara: no existe evidencia publicada que permita responsabilizar al césped de El Molinón de esa acumulación de lesiones.

Las lesiones de un futbolista pueden responder a multitud de factores: cargas de trabajo, contactos, antecedentes físicos, entrenamiento, fatiga o simples acciones fortuitas.

Lo que sí considera el club es que una superficie más regular puede eliminar uno de los elementos potenciales de riesgo y proporcionar mejores condiciones de apoyo a los jugadores.

Una inversión que también tendrá efecto en los fichajes

Cambiar completamente el césped tampoco será gratis.

El Sporting todavía no ha comunicado públicamente el presupuesto final, pero se trata de un gasto extraordinario durante la temporada.

Y eso introduce una consecuencia poco visible para el aficionado.

Según la información publicada sobre la operación, el desembolso tendrá cierta repercusión en las cuentas deportivas del club y puede reducir ligeramente el margen disponible en el límite de coste de plantilla para el mercado de invierno.

No significa que el Sporting renuncie a fichar.

Significa que mejorar El Molinón también consume recursos.

El club tendrá que equilibrar así dos necesidades diferentes: mejorar las condiciones en las que juega la plantilla actual y conservar margen económico para reforzarla en enero.

El Albacete puede jugar sobre el último césped

Si finalmente se cumple el calendario planteado, el encuentro ante el Albacete tendrá una peculiaridad adicional.

Puede ser el último partido disputado sobre el actual césped de El Molinón.

Después comenzaría una operación contrarreloj.

Primero habría que retirar completamente la superficie existente. Después preparar y nivelar el terreno, revisar las condiciones necesarias para recibir el nuevo material y finalmente extender y consolidar los nuevos tepes antes del regreso del equipo.

Y todo ello con una fecha límite muy clara: el siguiente partido que el Sporting tenga que disputar en casa.

El Molinón entra en obras sin cerrar sus puertas

El Sporting no está planteando una reforma estética del estadio.

Está sustituyendo literalmente la superficie sobre la que se decide cada partido.

Después de semanas intentando salvar el terreno mediante intervenciones parciales, el club ha concluido que seguir reparando pequeñas zonas ya no resulta suficiente.

Ahora falta conocer tres datos importantes: cuánto costará el cambio, qué césped se instalará y qué día exacto comenzarán los trabajos.

Pero la decisión está tomada.

El Sporting quiere que después del Albacete comience otra carrera contra el reloj en El Molinón.

Esta vez no para marcar un gol.

Para levantar todo el campo y estrenarlo de nuevo en plena temporada.

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