Asturias tiene 305 viviendas públicas vacías y tarda seis meses en reasignarlas

Asturias tiene 305 viviendas públicas vacías y tarda seis meses en reasignarlas

El Principado atribuye esas vacantes al proceso de relevo entre familias en un parque de 9.613 inmuebles. Zapico cifra además en 74 las viviendas ocupadas ilegalmente y defiende que el reto está en acortar los plazos de reparación, tramitación y entrega.

Asturias mantiene en estos momentos 305 viviendas públicas vacías dentro de un parque residencial de 9.613 inmuebles, según ha explicado este lunes el consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico.

El dato, en plena crisis de acceso a la vivienda, llama inevitablemente la atención. Pero el Principado sostiene que esas viviendas no están simplemente cerradas sin uso, sino inmersas en el proceso habitual de rotación entre una familia que sale y otra que entra. El problema, según ha reconocido el propio consejero, es el tiempo que requiere ese relevo: transcurren unos seis meses de media hasta que una vivienda vuelve a ser ocupada.

La cifra coloca el foco en una de las grandes preguntas de la política de vivienda en Asturias: cómo acelerar la entrega de pisos públicos cuando encontrar alquiler resulta cada vez más difícil para miles de familias.

Un parque público tensionado

Zapico ha defendido que el volumen de vacantes representa una parte reducida del parque total, pero el debate no está tanto en el porcentaje como en la capacidad de respuesta de la Administración.

En un mercado donde cada vez hay menos oferta privada y más dificultades para acceder a un alquiler asequible, disponer de viviendas públicas vacantes durante medio año abre un interrogante evidente sobre la agilidad del sistema.

El consejero ha enmarcado esos inmuebles dentro del funcionamiento normal de la red pública: viviendas que quedan libres, necesitan revisión, reparación o acondicionamiento, deben completar trámites administrativos y después volver a adjudicarse.

Es decir, no puede darse por hecho que las 305 estén listas para entrar a vivir de inmediato. Pero precisamente por eso cobra aún más importancia conocer cuánto tarda cada fase del proceso y qué margen tiene la Administración para recortarlo.

Medio año entre una familia y otra

Ese plazo de seis meses es el dato más significativo de la comparecencia.

Supone que una vivienda pública puede permanecer sin nuevo adjudicatario durante un periodo muy largo en un momento de fuerte demanda social. En ese tiempo pueden influir desde desperfectos en el inmueble hasta tareas de revisión técnica, adecuación, trámites burocráticos o el propio procedimiento de adjudicación.

La cuestión de fondo es si ese tiempo puede reducirse.

Porque si se logra acelerar la reparación, simplificar la tramitación o anticipar determinados pasos administrativos, la consecuencia sería inmediata: más viviendas ocupadas antes y menos tiempo de espera para quienes necesitan una casa.

74 ocupaciones ilegales y 54 denuncias

Durante su intervención, Zapico también ha cifrado en 74 las viviendas del parque público que se encuentran ocupadas ilegalmente.

De ellas, en 54 casos ya se ha presentado la correspondiente denuncia.

El dato añade otra presión adicional sobre un parque público que debe gestionar simultáneamente la rotación ordinaria de viviendas, la necesidad de mantenerlas en condiciones adecuadas y la respuesta frente a ocupaciones irregulares.

A ello se suma la actividad inspectora desarrollada a lo largo de este año. Según ha detallado el consejero, en 2026 se han realizado ya 1.457 inspecciones.

La clave: ganar tiempo

La noticia no está solo en que haya 305 viviendas vacías.

La noticia real está en que el sistema tarda medio año en volver a activarlas.

Y ahí es donde se concentra el interés público: saber cuántas de esas viviendas necesitan obra, cuánto dura de media cada reparación, cuántas están pendientes solo de trámites y cuántas podrían incorporarse antes al parque disponible si se reforzaran medios y procedimientos.

En plena tensión del mercado del alquiler, la gestión del parque público se convierte en una pieza decisiva. No basta con construir o incorporar nuevas viviendas: también cuenta, y mucho, la rapidez con la que se aprovechan las que ya existen.

Una presión creciente sobre la vivienda pública

La comparecencia de Zapico llega en un momento especialmente delicado para el acceso a la vivienda en Asturias.

Con menos oferta en el mercado privado, precios en ascenso y más dificultades para encontrar alquiler en ciudades como Oviedo, Gijón o Avilés, el parque público adquiere un valor estratégico aún mayor.

Por eso, el debate ya no se limita a cuántas viviendas tiene el Principado, sino a cómo se gestionan, cuánto tardan en volver a adjudicarse y cuántas personas siguen esperando una solución.

La radiografía ofrecida este lunes deja una conclusión clara: Asturias dispone de un parque público relevante, pero todavía tiene margen para hacerlo funcionar con más rapidez.

Porque en un contexto de emergencia habitacional, cada mes que una vivienda pública tarda en volver al circuito cuenta.

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